ANIMÉ | LOS 3 PATRONES DE HAYAO MIYAZAKI (OPINIÓN)

Hablar de Hayao Miyazaki es habar de poesía en movimiento, de mundos maravillosos y un ojo para entender la humanidad increíble. Uno puede pasar horas y horas discutiendo sobre los diferentes temas que toca Miyazaki en sus películas -que van desde el feminismo hasta el cuidado del medio ambiente- pero también se puede hablar largo y tendido sobre la dimensión de sus personajes, de su revolucionario estilo de animación, o de su rutina de trabajo casi obsesiva.

Pero eso tomaría tiempo y ganas de leer cartas de amor enormes, y La Covacha sólo quiso recordar al papá de Totoro en su cumpleaños 76. Así que en su lugar, aquí están tres patrones que ayudan a explicar por qué Miyazaki es la leyenda que es, y viene acompañado de recomendaciones de películas que sirven de buenos ejemplos para festejar al señor o impresionar a un otaku.

1 | SU OBSESIÓN CON LOS DETALLES

Una de las grandes cualidades de Miyazaki es que todas sus películas son realistas. Esto no quiere decir que busque deliberadamente plasmar la vida real en dibujos, quiere decir que sus filmes tienen tal grado de detalle que logran sumergir a su audiencia por completo, causando que se olviden por unas horas de lo que sucede fuera de la pantalla.

Miyazaki logra este propósito porque busca que el fondo y los lugares en los que se desarrollan sus historias busca tengan tanta vida como sus personajes principales. Siempre está sucediendo algo detrás de los protagonistas: puede ser un festival, como en El Castillo Vagabundo o un desfile de criaturas extrañas alrededor de una niña como en El Viaje de Chihiro. La vida no se detiene sólo porque estamos conociendo a los personajes o llegamos al climax del camino de sus héroes (más heroínas, pero detalles), siempre hay algo ocurriendo en el fondo, algo con vida propia.

Otro gran ejemplo de esta habilidad se sitúa cuando Miyazaki hace películas en ciudades aparentemente grandes. Lo fácil (o lo que hace básicamente cualquier animé) es centrarse solamente en sus protagonistas, dejando que su fondo lo llenen montones de monitos grises en hordas gigantes y edificios medio dibujados con algunos arbolitos genéricos para dar la sensación de que están en un lugar. Miyazaki hace a cada pasajero de un bus en hora pico especial, hace que pase un barco lleno de gente en una escena que dura apenas un minuto, o que se atraviese un coche en medio de la crisis existencial de la protagonista.

Son estos detalles los que hacen que sus filmes se sientan reales, porque en su afán de crear un mundo independiente y complejo, captura la esencia de la vida real.

¿Dónde ver esto? El Castillo Vagabundo”, Nausicaá Del Valle del Viento, Kiki Entregas a Domicilio.

2 | CARICATURAS MÁS HUMANAS QUE UN HUMANO

Miyazaki una vez dijo que el problema de las producciones de animé es que “está hecho por humanos que no soportan ver a otros humanos”, y después de ver o que el maestro hace, tiene razón. Todos sus personajes están impregnados con tanta humanidad que hasta son más humanos que nosotros mismos.

Es muy común en las animaciones que los sentimientos o la construcción de un personaje se hagan a través de grandes secuencias de acción: sabemos que los personajes están felices porque están reunidos en una fiesta y se roban comida entre sí, sabemos que deben estar enojados porque el malo malote hizo una entrada amenazante y destruyó cinco edificios, sabemos que está triste porque a su novia le acaba de caer un pilar encima.

Miyazaki se toma su tiempo, deja que sus personajes interactúen con su medio ambiente, tan es así que literalmente los podemos ver tomando un descanso mientras beben té, jugando mientras exploran su nuevo hogar, poniéndose los zapatos con cuidado o evitando que el viento vuele su sombrero. Todos estos momentos donde no pasa nada extremadamente relevante para la historia son los que dan más dimensiones a sus personajes, no son máquinas de exposición, ni de acción, ni de comedia infinita, son humanos: humanos que descansan, que se cambian, que se equivocan de tinte de cabello. Miyazaki hace un mejor trabajo con sus monitos que todo un estudio con personajes de carne y hueso.

Miyazaki también rompe con los estereotipos del dichoso “camino del héroe” y el villano malo que viene a destruirlo because of reasons. Hay veces en los que sus personajes sienten celos, avaricia, son inseguros, mandones o muy ególatras, pero ver cómo lidian con eso, cómo lo superan, en qué se convierten después de haberlo experimentado es lo que los hace tan completos y llenos de vida, parece que Miyazaki captura la esencia de las cosas y las plasma en hermosos dibujos, y por eso son joyas todos sus trabajos.

¿Dónde ver esto? El Viento se Levanta, Mi Vecino Totoro, El Viaje de Chihiro, La Princesa Mononoke

3 | DEDICACIÓN CASI MILITAR         

El hombre solía trabajar de lunes a sábado de 11 de la mañana a 9 de la noche y el domingo lo usaba para descansar y checar errores o cosas en sus storyboards. Él dirigía, escribía, dibujaba y a veces hasta escribía canciones para sus historias, si no estaba en eso, estaba checando que sus ayudantes estuvieran haciendo un buen trabajo. Tomando en cuenta que a veces tenía a 50 personas diferentes trabajando en una sola escena, uno puede imaginar el nivel de estrés que manejaba.

Alguien me dijo una vez que era difícil criticar el cine o los libros, porque “su autor sabía a qué quería llegar y tomó los caminos que consideró adecuados para hacerlo”. Hayao Miyazaki es la prueba de que esto no es verdad: él hacía sus historias momento a momento, y sus storyboards eran prácticamente bocetos. Tenía una idea de lo que quería contar, pero lo demás lo dejaba fluir, corrigiendo por aquí, y reescribiendo por allá, dejando casi-casi que la historia lo encontrara a él. Si bien no es el mejor método para trabajar (no imagino cómo le habrá ido a sus becarios), demostró que así se pueden crear momentos mucho más memorables y genuinos que ateniéndose a un plan y un desenlace escrito en piedra.

Miyazaki se esforzaba en crear arte, en que cada una de sus piezas embonara perfectamente en lo que quería construir, en que su audiencia no sólo admirara su historia desde atrás, sino que la sintiera, y viviera la realidad a través de sus dibujos. Y por eso siempre será uno de los más grandes maestros del cine.

¿Dónde ver esto? The Kingdom of Dreams and Madness, un documental sobre Hayao Miyazaki. Dura dos horas, pero tienen al viejito hablando de qué se sentiría correr y brincar por los tejados, hace sentir a uno como si estuviera escuchando una cátedra sobre cómo escribir fantasía. Vé-An-Lo.

¿Quieren darle un bonito regalo a Hayao Miyazaki en su cumpleaños? No le llamen “El Walt Disney Japonés” en su felicitación. Se los agradecerá eternamente.



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