El esperado fracaso de Blade Runner 2049

NIÑA ENOJADA OPINA

Blade Runner 2049 es una belleza: tiene una gran ambientación, una escenografía hermosa, buenas actuaciones y una trama profunda que se presta a horas y horas de debate. Básicamente es todo lo que pretende una película de Christopher Nolan pero esta sí lo logra. Sin embargo, la cinta abrió apenas con 32 millones de dólares en la taquilla estadounidense y se está arrodillando ante el mercado asiático para justificar los impresionantes 150 millones que costó hacerla.

Los ñoños del mundo alzan el puño al aire, gritan que por esto no tenemos cosas bonitas, y se quejan de las nuevas generaciones que sólo quieren ver historias de emojis y ponys convertidos en seres humanos. Pero la realidad es que el fracaso financiero de Blade Runner 2049 estaba cantado y nadie lo quiso ver.

EL PASADO PESA

A pesar de que la industria del cine ha cambiado drásticamente, películas como Mad Max: Fury Road, Jurassic World y The Force Awakens han roto récords en taquilla y se han posicionado como juggernauts del cine a pesar de ser secuelas de películas estrenadas hace décadas. Mucho de su éxito radica en que la gente detrás entendió el mundo actual y explotó el potencial del nuevo mercado internacional, pero también en que sus antecesoras son películas aclamadas, fáciles y divertidas de maratonear.

Aquí es donde entra el primer error de Warner Bros, Blade Runner de 1982, por buena que sea, por más que sus conceptos sean parte del imaginario colectivo cuando se piensa en futuros distópicos, en realidad nadie la tiene presente fuera de sus fans. En taquilla tampoco le fue muy bien, alcanzó apenas unos 32 millones de dólares y no tenía a China para salvarla (irónico si pensamos lo preocupado que estaba Ridley Scott por representar la invasión asiática en Estados Unidos). Además, los varios cortes y ediciones hacen la historia confusa y no incentivan a que la gente la busque.

Por aquí hay que hacer notar que la estrategia de mercadotecnia de la nueva Blade Runner no fue buena. Ya no son bien vistos los grandes pósters misteriosos con caras conocidas y tráilers con diálogos enigmáticos, principalmente después de la decepción que fue Ghost in the Shell que siguió una estrategia parecida. Y si además tomamos en cuenta que dura 163 minutos (tres horas si cuentan los cortos y comerciales) no sólo limita el número de veces que pueden exhibirla en cines, también la gente se predispone a que será algo pesado y aburrido.

Si a ese tedio prejuicioso le añades que su antecesora nunca ha sido un gran hit, entonces nadie se sorprenderá por tu conocimiento de Blade Runner, a nadie le importará cuánto farolees porque sí entendiste los easter eggs en 2049, vaya, esta franquicia es tan hipster que termina siendo anti-hipster y no hay forma de revivir o crear hype.

No es lo mismo Dick Deckard que 30 años después.

LOS MALDITOS SOCIAL JUSTICE WARRIORS/SNOWFLAKES LO ARRUINAN TODO

Otro de los grandes errores de Warner Bros fue no entender la demografía, sus cambios y cómo afecta el cine.

¿Por qué la infame Cómo ser un Latin Lover hizo un total de 62 millones de dólares si nada más costó 10? ¿Por qué las películas de Tyler Perry siguen existiendo? ¿Por qué de repente cosas como Get Out, Babadook o Hush tienen tanto pegue? Simplemente porque las minorías sí van al cine, porque las historias que traten temas complejos que al mismo tiempo sean inclusivos, o que simplemente representen a otras partes de la población jalan gente. Así de fácil, así de difícil.

De acuerdo a análisis de taquilla, el 85% de los asistentes de 2049 fueron hombres, de ellos, 63% son mayores de 35 años. O sea, a los únicos que les importó la nueva película fue a los fans de la historia que la vieron en su juventud. Esto afecta la publicidad boca a boca y también la legitimidad de las críticas de cine: Sí, tiene 88% en Rotten Tomates pero las únicas personas que la recomiendan fuera de la crítica especializada son ñoños o viejitos clavados con la ciencia ficción, nada cool para un “espectador promedio”.

Eso también explica por qué Happy Death Day, con un infame presupuesto de cinco millones de dólares y sin protagonistas famosos, ya le ganó la taquilla estadounidense y con tan sólo el fin de semana de su estreno ya se ajustició la mitad de lo que ha recaudado Blade Runner a la fecha. Pero claro, desde el principio la película de Blumhouse se vendió como una reinvención del slasher y tuvo una presencia muy fuerte en redes sociales, acercándose no sólo a los fans del género sino a generaciones más jóvenes y a personas casuales que quieren ver terror por ser octubre.

Un mundo sin minorías.

LA CONFIANZA DESMEDIDA EN LOS PROTAGONISTAS

Sí, sí, sí. A todos les gusta ver fotos y gifs de Ryan Gosling guiñando el ojo, de ahí a que convenza a la gente de gastar mucho dinero por ir a verlo al cine es otra cosa. De hecho, la única película estelarizada por Ryan Gosling que ha tenido un buen desempeño en taquilla ha sido Lalaland. Por otro lado, Jared Leto (que es una sorpresa que haya obtenido otro papel después de lo que hizo con el Joker) tampoco es bueno coqueteándole a las taquillas.

Podría decirse que la época personalista del cine ya terminó, pero ¿a quién engañamos?, Christ Pratt, Benedict Cumberbatch y Leonardo DiCaprio nos dicen lo contrario. En realidad, las distribuidoras fallan terriblemente en compaginar la campaña de marketing con lo que esperan de sus protagonistas, no pueden esperar que solitos Gosling, Leto y Ford jalen a la gente a una película de tres horas con una premisa difusa.

Los amamos, lo saben, pero eso no garantiza la taquilla.

LA ÚLTIMA ESPERANZA

No es sorpresa que Blade Runner 2049 haya decepcionado en taquilla, pero eso no asegura su muerte. Los mercados asiáticos ya rescataron Kingsman: The Golden Circle, y ya sumando todas las taquillas ya lleva unos 158 millones de dólares.

Los galardones es otro canal por el que Blade Runner puede reclamar su merecido éxito, las críticas positivas y la controversia por su desempeño la vuelven de alto perfil a la hora de las premiaciones. Proyecciones que la pongan como contendiente fuerte para mejor dirección, cinematografía y efectos especiales sin duda despertarán un interés más amplio por verla, y de aquí se pueden colgar para re-estrenarla en cines, cosa que le sirvió mucho a Wonder Woman, Arrival y Moonlight.

Sea cual sea el resultado, lo cierto es que el director Denis Villenueve entregó una película inteligente y hermosa, y si no brilla en 2017 es muy seguro que se convertirá en una de esas joyas de culto que será recordada con fanfarrias en el futuro. Claro, lo que nos importa ahorita es que le vaya bien para que tengamos más películas como esta, así que háganse un favor a ustedes mismos y a sus mentes, mejoren sus gustos y ¡vayan a verla!

La Niña Enojada Recomienda verla en cine.