La sociedad de la última década del siglo XX e inicios del XXI culpa a las princesas de las películas Disney de promover roles de género machistas y estereotipos de mujeres que en la vida real no existen, por lo que la empresa ha tenido que modificar el tipo de personaje que presenta en sus nuevas animaciones. Revisaremos ambos tipos en este artículo, y para distinguirlos las llamaremos Tradicionales y Modernas.

ÉRASE UNA VEZ

El primer largometraje animado Disney fue Blanca Nieves (1937), basado en un cuento de los hermanos Grimm. Es una princesa tradicional porque mantiene un estereotipo de la mujer ideal para la época: esbelta, dulce, tierna, capaz de encargarse de los quehaceres de la casa, sumisa y en espera de su príncipe azul. A ella le siguieron Cenicienta (1950) y Aurora, de La Bella Durmiente (1957), que mantuvieron este perfil de perfección casi angelical.

Algunos estereotipos que encontramos en las princesas de las primeras películas de Disney son:

  • Ideal de belleza. Físicamente deben ser caucásicas, altas, delgadas, con facciones occidentales y hermosas.
  • Personalidad. Orientadas a la sumisión, pasividad, dulzura, abnegación y el sacrificio de sus propias necesidades y deseos.
  • Búsqueda del amor ideal. Deben esperar la llegada de su Príncipe Azul, quien viene a rescatarlas, casarse con ellas y vivir felices para siempre.
  • Estereotipos de género. No tienen participación social, al contrario, las primeras princesas parecen ser sólo amas de casa.
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MÁS QUE VIDA PROVINCIAL

Poco a poco, Disney ha ido modificando estos estereotipos, por ello, describiremos brevemente cuales son las princesas que más se alejan de este modelo tradicional y son lo que podría nombrarse como un nuevo modelo de princesas.

GISELLE

Aunque no es completamente animación, Giselle de Encantada (2007) representó un cambio importante en las Princesas Disney.

Comienza como una princesa totalmente tradicional y al quedar atrapada en el mundo real empieza a cuestionarse a sí misma a tal grado de que no quiere ser una princesa. Su transformación es casi terapéutica, pues Giselle se convierte en una mujer consciente de sus actos que busca su propio camino lejos de lo que ella creía que tenía que hacer para ser feliz.

TIANA

Aunque no sea parte de la realeza por nacimiento (se casa con el príncipe) Tiana, de La princesa y el sapo (2009), es la primera princesa emprendedora, dedicada al trabajo para lograr sus metas: sueña con tener su propio restaurante.

 

MÉRIDA

Mérida, de Valiente (2012), es la primera princesa desaliñada y no tan delgada de la empresa. Realiza actividades que en otros largometrajes se consideraban de hombres, como ser experta en el arco y en la caza. También desafía a sus padres porque no está dispuesta a escoger de esposo a ninguno de los príncipes que escogieron para ella. Su historia nos muestra su proceso de aprendizaje en la resolución de problemas.

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LIBRE SOY

ELSA 

Llegamos hasta Elsa de Frozen: Una Aventura Congelada (2013), la princesa de hielo a la que se le podría dedicar un post entero por la complejidad de su personaje. Aunque su belleza es indudable, su personalidad rompe completamente el molde de todas las princesas anteriores.

Elsa nace con poderes especiales y en lugar de enseñarle a controlarlos, sus padres creen que es buena idea aislarla para que no haga daño a su hermana menor. Lo que Elsa necesitaba desde la infancia era aprender sobre sus poderes para entenderlos y controlarlos, así ocurre con nuestras emociones: reprimirlas dificulta su expresión y cuando ya no pueden ser contenidas es como si hubiera una explosión.

Elsa se convierte en reina por herencia cuando sus padres mueren en un accidente, pero abandona su reino por culpa de su poco control emocional y sus habilidades sociales deficientes; literalmente construye un castillo de hielo donde piensa vivir alejada de todos y se pone a cantar.

La canción en esta parte es sumamente reveladora, pues aparte de describir sus sentimientos, afirma que romperá el control que aún ejercen sus padres sobre su comportamiento. Acepta que es diferente y se “libera” de las cargas parentales. Curiosamente, todos los que la enfrentan acusándola de bruja, son hombres. Al final, se da cuenta que aislarse no es la forma de solucionar sus problemas.

Este cambio quizá no es drástico pero sí importante, pues previamente las Princesas Disney ya habían roto el molde tradicional pero mantenían más rasgos estereotipados que no coinciden con la sociedad actual.

FELICES HASTA QUE PASE OTRA COSA

Definitivamente no podemos catalogar a Disney como feminista pero es indudable que busca adaptarse a los cambios sociales y quitarse de encima la culpa que se le ha impuesto de generar estereotipos y roles de género.

Lo más rescatable de este nuevo modelo de princesas es que muestran independencia, capacidad de decisión y no aceptan pasivamente su destino como las princesas tradicionales. Son personajes que empiezan a parecerse más a mujeres reales.


Y tú ¿habías notado este cambio en las nuevas Princesas Disney? ¿Estás a favor o en contra? ¡Comenta con nosotros!



 

Acerca del autor

Jeimy Saenz

| Pelirroja sin alma de gustos excéntricos. Síguela en Twitter como @jen_pinhead https://twitter.com/jen_pinhead
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