Durante el apogeo de los Wacky Packages y los Garbage Pail Kids todas las compañías de juguetes esperaban ver algunos dividendos de subirse al tren, y fue quiza AmToy la que más jugo le sacó al concepto con las ahora legendarias Madballs.

La idea era simple ¿Qué le gusta a los niños? la respuesta: Las cosas asquerosas y las cosas que pueden lanzar, entonces les dieron algo que cumplía ambos requisitos. Las Madballs eran pelotas de goma que rebotaban y tenían rostros grotescos diseñados en ellas. Hubo dos series de estos juguetes, con 8 pelotas cada uno.

La serie uno se conformó por:

  • Screamin’ Meemie: Una pelota de béisbol con un rostro que tenía una mueca constante de pánico.
  • Slobulus: Un monstruo con la cara cosida y uno de sus ojos colgando de su cuenca.
  • Aargh: La infaltable copia del monstruo de Frankenstein, esta vez era azul.
  • Horn Head: Un cíclope que tenía un cuerno y una serie de argollas colgando de la cara.
  • Dust Brain: Una momia, otro clásico, que tenía plasmado un gesto de poca inteligencia.
  • Oculus Orbus: Un ojo flotante, que se convirtió quizá en el más icónico de los personajes.
  • Skull Face: Otro que no podía faltar en la fiesta, un cráneo sonriente.
  • Crack Head: Una cabeza estrellada con el cerebro saliendo de ella, tuvo que ser rebautizado como Bash Brain por las connotaciones que el nombre original tenía respecto al consumo de crack.

La serie dos vino con más fuerza y trajo consigo un cambio en materiales, pues varios padres habían presentado quejas tras ser golpeados directamente por una de las pelotas de plástico semi-rígido, y personajes como:

  • Snake Bait: Una gorgona
  • Freaky Fullback: Un futbolista mutante.
  • Splitting Headache: Quizá una de las más detalladas que existen, un rostro con la mitad de la cara desprendida.
  • Bruise Brother: Una cabeza de motociclista.
  • Wolf Breath: Otro monstruo clásico, un hombre lobo.
  • Fist Face: Competencia directa de Oculus, este era una mano cortada sosteniendo un ojo.
  • Swine Sucker: Un cerdo aterrador.
  • Lock Lips: Una especie de cabeza vudú con la boca sellada con una placa de metal y candado.

Además de estos 16 fueron producidos los llamados Super Madballs, pelotas de tamaño casi reglamentario de deportes con su propia personalidad, en las que los detalles de cada juguete estaban sumamente cuidados. Los knock-offs y bootlegs no se hicieron esperar, así que pronto vimos el mercado inundado por las Blurp Balls, Odd Balls y Spit Balls, además de miles de versiones pirata, pero eso sí todas con una enorme personalidad.

Las Madballs fueron las originales, por lo que intentaron diferenciarse de los demás por todos los medios posibles. Casi subiéndose al mismo vagón de las Tortugas Ninja, las demenciales esferas recibieron cuerpo, un pedazo de plástico muy bien articulado que además tenía un mecanismo para lanzar la cabeza a la lejanía y un vehículo de ataque. Y eso no fue todo, pues también existió un cómic editado por Star Comics (una subsidiaria de Marvel), que originalmente estaba planeado como una miniserie de 4 números pero gozó de tal aceptación que se convirtió en serie regular, que fue cancelada en el número 10, así como un hardcover titulado Madballs Annual, en el que se contaba el origen de las pelotas e incluía varias páginas de actividades.

El cómic introdujo personajes nuevos al universo Madball, como el científico loco Frankenbeans y las Madballs Freakella, Crasher, Smasher, Trasher y Madbelle. Los cómics también inspiraron un par de especiales animados, aunque al igual que casi todas las series basadas en juguetes (a excepción de Transformers) estuvieron destinados al fracaso. Los episodios de 22 minutos de duración eran una extensión del universo presentado en el cómic, además de algunos segmentos cortos titulados Madballs Gross-Jokes, con un humor obviamente inspirado, o deberíamos decir transpirado, directamente por Monty Python.

Las Madballs, al igual que muchos de sus contemporáneos, se perdieron en la naciente década de 1990, y fue hasta 2006 cuando Art Asylum anuncio que en conjunto con los propietarios de los derechos lanzarían al mercado una nueva serie de figuras. Estas comprendían re-ediciones de las originales además de personajes nuevos, como Puck Teeth o Mosh Pitts. En adición a estas figuras “tradicionales” se lanzaron las Sick Series que llevaban lo asqueroso de las originales a otro nivel, pues eran una especie de stress toys que al apretarlos revelaban una nueva forma, Slobulus sacaba más su ojo, Skull Face lanzaba arañas por la boca, etc. Una tercera y cuarta serie fueron planeadas así como un relanzamiento de las Super Madballs pero al día de hoy seguimos esperando su llegada.

En 2016, celebrando su 30 aniversario, las Madballs tuvieron un breve regreso en forma de cómic preparándonos para el relanzamiento de los juguetes a finales de ese año. AmToy serían los encargados de regresar al mercado una vez más a los 16 personajes originales con un rediseño completo, pero antes de ello compañías especializadas en “juguetes de diseñador” cómo KidRobot y Mondo también lanzaron un homenaje celebrando el aniversario. KidRobot lanzó a su icónica mascota diseñado como una Madball de nombre Bot Head, y después de él vinieron una serie de minifiguras de vinil con los 16 originales también, así como versiones chase de cada uno. Mondo por su lado lanzó una serie de pins metalicos con el logo y algunos de los personajes emblematicos para concluir con unas megafiguras de vinil altamente detalladas que harán las delicias de cualquier coleccionista.

Es obvio que el mercado de lo asqueroso vende y el hecho de que hayamos tenido 30 años de Madballs para corroborarlo nos hace saber que el sueño no terminará pronto, lo cual está muy, muy bien.

Acerca del autor

Agustín Amezcua

| también conocido como C.M. Pepper, es articulista para Asamblea Cómics y la revista Comikaze. http://comiqueros.blogspot.mx
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