Animales Fantásticos: Los Crímenes de Grindelwald

Coca & Palomitas

Este viernes se estrena a nivel mundial Animales Fantásticos: Los Crímenes de Grindelwald, la segunda parte de 5 películas que Warner Bros y J.K. Rowling tienen preparadas para seguir sangrando la cartera de los fans del Mundo Mágico de Harry Potter.

Vamos, que a los ñoños nos encanta que sigan sacando nuevas entregas de nuestras franquicias favoritas, pero ¿vale la pena seguir viendo las aventuras de Newt Scamander? ¿es realmente una historia por sí misma o se agarra mucho del mundo previamente construido por Rowling? ¿qué tanto nuevo ofrece y qué tanto es fanservice barato? ¿quién le dijo a Rowling que sabía escribir guiones cinematográficos? ¿es cognoscible el ser?

Quizá no pueda responder todas las dudas previamente planteadas, pero lo intentaré. Spoiler alert – no me fascinó la película. Advertidos están.

MUCHO RUIDO, POCAS NUECES

Los Crímenes de Grindelwald inicia poco tiempo después de donde terminó la película anterior – si no recuerdas bien Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos, que salió hace justamente dos años, quizá te convenga echarle un ojo al DVD antes de ver esta segunda parte.

El Ministerio de Magia británico consigue la repatriación de Gellert Grindelwald, el mago oscuro que en la última película era Colin Farrell sólo para revelarse que en verdad era Johnny Depp en forma sayayin. Obviamente se les escapa de las manos porque a fin de cuentas son burócratas (y si no huye pues se termina la película).

Con el malvado suelto, el Ministerio recurre al mejor mago del mundo, Albus Dumbledore (Jude Law), quien al parecer eso de “ser el más grande” no le consigue más que un trabajo como profesor de Defensa contra las Artes Oscuras en Hogwarts.

Sin explicar sus -ejem- razones, Dumby se niega a perseguir a Grindelwald y prácticamente obliga a su ex-alumno Newt Scamander (Eddie Redmayne) a ir detrás del Mago Tenebroso.

¿Ya mencioné que en el Ministerio están Theseus Scamander (Callum Turner) y Leta Lestrange (Zöe Kravitz)?, Porque ese drama “familiar / trio amoroso” es parte de este rollo de “Atrapen a Grindelwald”.

También, a petición de NADIE, el gris elenco de la película anterior – las hermanas Tina (Katherine Waterston) y Queenie Goldstein (Alison Sudol) y Jacob Kowalski (Dan Fogler) – regresa para meter ruido a la historia.

Por un lado, Queenie y Jacob son esta pareja prohibida entre muggle y bruja, una trama que tiene mucho potencial pero que rápidamente se desgasta en dramas de adolescentes (entre treintañeros) y cambios de personalidad fuera de personaje; por el otro, aunque es una Auror, Tina también aplica actitudes de puberta y durante la mitad de la película tiene una misión personal en la que falla a cada paso que da. Parece que cualquiera puede ser Auror en esta época.

Para terminar, la otra trama en este circo de tres pistas es la de la verdadera identidad de Creedence Barebone (Ezra Miller); el joven mago busca a su familia, mientras lo persiguen los buenos y Grindelwald quiere que se una a su bando.

Si no les dolió la cabeza y todavía siguen leyendo este artículo merecen un No-Prize o algo. Les prometo que no hablaré más de las tramas confusas y entramadas que puso la escritora y me limitaré a criticar. Porque merece criticarse.

Cuando mandas a tu amigo al matadero pero no quieres ver lo que pasa.

MÁGICO DESENCANTO

Como podrán ver, J.K. Rowling intenta malabarear un montón de tramas, sub-tramas, personajes y motivaciones en una película de dos horas como si fuera un libro de 500 páginas.

Entiendo que es la dueña de los derechos pero Warner, por favor, detén a esta mujer. Ponle a alguien que le escriba los guiones para cine. La historia por momentos carece de consistencia y en más de una ocasión es brutalmente aburrida. Empezando por el protagonista, porque ni Eddie Redmayne ni Newt Scamander son mínimamente interesantes.

Y ya que estoy con Newt, ya basta de querer poner que “el rarito” es el héroe de la película, papá. En este caso no se la compras. De todos los contactos que tiene Albus Dumbledore, realmente no hay una razón de verdad para que Scamander sea la mejor opción (a menos que no fuera la primera, claro).

Quizá el guión de Rowling habría tenido algo de sentido con un director capaz. Pero Warner insiste con David Yates, este hombre con cero personalidad que sirve para entregar los proyectos a tiempo pero nada más – es el Judd Winnick de Hollywood.

La magia de la cinta aparece desde el departamento artístico. El diseño de las nuevas criaturas mágicas es genial. Los animales fantásticos son la razón para ir a ver la película al cine (excepto los gatos del Ministerio Francés, ahí sí se pasaron de chafas).

Los efectos especiales cumplen, pero a veces dan la impresión de que van a caducar pronto. Destaca la primera escena, el escape de Grindelwald, y la batalla final – que si bien es corta y un poco intrascendente, visualmente es espectacular.

La Marca Tenebrosa de Grindelwald también es algo estéticamente destacable. Es mucho más elegante que la versión de Voldemort, y aunque quizá no fue un reto tecnológico, del lado artístico les quedo hermoso.

Mi cara al ver el resultado de Los Crímenes de Grindelwald

AVADA KEDAVRA

Las referencias o guiños al universo Potter son mucho mayores que en la película anterior. Digo, después de todo es el mismo mundo, así que no se sienten fuera de lugar. Al contrario, nos da algo de familiaridad.

Desde que suena el Tema de Hedwig cuando aparece Hogwarts, hasta la sorpresiva aparición de viejos conocidos, aunque sea sólo por unos segundos en pantalla, pasando por artefactos como los Trasladores y hechizos tales como el Accio y Expeliarmus. Todos estos detalles y guiños ayudan a sentirnos en algo cómodo, conocido.

Pero no vives de ensalada, ni tampoco de referencias. La cinta pierde mucho tiempo en personajes poco interesantes y en tramas aburridas cuando la tensión está entre Albus y Gellert.

No sólo hablo de la tensión sexual (que dicho sea de paso la minimizan de manera hasta ofensiva, sí, lo dan a entender e incluso nos enteramos qué es lo que ve Dumbledore en el Espejo de Oesed, pero no dicen abiertamente que Albus está enamorado de Grindelwald). Hay una batalla ahí que, probablemente, espero, va a ser épica. Pero para como van las cosas la vamos a ver hasta el 2025 o algo así.

Y es que, igual que al final de la primera parte, cuando acaba Los Crímenes de Grindelwad te quedas con la sensación de que lo importante es lo que está por suceder… ¡¿o sea?! ya llevamos dos películas con el sentimiento de “Winter is coming”, es demasiado construir una historia que de por sí ya sabemos más o menos cómo acaba.

Jude Law y Johnny Depp son lo más rescatable de la cinta, pero los vemos poco tiempo en pantalla. Incluso este último recupera un poco su carisma y hasta puedes comprarle el rollo político de Grindelwald, a quien sólo le falta decir “Make witches great again”.

Ya sabemos que Rowling maneja el orgullo de los magos Pura Sangre como analogía a los nazis, y este tema pudo ser relevante como crítica social y parte de la trama, pero se perdió entre todas las historias.

Tampoco es que sean tramas súper complejas o que sea una cantidad exagerada de personajes. Es el resultado de un guión mediocre y una dirección pasiva. Por lo menos tiene buena acción y, si no te clavas mucho en los detalles, puede ser bastante entretenida (como Bohemian Rhapsody, pues).

Pero, como dije al principio, a los ñoños nos encanta que nos quiten dinero con nuevos productos de nuestras franquicias favoritas, por lo que si eres fan del Mundo Mágico de Rowling es obligado verla al menos una vez. Sólo espero que la tercera sea la vencida y veamos más de Grindelwald y Dumbledore en acción.

Ya dije.

Ay ojón

FICHA COVACHA

Animales Fantásticos: Los crimenes de Grindelwald
Fantastic Beasts: The Crimes of Grindelwald

Director | David Yates
Escritora | J.K. Rowling
Elenco | Eddie Redmayne, Zöe Kravits, Johnny Depp

B | 2h 14min | Fantasia | Noviembre 16, 2018