Parece que el tema de esta semana en el mundo comiquero será la portada de Rafa Albuquerque que ya no formará parte de las celebraciones del 75 aniversario del Joker y que sería la variante para el número 41 de la serie ‘Batgirl’.

La portada de la discordia.
La portada de la discordia.

Fuera de contexto, la portada es simplemente un gran trabajo de diseño de parte de Albuquerque, una imagen estéticamente atractiva y bien realizada. Sin embargo, el aspecto del Joker, con la apariencia clásica del personaje y no la de la versión actual, y su indumentaria, parecen colocar la imagen dentro del marco de tiempo en que debieron haber ocurrido los sucesos de The Killing Joke, cuyas secuelas psicológicas aún mantienen al personaje de Barbara Gordon lidiando con el síndrome de stress post-traumático.

Me parece que si la decisión hubiese sido meramente editorial y obedeciera sólo a una intención de cuidar las implicaciones de hacer una referencia a esa historia en una serie que actualmente tiene un estilo y tono muy diferentes, no habría mayor problema al respecto, pero el hecho de que se diera como reacción a algunas manifestaciones en contra en redes sociales no hace más que confirmar que no hay una dirección editorial clara y definida en DC.

Hay quienes dicen que la portada era ofensiva. A mí no me parece que lo sea, dado que el traumático incidente al que parece hacer alusión, mismo que todavía es motivo de debates sobre si hubo una agresión sexual o sólo psicológica, sigue siendo parte importante de la historia del personaje. Entiendo que se trata de un tema delicado, pero no me parece que hasta ahora haya sido manejado de mala manera, como ha llegado a ocurrir en otras publicaciones (te estoy viendo a ti, Mark Millar).

Por otro lado, hay quienes hablan de la cancelación de la portada como si se tratase de un acto de censura que atenta contra la libertad de expresión. Esto último resulta ilógico si consideramos que fue el propio artista de la portada quien solicitó que ésta no fuese utilizada, lo que lo convertiría en algo aún peor, pues sería un acto de autocensura. Por los comentarios de Albuquerque, tengo la impresión de que simplemente ocurrió que él se sintió abrumado por las reacciones que provocó una imagen que creó como homenaje a una de sus historias favoritas.

Otra cuestión es la de qué es lo que entendemos por “libertad de expresión”. ¿Alguien se ha preguntado si Rafael Albuquerque lee Batgirl o está al tanto del tono e historias que aparecen en la serie? Dudo mucho que le hayan mandado un resumen para que lo tomase en cuenta al hacer su portada. Él simplemente creo una imagen que resulta impactante y hasta cierto punto tenebrosa por la historia a la cual evoca.

Ahora, ¿es más importante el derecho de Albuquerque a expresar su admiración por The Killing Joke, que el de Brenden Fletcher, Cameron Stewart y Babs Tarr, equipo creativo de la serie, a asegurarse que todos los elementos de el título que manejan sean congruentes y representen el tipo y tono de historia que ellos quieren contar? La respuesta no es tan simple, pero es un hecho que la culpa de todo este escándalo no recae sobre ninguno de ellos, sino sobre quienquiera que haya sido quien solicitó y autorizó la portada.

DC volvió a mostrar un pésimo manejo de relaciones públicas al no saber como responder a la situación, y tomó la decisión más fácil, apegándose a rajatabla a una posición de corrección política en lugar de fijar una postura editorial, misma que pudo haber retirado la portada en cuestión sin parecer que estaban cediendo a presiones externas, que es la impresión que queda luego del tibio y escueto comunicado que publicaron este lunes.

Dicho comunicado oficial argumenta que su decisión fue motivada luego de que hubiese amenazas contra la vida de los responsables, pese a que el propio Albuquerque ha señalado públicamente que él no recibió amenazas de ninguna clase, lo cual vuelve a dejar en entredicho a sus empleadores, al menos hasta que emerjan más detalles sobre la situación en los próximos días.

El tema tiene muchas aristas, y seguramente se seguirá discutiendo por varios días. El mal manejo de la situación por parte de la editorial llama mucho la atención, porque el escándalo pudo haberse usado para incentivar las ventas de la serie o posicionarla mejor en el mercado aún sin tener que usar la portada, misma que podría -y de hecho todavía puede- haberse convertido en un poster muy popular, pero es la clase de cosas que nos hemos acostumbrado a esperar de una compañía donde las decisiones son tomadas por contadores y no por editores o creativos.

Por otro lado, la postura de la editorial, junto con la actual tendencia de las grandes corporaciones a manejarse con la mayor corrección política posible, algo que en una industria dedicada a generar historias no debiera tener lugar, levanta una pregunta que podría ser motivo de otra interesante discusión. ¿Se atrevería DC en estos días a publicar una obra como ‘The Killing Joke’? Personalmente lo dudo mucho.

¿Ustedes que opinan?


 

Colaborador: Alberto Calvo. Twitter: albion2112

Acerca del autor

Alberto Calvo

Escritor, traductor y editor nacido en la ciudad de México. Colaborador en Panini Comics México, Revista Comikaze y Comicverso.org, pueden seguirlo en Twitter como @albion2112. https://www.facebook.com/comicverso
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