Wolverine es un tipo rudo pero de buen corazón con un pasado misterioso, básicamente es Clint Eastwood en todas sus películas pero aún más cool porque su pasado es tan misterioso que ni él lo conoce, vamos, que era bastante genérico. Aquí daremos un vistazo a la etapa de Jason Aaron con el personaje.

LAS LIMITACIONES DE TENER UN ESQUELETO CUBIERTO DE ADAMANTIUM

Este arquetipo genérico de Wolverine lo volvió exitoso originalmente, pero a la larga fue también su mayor limitante, era un excelente personaje de apoyo y miembro de equipo pero no le permitía ser particularmente interesante por sí mismo. El propio Chris Claremont era cuidadoso con la cantidad de tiempo que le dedicaba al viejo canadiense de forma exclusiva.

Jason Aaron tomó lo que normalmente se vería como una limitante y la identificó como la mayor fortaleza del personaje. Básicamente Wolverine es tan genérico que donde lo pongas va a encajar, y además tiene la ventaja de habitar en el Universo Marvel, un universo ficticio donde hay de todo. Así que ¿por qué limitarlo a un género o lugar, cuando lo puedes mandar literalmente al infierno? (lo cual tal vez fue un error, pero de eso hablaremos más adelante).

El todas mías

JASON AARON SACA LAS GARRAS 

Jason Aaron llega a Wolverine en un momento interesante. Tras décadas de mantener el origen de Logan como un secreto, finalmente Marvel decide revelarlo todo y le devuelve la memoria al mutante canadiense. Pero mientras en Wolverine Origins la editorial se enfocó en revelar que el pasado del personaje era una aburrida y genérica súper conspiración, Aaron se preguntó ¿qué tal si este señor pasó los últimos 100 años brincando entre tus películas de clase B favoritas?

Combinando estos dos elementos, la etapa de Aaron es como hablar con un niño de 7 años que comió demasiada azúcar mientras leía sus cómics: en un arco el héroe reúne a todas las escuelas de Kung-Fu del barrio Chino para enfrentarse a un grupo de asesinos con poderes de artes marciales místicas, después aparece en medio de la trama de Terminator, luego viaja en el tiempo, es poseído por demonios, se enfrenta a Yakuzas, con caníbales, y ya entienden mi punto.

Aportando a esta sensación caótica, esta etapa tiene una estructura bastante extraña, y creo que esa es la razón por la que los fans no la apreciaron en su momento. A diferencia de otras etapas, ésta se formó con base en coincidencias, juntando varios arcos, one-shots, miniseries y etapas en títulos diferentes.

Y LOS MUCHACHOS DEL BARRIO LE LLAMABAN LOGAN

Puede parecer muy dispersa de inicio, pero el escritor usa esto para poco a poco pintar un cuadro muy claro de quién es Logan, un hombre simple pero no por eso poco interesante. No hay motivaciones complejas detrás de sus acciones. Claremont lo definió perfectamente en su miniserie original, es un hombre violento y salvaje, torturado por su pasado, que está intentando hacer lo correcto y dejar atrás su lado oscuro.

Jason Aaron entiende todo esto a la perfección, por lo que en vez de tratar de complicar al personaje aprovechó su simpleza y se dedicó a darle una voz que se sintiera humana. Su Wolverine se siente como un tipo real, es un hombre que ha visto y hecho mucho, se ha equivocado demasiado y su vida es una locura, pero no deja de ser alguien a quien le gusta la cerveza y los cigarros[1], y que no podrá evitar meterse cuando vea a los malos en acción.

Cuando se te juntan los negocios y no sabes qué hacer

EL TROPEZÓN

Antes de concluir debo abordar el negrito en el arroz (es una frase, no es racismo). La historia de “Wolverine in Hell” es muy mala, pésima de hecho. Y no sólo es mala en relación con las demás historias o el trabajo en general del autor, es un mal cómic, simple y sencillo. Tristemente sirve como inicio de una trilogía de historias que abarcó alrededor de 15 números, y si bien las otras partes son superiores, es difícil lavarse el mal sabor de boca. Lo siento.

SNIKT!

Lo que vuelve a esta etapa un éxito es que el escritor entendió la simpleza y ridiculez inherente en Wolverine y la exploto al máximo. En vez de intentar explorar una complejidad que no existe o crearla a través de elementos externos como lo hiciera Origins, simplemente estableció a Logan como un personaje entrañable y lo puso en historias interesantes y divertidas, que una vez juntas cuentan la historia de un hombre que está intentando dejar atrás el dolor y la violencia a través de vivir su vida y estar con sus amigos.

Un mensaje simple para un personaje simple. El Wolverine de Jason Aaron no es una obra maestra ni un clásico instantáneo, pero sí es un viaje divertido a través del Universo Marvel junto a un personaje con el que te gustaría compartir unos tragos.

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[1] Logan no prende un cigarro durante estos números porque Joe Quesada cree que está mal que uno de sus personajes fume, pero no ve con malos ojos que ahoguen a un hombre en una fuente para pájaros.