Predicando para el coro | ¿Qué hace tan atractivos a los antihéroes?

En la entrega anterior de esta columna hablé de lo que es (o debiera ser) un héroe, pero también toqué un poco acerca del tema de cómo ha cambiado nuestra percepción de los mismos, y prometí dedicar este espacio al tema de los antihéroes.

Primero habría que aclarar que es lo que entendemos por antihéroe. La definición más aceptada es que se trata de alguien que realiza actos heroicos, pero utiliza medios cuestionables e incluso ilegales para lograr sus objetivos. ‘Heroico’ tampoco es algo que esté debidamente definido o delimitado, pero podemos interpretarlo como hacer algo bueno sin importar los métodos.

Con eso en mente, es muy probable que el primer personaje que se nos venga a la mente sea el de Frank Castle, mejor conocido como Punisher, un condecorado héroe de guerra que volvió a casa dispuesto a dejar atrás su vida de violencia para criar una familia. Pero la violencia lo siguió a casa y destruyó todo lo que amaba, así que lo único que le queda es el deseo de venganza, de acabar con todos aquellos que ponen en riesgo la vida y felicidad de seres inocentes.

Tal vez no haya mejor ejemplo de lo que es un antihéroe que la figura de Fran Castle, alias Punisher.
Tal vez no haya mejor ejemplo de lo que es un antihéroe que la figura de Frank Castle, alias Punisher.

¿Qué tan diferente es la motivación de Castle de la de Bruce Wayne? No mucho, pero los límites en sus métodos son lo que los hace personajes diferentes. Para Punisher la vida es una guerra y todo se resume a matar o morir, en tanto que Batman se ha hecho el juramento de no usar las armas del enemigo y evitar, en la medida de lo posible, cualquier muerte innecesaria.

También sería importante marcar una división entre un antihéroe y un héroe imperfecto, y Tony Stark, Iron Man, parece ser un perfecto ejemplo de éste último. Playboy millonario, malcriado y lleno de excesos. Irresponsable, mujeriego y con un problema de alcoholismo que ocasiona episodios violentos. Definitivamente es lo más alejado que podemos hallar de un héroe ejemplar, excepto por el tema que se convierte en el centro de su desarrollo como personaje: la redención.

Y es aquí que se vuelve complicado tratar de mantener todas estas definiciones claras y separadas, pues hay una enorme gama de características comunes y superpuestas entre estos tipos de personaje, y podríamos sumirnos en una larga e infructífera discusión entre acerca de quienes encajan en qué arquetipo, por lo que no lo haremos.

La gran popularidad de Deadpool es otra muestra de la fascinación del público con los antihéroes
La gran popularidad de Deadpool es otra muestra de la fascinación del público con los antihéroes

Volviendo al tema de los antihéroes, resulta curioso que se hayan convertido en la variación más popular dentro de los cómics de superhéroes, y que incluso se empiece a notar un crecimiento en popularidad en otros medios, como el cine y la televisión. Punisher, Deadpool, Harley Quinn, el Suicide Squad y, de acuerdo con la aparente interpretación de Warner, incluso Batman y, de manera ilógica e increíble, Superman, parecen haberse sumado a esta moda.

¿Qué es lo que hace tan atractiva a la figura del antihéroe?

Creo que la respuesta más fácil sería también la más cínica: el mundo actual no es lugar para héroes idealistas, y es mucho más fácil creer en una filosofía encapsulada bajo el principio de ‘por cualquier medio posible’, que luchar contracorriente en un afán de ‘hacer lo correcto’. Y no me extrañaría que esa fuera la razón principal. Incluso podemos asumir que, como modelo aspiracional, sea más fácil pensar en alguien dispuesto a hacer lo que sea para cambiar las cosas, que en alguien convencido de que todo estará bien si todo mundo hace su parte para solucionar las cosas.

Y lo triste del asunto es que este cambio de percepción de los roles aspiracionales habla más del estado psicológico y emocional de nuestra sociedad que de la forma de los creadores de contenido de ver el mundo. ¿De qué otra manera se explica que haya gente aplaudiendo al ver a Superman convertirse en un asesino, o justificar que no tenga la menor preocupación por los daños colaterales y muertes que ocasiona su pelea con un invasor kryptoniano?

¿Cuál es el atractivo de ver a Superman rompiendo con su esencia como personaje?
¿Cuál es el atractivo de ver a Superman rompiendo con su esencia como personaje?

El de Batman es un caso aparte, sobre todo por las múltiples variaciones que ha habido en la forma de interpretar al personaje a lo largo de sus casi ochenta años de existencia, incluyendo un periodo en que su personalidad no era tan distinta a la de Frank Castle. Justiciero. Vengador. Vigilante. Esos son algunos calificativos que suelen ser aplicados a Batman con mayor frecuencia que héroe, aunque curiosamente es extraño que no sea identificado como un antihéroe.

Claro que a lo largo de los años se han hecho distintos esfuerzos por limpiar la imagen del personaje para obviar el hecho de que opera fuera de la ley. Ya sea mediante un teléfono rojo con línea directa a la Jefatura de policía, o con una señal luminosa en la azotea de la misma, por extensas etapas de la historia del personaje se ha tratado de presentarlo como un aliado de la ley y el orden, aunque eventualmente vayamos de regreso a una versión más oscura del vigilante de Gotham, y no es de extrañar que muchas de sus historias más aclamadas y populares sean justo las que lo muestran como algo distinto a un héroe modelo.

Y todo parece regresarnos a la misma pregunta. ¿Es un reflejo de nuestra sociedad el que nos lleva admirar personajes con un lado oscuro? ¿Qué es lo que hace que un vigilante que opera al margen de la ley, en ocasiones transgrediéndola, resulte más atractivo que un héroe idealista y ejemplar? ¿Será acaso que en ellos vemos un reflejo de una parte de nosotros mismos que no nos atrevemos a dejar salir? ¿Es un simple acto de catarsis? A mí me queda la impresión de que algo hay de ello, pero es sólo una opinión personal.

Lo que me lleva de vuelta al punto de partida de esta larga perorata de dos partes. ¿Por qué se da esta aparente preferencia por mostrar el lado más oscuro de un género que siempre se ha caracterizado por su colorido y optimismo? ¿Por que no explorar de mejor manera la dicotomía entre héroes y antihéroes, ese contraste entre luz y sombra que durante décadas hizo que los encuentros entre Batman y Superman fuesen tan interesantes?

Bastó una jodida línea para que todo se fuese al carajo.
Bastó una jodida línea para que todo se fuese al carajo.

No lo sé. En el caso específico de Batman y Superman, tengo una teoría personal, que será objeto de una próxima entrega, pero que por ahora puedo resumir en una sola oración:

Todo es culpa de Frank Miller.

Acerca del autor

Alberto Calvo

Escritor, traductor y editor nacido en la ciudad de México. Colaborador en Panini Comics México, Revista Comikaze y Comicverso.org, pueden seguirlo en Twitter como @albion2112. https://www.facebook.com/comicverso
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