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¿Qué piensa la gente al hablar de Wonder Woman? Algunos recuerdan su tiara y su lazo de la verdad, otros la reconocen como la “Superman” mujer o por la serie protagonizada por Lynda Carter. Otros dirán que es la definición feminista por excelencia en los cómics y no faltará quien declare que sigue siendo parte de los sueños húmedos de un gran número de hombres. Hay quienes, incluso, no la bajan de ser la secretaría de los superhéroes.

Lo cierto es que todo esto es una visión muy reduccionista del personaje. Muchos conocen a la Mujer Maravilla, pero muy pocos SABEN sobre ella, ¿debe ser tomada como un ícono feminista? ¿es un fraude disfrazado de equidad? Quizá es un poco de ambos, por eso exploraré por qué la figura de Diana Prince es tan contradictoria y por qué Gal Gadot tiene un peso descomunal en sus hombros israelíes.

EL ORIGEN (NO TAN SECRETO) DE LA MUJER MARAVILLA

Wonder Woman fue creada en la edad de oro de los cómics por William Moulton Marston, un hombre que no sólo quería que las niñas tuvieran un héroe al cual admirar como los niños tenían a Superman, también buscaba que la gente viera que la mujer es superior a los hombres en todos los sentidos.

Incluso para estándares de hoy, la visión de Marston es muy extremista: Diana Prince es la hija de una civilización matriarcal perfecta que intenta llevar su mensaje de paz hacia nuestro mundo patriarcal más primitivo que todavía vive subyugando a las mujeres; incluso, el lazo de la verdad va más allá del amor por el bondage que tenía el autor, quien quería que Wonder Woman sometiera y fuera vencedora. Así es, uno de los padres del feminazismo resulta ser no sólo un hombre, sino una de las vacas sagradas de toda la industria del cómic.

Esos maleantes han de ser aprendices de los Stormtroopers

LA SEDUCCIÓN DE LA INOCENTE

Pero no se preocupen, no pasó mucho tiempo para que el psiquiatra germano-estadounidense Fredric Wertham, autor del libro Seduction of the innocent, viniera a llamarla lesbiana y a acusarla de meterle ideas raras a las niñas para que se tomaran cartas en el asunto, y así la liga de las buenas costumbres acalló a este bastión del lesboterrorismo.

De esta manera para la década de los ’60, mientras las mujeres de verdad salían a la calle a demandar un salario justo, libertad sexual y la opción de decidir qué hacer con su cuerpo, Diana Prince colgaba la tiara y se recluía a llorarle a su novio muerto, o iba de brazos en brazos viendo quién le compraba vestidos bonitos.

El problema no fue que dejaran de escribir sobre ella, fue que la Mujer Maravilla se convirtió en un ente anacrónico en medio de un ambiente cambiante, y la cultura pop no la perdonó, esa es la razón por la que pocos conocen algunas de sus mejores historias, como lo visto en el tomo recopilatorio Wonder Woman: Chronicles o en Spirit of Truth (Paul Dini & Alex Ross), e incluso muchos no entienden bien el rol que tiene en la serie Justice League, de Bruce Timm.

Wonder Woman no puede ser embajadora de una civilización completamente aparte, ni la fuerza motora en medio del idealismo utópico de Superman y el pragmatismo desmedido de Batman; Debe ser la única Amazona buena que no odia al heteropatriarcado y convertirse en el interés romántico de alguno de los grandes jefes.

Es la misma razón por la que tenemos que ver millones de historias que nos muestran que el objeto de su afecto Steve Trevor sí es importante, sí es listo, sí le ayuda y no es sólo un caballero en peligro. Wonder Woman debe ser hija de Zeus para que veamos su crecimiento como superhéroe gracias a la mano de Superman, quien le enseña sobre equidad y tolerancia.

Pero todo esto lo vemos atrás, muy atrás, desde un espacio seguro. Porque no es como que Wonder Woman tenga la atención mediática que reciben sus supuestos iguales. Todavía nos desgarramos las vestiduras por la muerte de Superman a manos de Doomsday, las muertes de Batman y del Capitán América fueron noticias que se discutieron fuera de los canales comiqueros tradicionales, pero Diana Prince ha muerto al menos tres veces y muy pocos le lloraron.

Las sospechosas comunes

LA INCOMPRENDIDA IMAGEN DE LA MUJER MARAVILLA

 

El espíritu original del personaje fue pervertido con el paso de los años. Por eso, sin saber por qué, el mundo la cataloga como un ícono feminista, LGBT, un ícono pacifista, o como un total fraude. La contradicción que tiene entre el símbolo y su historia es tan grande que ni siquiera la ONU sabe si es correcto denominarla Embajadora por los Derechos de la Mujer o no.

Mucho es porque en lugar de decidir matizar los ideales de su creador, darle más importancia cultural, acomodarla a los principios y valores de la época, y de crear una figura fuerte ajena a sus compañeros masculinos, decidieron crear una mujer acorde a lo que el gremio de cómics considera bueno y ad hoc para una heroína. Así, cada que hablamos de ella se escuchan los comentarios condescendientes  como “pues ya tienen a esa Superman mujer, dejen de quejarse” o “de secretaria la subieron a héroe, sí es un gran salto”.

– ¿Que eres qué? – Embajadora de la ONU – ¡Eras!

EL PESO EN LOS HOMBROS DE GAL GADOT

Cuando Gal Gadot fue seleccionada para (apenas) ser la segunda Mujer Maravilla de carne y hueso, las críticas vinieron más allá de su capacidad histriónica, o en qué historia estará basada, todos hablaron de que era demasiado delgada para interpretar el papel que tan “despampanantemente” había hecho Lynda Carter.

Ese es el nivel de crítica y expectativas que tienen los fans sobre la Wonder Woman de Gadot, pero en realidad viene con una responsabilidad mucho mayor. En 17 años de cine de superhéroes, en 17 años de la supuesta “victoria de los nerds”, esta es la primera película de alto impacto estelarizada por una mujer (Elektra y Catwoman no fueron blockbusters). Y su directora, Patty Jenkins, es la primera mujer en la historia del cine en dirigir una película de tal magnitud.

Estos hechos no debería ser noticia ni motivo de orgullo. No deberían ser una rareza. Pero hasta que no tengamos números más “equitativos” de directoras famosas y sea natural que una superheroína estelarice su propia película y la actriz haya tenido un sueldo justo, entonces dejará de ser algo relevante.

Aquí radica la importancia de que Wonder Woman sea un éxito de taquilla. Porque si fracasa no será culpa del guión o del tono de la cinta. Las culpables serán la actriz y la directora. La lectura que darán será que a nadie le importa una cinta de la Mujer Maravilla, y que el error fue darle tanta responsabilidad a una novata.

Si Mujer Maravilla fracasa, las casas cinematográficas posiblemente estarán más renuentes a producir nuevas películas de superheroínas. Pongámoslo así: Si Wonder Woman desilusionara a la audiencia, y Marvel no tuviera en su calendario a Captain Marvel ¿creen que se aventuraría a hacerla? Volveríamos a ver el efecto Young Justice, donde las cadenas decidieron cancelar la serie porque apelaba a un público femenino que “no compra juguetes”.

La losa sobre los hombros flaquitos de Gal Gadot, pero confiamos en ella

LA NOCHE DEL ESTRENO

Aunque ya empiezan a salir las primeras críticas oficiales acerca de la película, y en general coinciden en ser reacciones positivas, la verdadera controversia quizá la veremos después de la función de medianoche de este viernes, cuando la mayoría del público masculino vea la película.

Ese público que dice no tener privilegios ni necesitar representación, pero que se queja amargamente cuando exhiben una función especial para mujeres con la intención de devolverle su lugar a Diana como símbolo de la fuerza femenil. Como si no tuvieran funciones especiales todo el tiempo, a las que las mujeres graciosamente pueden asistir con sus novios, o pretendiendo que son fans.

Wonder Woman NECESITA salir airosa de las salas de cine. Porque eso significa que habrá una revisión de sus cómics, tendremos una crítica más profunda sobre su mitología, la gente buscará las historias donde es uno de los pilares de La Liga de la Justicia o es una guerrera y una embajadora que aboga por la paz y la equidad. Debe salir bien porque es la primera vez que vemos un proyecto de tal envergadura que por fin aboga por la normalización de la equidad de género en la cultura pop.

Sí, Gal Gadot y Patty Jenkins tienen mucho más qué hacer que sólo arreglar el universo cinematográfico de DC, lo cual ya es una odisea aparte. Y es importante que tengan éxito en esta aventura.

Tómame la foto así como que me están criticando


Si quieres leer más sobre los orígenes feministas de la Mujer Maravilla te recomendamos:

WONDER WOMAN: BONDAGE AND FEMINISM IN THE MARSTON/PETER COMICS, 1941-1948, de Noah Berlatsky | Disponible en Amazon por $430 pesos.


THE SECRET HISTORY OF WONDER WOMAN, de Jill Lepore | Disponible en Amazon Kindle por $117 pesos, y en pasta blanda por $202 pesos.



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Acerca del autor

Rebeca Salas

Heroína cinéfila de noche, caza-tiburones de día. Reportera y crítica de cine para EnLaButaca.com, escúchala en el programa La Covacha todos los viernes a las 9 de la noche por Radio Trece. Puedes seguirla en Twiiter como @SalasRaven http://www.lacovacha.mx
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