Comparte esta nota:Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on PinterestShare on TumblrEmail this to someone

Recordando a la reveladora Yvonne Craig | Por Gail Simone 
Texto traducido por Agustín Amezcua, con permiso de la escritora

Para muchos de nosotros, la revolución no llegó durante una árida clase o dentro de una polvorienta polémica. Para muchos de nosotros, la revolución llego montada en una motocicleta con encaje, enfundada en centelleantes mallas púrpura.

luz-camara-accion-2079563w618
Todo comenzo con una moto que llevaba encaje.

Cuando era solamente una niña criada es una remota granja de Oregon, las historias de aventuras femeninas eran difíciles de encontrar y las heroínas de acción eran virtualmente inexistentes. Las heroínas de cómic ambiciosas y capaces de los 40, como Lois Lane y Black Canary, habían sido dominadas y rebajadas a sombras ralas de sus versiones pasadas.

No conocía las políticas tras eso, solamente sabía que los pocos libros en la biblioteca que tenían chicas en la portada casi siempre presentaban historias donde la aventura les era impuesta, vía tornados en Kansas o agujeros de conejo ingleses. Había una pasividad en todo ello que no se encontraba en los héroes de aventura que todos los niños seguían. Pero al menos los libros tenían heroínas.

Vivíamos en un área sin señal de televisión, pero cuando conseguía verla, las mujeres eran secretarías o intereses amorosos. Yo ya me sentía como una extranjera, era la única niña en la escuela con cabello rojo y mi amor por la lectura parecía desconcertar a mucha gente a mi alrededor. Mi familia no entendía para nada mis aspiraciones infantiles de convertirme en escritora, lo que me dejaba carente de apoyo, ciertamente, pero también de modelos a seguir, héroes para aspirar a ser.

Estaba esperando por alguien. Resulta que estaba esperando por Yvonne Craig.

5 (1)
Una heroína fuerte e independiente.

En una rara visita nocturna a casa de mi primo pude ver una repetición de la vieja serie de Batman, y ese episodio tenía una estrella invitada: Batgirl.

No podría ni comenzar a explicar la revelación que este programa fue para mí. Recuerdo mirar fijamente, con los ojos bien abiertos, como esta hermosa mujer, esta visión absoluta, danzaba a través de sus escenas de pelea con la gracia de una bailarina rusa y el impacto de Bruce Lee. Se mantenía a la par de Batman… demonios, daba la sensación de que ni siquiera necesitaba a Batman.

Y se puso mejor. Como Barbara Gordon también era bibliotecaria. Amaba los libros. Era lista, más lista que Robin, quizá más lista que cualquiera en el show. Tenía la confianza y elegancia que toda niña desea tener, y lo mejor de todo (para mí): tenía el cabello rojo, como yo.

Me sorprende que no me desmayara.

Conocía a muchos niños que querían ser Batman. Pero a partir de ese día yo quise ser Batgirl. Y para mí, Yvonne Craig era Batgirl.

Los productores del programa habían sido sinceros y abiertos sobre la introducción del personaje. Los ratings habían bajado y sentían la necesidad de añadir algo de sex appeal. En resumen, buscaban a alguien que pudiera llenar el traje. El muy muy ajustado traje.

Pero Craig, tan naturalmente hermosa que parecía ser elegida para interpretar alienígenas y superhéroes, tenía un don, la habilidad de mostrar el lado humano dentro del spandex. Tenía la habilidad de mostrar una sonrisa de pirata en el momento justo, de recordarte que Barbara Gordon estaba tras la capucha, e Yvonne Craig estaba detrás de Barbara Gordon.

Y es muy probable que haya sido por esa presencia que engendró una generación de geekgirls en las décadas siguientes. Supe eso cuando regresé a mi pequeña primaria tras verla por primera vez, me pare un poco más derecha, hable un poco más fuerte y, cuando vi niños abusando de otros, me les planté. Porque sabía que eso es lo que Batgirl haría.

gail-simone-batgirl
Simone siempre es asociada con Barbara Gordon.

Nunca he abandonado esa actuación… frente a la adversidad, pensaría en la Batgirl de Yvonne (más de una vez practiqué su sonrisa, tristemente es única en su tipo). Nunca deje de amar los cómics, nunca deje de querer montar la Bat-Cycle a través de Gotham.

Años después me ofrecieron mi primer trabajo como escritora en mi compañía de cómics favorita. Mi primer trabajo para DC Comics. Era un título llamado Birds of Prey. Lo protagonizaba Barbara Gordon.

Jamás había estado tan nerviosa en mi vida. Esta era una Barbara Gordon mayor, que hacía mucho había dejado de usar el traje de Batgirl. Estaba en silla de ruedas y  usaba el nombre clave Oracle. Pero para mí, siempre era Yvonne Craig. Seguido imaginaba como diría ella los diálogos.

Años después, el universo DC experimentó un reinicio y la mayoría de los personajes fueron rejuvenecidos y re-inventados de alguna forma, y yo fui elegida para escribir un nuevo título de Batgirl, el primer título en solitario de Barbara en la historia. Los editores me preguntaron como quería que se moviera, y peleara, también sugirieron varios tipos de artes marciales.

No, no, no, les dije. Ella se mueve como una bailarina… porque Yvonne Craig era una bailarina.

Y también podía patearte el trasero, en caso de ser necesario. Porque eso, también, es Batgirl.

dc-batman-and-robin-2
Hasta Batman sabe que es mejor no molestarla.

He escrito cómics por más de una década y he viajado a convenciones por todo el mundo. Durante nuestra etapa, Batgirl era rutinariamente el título de superheroínas número uno en ventas tras casi 50 años de haber sido creada. Hace unos meses asistí a la primera convención de cómic occidental en la China continental, en Shanghai. La asistencia era 70 por ciento femenina, y la elección número uno para cosplay de heroínas era Batgirl, por un amplio margen. Lo mismo en la ciudad de México, Dublín, y docenas de ciudades más.

El año pasado, en la Casa Blanca, di un discurso sobre la representación en medios de la comunidad LGBTQ y personas con discapacidad. No soy una oradora natural, y estaba aterrada… hasta que varios de los ilustres asistentes vinieron a mostrarme que bajo sus ropas formales estaban usando calcetines y playeras de Batgirl.

No son solamente las niñas, tampoco. En la Comic-Con de San Diego de este año estuve en un panel de profesionales de la salud que usaban cómics de Batgirl para ayudar a lidiar con su trauma a soldados con síndrome de estrés post-traumático. Muchas veces en convenciones he tenido a un soldado enorme y de aspecto rudo frente a mí completamente en lágrimas, diciéndome cómo Batgirl le ha ayudado a superarlo.

No parece importar quién escribe sus aventuras, siempre consigue ser un personaje inspirador, un personaje que regularmente trasciende los testereotipos del género. Creo firmemente que es porque todos nosotros, en el fondo de nuestros corazones, no queremos decepcionar a Yvonne Craig. Su sombra sigue extendiéndose.

Y gracias a ella encontré un héroe, y hasta este día la mayor alegría de mi vida puede ser rastreada hasta ese electrizante momento en que la vi cruzar la pantalla. La princesa que se rescató a sí misma, la chica que no era el ayudante de nadie. La mujer en la capa que sonreía mientras pateaba traseros de tipos malos.

Batman, eres grandioso. Sabes que te amo, a ti, gran y taciturno oso.

Robin, eres genial. Y, admitámoslo, los pantaloncillos son sexis.

Pero lo siento, chicos. Nunca serán Batgirl.

Y nunca podrán ser Yvonne Craig.


El texto apareció originalmente en Playboy.com


Tal vez te interese | GALERÍA HOMENAJE A YVONNE CRAIG

Comparte esta nota:Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on PinterestShare on TumblrEmail this to someone
Acerca del autor

Agustín Amezcua

| también conocido como C.M. Pepper, es articulista para Asamblea Cómics y la revista Comikaze. http://comiqueros.blogspot.mx
Comentarios