¿Cómo hubiese cambiado todo si Orson Welles hubiese hecho una película de Batman en 1946?

Esta es una historia que circuló originalmente por internet hace más de 10 años, pero creo que vale la pena recordarla hoy en el centenario del natalicio del legendario escritor, actor, director, locutor y productor Orson Welles.

El texto original es de Mark Millar, y fue publicado el 26 de septiembre de 2003 como la última entrega de The Column, su columna semanal en Comic Book Resources. Menciono esto para poner en contexto los comentarios del escritor escocés acerca de las películas de superhéroes, que entonces eran muy diferentes a las que hemos visto en años recientes. Aquí pueden leer el original (en inglés). La siguiente traducción es obra mía y apareció originalmente en Comicverso.org en junio de 2006.


 

ORSON WELLES Y BAT-MAN

Orson Welles era un excéntrico director de cine, y tras hacer a The Shadow en radio, hubiese sido un interesante Batman
Orson Welles era un excéntrico director de cine, y tras hacer a The Shadow en radio, hubiese sido un interesante Batman

Los superhéroes tienen más de sesenta años, pero es hasta ahora (y quizás ni siquiera ahora) que están adquiriendo un nivel de respetabilidad mediática. El crimen, el horror, el romance, e incluso la ciencia ficción han tocado el corazón de la Academia a lo largo de los años y han sido alabados como adultos o sofisticados de una manera que nunca sucederá con nosotros, y existen dos razones para ello. La primera es que los superhéroes se ven tontos de una manera que ni siquiera los vaqueros pueden hacerlo. Los amo y siempre lo haré, pero el público en general no puede reprimir una sonrisa cuando ve a Ben Affleck vestido como el quinto miembro de Village People.

La otra razón es que los escritores y directores asociados con el material de superhéroes a lo largo de los años no han sido precisamente de la variedad “Apocalipsis Ahora”. Eso ha cambiado recientemente con gente como Bryan Singer, Ang Lee, David Goyer y Christopher Nolan, pero por los primeros cincuenta años nos tuvimos que conformar con directores modestos y la ocasional luminaria en elencos sin gracia alguna.

Pero todo pudo haber sido diferente si las circunstancias hubieran sido un poco más favorables justo después de la guerra. El embriónico concepto de los superhéroes no tenía ni diez años de existencia cuando el más ilustre director de su tiempo, Orson Welles, consideró seriamente la posibilidad de hacer una película de Batman, e incluso llegó a tener diseños de producción, un primer esbozo de guión, y algunas fotografías del casting en las que aparecen varios de sus amigos y colegas vistiendo prototipos de lo que sería el vestuario terminado.

¿Es esto un boceto de producción para el Bat-Man de Welles?
¿Es esto un boceto de producción para el Bat-Man de Welles?

Un amigo mío llamado Lionel Hutton, crítico de cine y respetado historiador cinematográfico, tuvo acceso sin precedentes al legado de Welles como parte de la investigación para la biografía que está a punto de publicar, y se encontró con esta sorprendente información en una enorme pila de notas y recortes que otras gentes habían omitido reportar. Lo cual es otra muestra de la irrelevancia de los cómics, incluso entre las artes populares, y el completo desdén que existe por el tema, tal como mencioné antes. El hecho de que Orson Welles contemplase hacer una película de Batman en 1946 resulta glorioso y fascinante para gente como yo, pero es vergonzoso y burdo para los aficionados de Welles.

No es un secreto el amor que Orson Welles sentía por los pulps, habiendo dado su voz a The Shadow en el radio y concebido el ilustre engaño de La Guerra de los Mundos, pero su amor por los cómics hasta su muerte en 1985 es un hecho mucho menos conocido. Lo que es sorprendente es que su apreciación por el medio no era un secreto, ya que escribió un artículo en 1973 para The Village Voice alabando el Green Lantern/Green Arrow de Denny O’Neil/Neil Adams (La Verdadera Contra-Cultura Reside Aquí) e incluso asistió, sin ninguna fanfarria, a una de las primeras convenciones de comics organizada por Phil Seuling.

Tal vez no sea un accidente que sus esnobistas seguidores hayan decidido ignorar todos estos hechos, pero el extenso tomo de Hutton explora este aspecto de su persona en gran detalle, y fui suficientemente afortunado de poder darle un vistazo a un borrador del mismo para beneficio de esta columna. Los diarios de Welles están plagados de referencias ocasionales a los libros que leía en ese momento y denotan su entusiasmo, particularmente a finales de los sesenta y principios de los setenta, por la nueva oleada de escritores y artistas que dieron cierto nivel de respetabilidad al medio por el que él tanto afecto sentía. Sin embargo, la auténtica carne del libro está en los detalles de su propuesta para la cinta de Batman y los ocho meses de su vida que desperdició en la pre-producción de la misma tras el éxito de Jane Eyre y El Extraño.

Basil Rathbone hubiese sido un extraordinario Joker
Basil Rathbone hubiese sido un extraordinario Joker

Sus primeras reuniones con National Comics (que después se convertiría en DC) datan de 1944, cuando empezaron a discutir el proyecto de Batman, pero su trabajo no comenzó realmente hasta después de completar El Extraño en 1946, cuando Welles se lanzó de lleno al proyecto. Reuniendo a muchos de sus amigos y colegas de Ciudadano Kane, él proponía “una experiencia cinemática, un caleidoscopio de heroísmo y pesadillas con imágenes nunca vistas salvo en el subconsciente de Goya o del propio Hawksmoor.” Welles planeaba que Batman fuese un drama psicológico adulto, pero combinado con lo que él describía como la “emoción cardíaca de los seriales matutinos de sábado, con un toque de respetabilidad y un estilo de dirección cinemática jamás intentado en la historia del cine americano.” Muchos de los bocetos de producción que comisionó a Greg Tolland están en sus notas y provocan un estremecimiento de la columna al verlos.

Desafortunadamente no tengo permiso para mostrar aquí los más elaborados, pero estarán disponibles en el libro, junto con el tratamiento de 36 páginas que Welles escribió para una película que empieza con las muertes de Thomas y Mary Wayne (no tengo idea de por qué sea Mary) y termina con Batman desenmascarado y peleando por su vida contra Joker, Riddler, Two-Face y Catwoman en una prisión de la que ellos han asumido el control.

Pero lo que más disfruté fueron sin duda las notas del casting y las cartas de confirmación de los actores, como George Raft asumiendo el papel de Two-Face luego de que Bogart lo rechazara, James Cagney como Riddler, Basil Rathbone como el Joker, y la antigua amante de Welles, Marlene Dietrich, como una exótica Catwoman con el mismo colorido pasado que Miller diera al personaje cuarenta años más tarde en Batman: Year One. Robin no aparece en la película, y el propio Batman se convirtió en la razón de que la película quedara trabada y consignada a los libros de historia. Welles deseaba interpretar él mismo los papeles de Batman y Bruce Wayne, pero el estudio quería a un protagonista más tradicional, como Gregory Peck.

No era Bogart, claro, pero creo que George Raft tenía lo necesario para interpretar a Harvey Dent
No era Bogart, claro, pero George Raft sin duda tenía lo necesario para interpretar a Harvey Dent

Peck aceptó y supuestamente incluso se tomó una foto en un traje improvisado durante una pausa entre la filmación de The Yearling y el clásico Duelo en el Sol. A Welles, sin embargo, le molestó la decisión del estudio. A pesar de ser amigo de Peck, él sentía que cambiar el elenco podría comprometer su visión de la historia, y estaba especialmente furioso ante la sugerencia del estudio de que, si realmente quería aparecer en la película, podía reemplazar a Rathbone e interpretar al Joker. Las pláticas terminaron abruptamente, Welles retiró todo el trato y se lanzó de lleno a trabajar en La Dama de Shangai y en la adaptación cinematográfica de Macbeth en la que había trabajado por un tiempo.

La tragedia para los aficionados al cine es que, al igual que ocurrió con la adaptación de El Corazón de las Tinieblas de Conrad que propuso Welles, el mundo no tendría oportunidad de ver una adaptación de Batman hasta 1966 con la película protagonizada por Adam West. La tragedia para los aficionados al cómic es que nuestra gran oportunidad de adquirir respetabilidad cuando el género era joven y la gente aún no decidía que pensar de nosotros, se perdió a causa de algo tan trivial como una discusión de casting. La película pudo ser un desastre, no lo podemos saber, pero las notas de producción, el tratamiento y el primer borrador que he estado leyendo las últimas dos semanas me hacen pensar que pudo haber redefinido el cine.

Ésta pudo haber sido la obra maestra de Welles y, quien sabe, pudo haber lanzado el renacimiento de los superhéroes que estamos viviendo ahora, con directores y elencos de calidad, dos o tres generaciones antes. ¿John Ford respondiendo a The Bat-Man con una película del Capitán América? ¿Cary Grant y Katharine Hepburn como Clark Kent y Lois Lane? En alguna extraña realidad paralela esas cosas son DVDs acumulando polvo en nuestros libreros, y Clint Eastwood está esperando que algún estudio decida darle una oportunidad a su vieja y divertida película “Los Imperdonables” la próxima vez que se junten a evaluar propuestas.

Marlene Dietrich, una de las grandes femme fatales del cine, era ideal para Catwoman
Marlene Dietrich, una de las grandes femme fatales del cine, era ideal para Catwoman

 


Aunque uno no puede dejar de preguntarse como hubiese resultado una película de Batman concebida y dirigida por Orson Welles, es necesario señalar que el texto anterior es enteramente producto de la imaginación de Mark Millar. Si bien es cierto que Welles sentía respeto y admiración por los comics como medio, el resto de las afirmaciones hechas por Millar son inventadas o, en el mejor de los casos, basadas en especulaciones. Revisemos algunos detalles.

Lionel Hutton. El supuesto amigo de Millar parece no existir. Y si existe, es poco probable que sea un respetado crítico de cine o afamado historiador cinematográfico, pues es imposible encontrar un sólo texto escrito por él. Millar escribió su artículo en septiembre de 2003 y anunció la salida del libro para la siguiente Pascua, lo que hubiese ocurrido en abril de 2004. A la fecha no existe ningún libro -de cualquier tema- escrito por ningún Lionel Hutton en ninguna librería o biblioteca del mundo.

Los aficionados de Welles. Millar presenta una imagen de los admiradores de Welles como esnobistas y pedantes, lo cual no puede ser enteramente cierto -y me gustaría pensar que no soy el único fan de Welles que es además fan de cómics-. Si ese fuera el caso, ¿por qué ninguno de ellos reniega de otros trabajos de Welles? La Guerra de los Mundos, los seriales de radio de La Sombra, la voz de Megatron en la película de los Transformers, y su casi participación en Star Wars, seguramente serían mal vistos -incluso aún más que Batman- por un grupo tan selectivo. Y ni hablar de su aparición en la película de Los Muppets.

La personalidad de James Cagney hubiese dado un caracter especial a The Riddler
La personalidad de James Cagney hubiese dado un caracter especial a The Riddler

 

Las fechas. Mark habla de reuniones desde 1944 y la pre-producción tomando lugar en 1946. Menciona que en el supuesto guión aparecen algunos de los más clásicos villanos de Batman (Joker, Riddler, Two-Face y Catwoman). Pero Riddler fue creado hasta 1948 (Detective Comics #140). Además ¿por qué habría de reunirse con la gente de la National si los derechos de Batman para el cine pertenecían a Columbia Pictures? Para esas fechas Columbia ya había producido un serial de 15 episodios en 1943 y habría de realizar uno más en 1949. En aquel entonces Columbia era un estudio más bien modesto y es muy probable que no se hubiera podido permitir desarrollar una película como la que Welles supuestamente proponía con un elenco super estelar. Por otro lado, existen reportes de que durante los meses que Welles supuestamente pasó trabajando en The Bat-Man, en realidad estaba preparando una adaptación de La Vuelta al Mundo en 80 Días para el teatro.

El personal y elenco involucrados. Greg Toland, el cinematógrafo de Ciudadano Kane y quien supuestamente habría hecho algunos diseños de producción, estaba trabajando en otras dos películas en 1946, lo que hubiese dificultado su participación. Los actores mencionados tenían contratos de exclusividad con diferentes estudios, excepto James Cagney, quien estaba produciendo sus propias películas y que tenía una cierta rivalidad con Rathbone, lo que dificulta pensar que aceptaría trabajar con él en un rol de menor importancia.

La oscuridad del proyecto. La vida y obra de Welles ha sido extensamente estudiada y documentada. Peter Bogdanovich realizó una larga serie de entrevistas con él donde habla de toda clase de temas, de algunos proyectos fallidos y cosas que le gustaría hacer, incluyendo su apreciación por una tira cómica popular a principios de los treintas o la forma en que él hubiese hecho Drácula si se le hubiese presentado la oportunidad. ¿Por qué omitiría hablar de tan ambicioso proyecto? Cuando Tim Burton hizo Batman en 1989 hubo un frenesí mediático. ¿Por qué nadie hizo alguna referencia al supuesto proyecto de Welles?

El propio David Mazzucchelli parecía visualizar a Gregory Peck como Batman
El propio David Mazzucchelli parecía visualizar a Gregory Peck como Batman

También me parece importante señalar que, aunque Welles es una de las figuras más respetadas y admiradas en la actualidad en lo que se refiere al cine, en su época no era así. Ciudadano Kane no tuvo una buena aceptación entre el público e incluso representó pérdidas económicas para el estudio. La crítica la recibió muy bien, pero esta aceptación no se reflejó en ningún reconocimiento. En los premios Oscar de ese año recibió una sola estatuilla por Mejor Guión, en tanto que otras películas -hoy día olvidadas- fueron las ganadoras en los rubros de mejor película y mejor director. A Welles se le veía como un excéntrico director venido de la radio y el teatro con sus locas ideas para hacer cine.

Por último, hay que mencionar la columna de Millar aparecida la semana anterior a la que suscitó la controversia. En ella Millar habla de las adaptaciones de comics a la pantalla grande y del proceso de filtraciones, rumores y especulación que se suceden en los diferentes foros de fans durante los meses previos al estreno de cada una de estas adaptaciones:

Todo empieza con los rumores en línea, los intercambios de opiniones entre un millón de gentes que acaban de enterarse de que algún estudio acaba de adquirir los derechos de su personaje favorito. Unos cuantos meses de “¿Estás bromeando? Matt Damon patearía el trasero de Ashton Kutcher en ese papel” son reemplazados por el anuncio de quienquiera que haya firmado como protagonista, y una nueva oleada de opiniones sobre lo buena o mala elección que fue. Después vienen los rumores sobre el contenido de la historia, las discusiones sobre lo bien o mal que suenan esas ideas, la eventual confirmación de la historia y luego una disección de lo que esto significa para la franquicia y/o nuestros personajes favoritos.

Toda la idea detrás del Bat-Man de Orson Welles no fue más que una elaborada broma de Mark Millar
Toda la idea detrás del Bat-Man de Orson Welles no fue más que una elaborada broma de Mark Millar

Todo se tranquiliza por algún tiempo hasta que empiezan a aparecer imágenes en los sitios de películas y entonces las discusiones empiezan otra vez. Más elementos de la historia son revelados y entonces, por supuesto, aparece el teaser. Esto inicia una nueva oleada de especulaciones que sólo se ve rebasada por la aparición del trailer más largo que seguramente será exhibido con alguna película que no tienes intención de ver o tendrás que pasar una tarde descargándolo. Hay que tener en mente que el trailer largo para una película de superhéroes es el mayor punto de venta para la misma, así que las veinte escenas más excitantes de la película son recortadas y editadas para aglutinar ciento veinte imperdibles segundos y es entonces cuando empiezan realmente a trabajar las relaciones públicas. Vienen los paquetes de prensa, las entrevistas, las proyecciones previas y la cobertura “desde dentro”. Y sólo una cosa es segura después de los dieciocho meses o dieciocho años de anticipación: Cuando finalmente puedas ver al personaje en pantalla por los próximos ciento veintisiete minutos existe una probabilidad muy grande de que vayas a resultar decepcionado.

Viendo el desdén con el que Millar ve el enfermizo seguimiento que se da a los rumores y filtraciones en los sitios de fans, no debiera sorprendernos que haya decidido ponerlos a prueba. Ofrece una filtración, información “desde adentro” en torno a un ambicioso proyecto que involucra a uno de los héroes más populares, y se sienta a ver rodar la bola de nieve, satisfecho de haber logrado su cometido. Y es que si descartamos los errores o contradicciones que mencionamos más arriba, todo parece tener sentido.

Welles gustaba de los cómics. En muchas de sus películas -muy notoriamente en Ciudadano Kane– se aprecia la influencia visual de estos en su composición de escenas. Contrapicados, iluminación en alto contraste para crear sombras, etc. Hay muchos toques de Eisner ahí y en otras de sus películas, como El Tercer Hombre, por ejemplo. Habiendo interpretado a The Shadow para la radio, interpretar a Batman en el cine podría verse como una continuación congruente en su carrera actoral.

Sumemos a eso que los fans rara vez checan algún dato antes de empezar a difundir rumores y le añadimos un poco el efecto “deseoso pensar”, esa esperanza de que sea cierto, que realmente existiera una oportunidad de que algo así hubiese sido posible, y es de entenderse que se haya armado un revuelo. Sólo nos resta deambular mentalmente por ese universo paralelo donde los superhéroes fueron llevados a la pantalla con éxito desde ese entonces y maravillarnos ante las obras maestras que los pioneros de Hollywood hicieron con esos personajes que tanto estimamos.

Me quito el sombrero ante la genialidad de un autor que no sólo le jugó una broma pesada a todo un género, sino que lo hizo al tiempo que hacía un homenaje al más grande fabricante de mentiras y fantasías que haya trabajado jamás para nuestro entretenimiento.

Enorme.

Acerca del autor

Alberto Calvo

Escritor, traductor y editor nacido en la ciudad de México. Colaborador en Panini Comics México, Revista Comikaze y Comicverso.org, pueden seguirlo en Twitter como @albion2112. https://www.facebook.com/comicverso
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