Hércules: De cero a héroe

Opiniones Enanas

Por fin se acabó el Mundial y con él mis obligaciones “mundialistas”. Para celebrarlo he decidido hablar de una película que me encanta pero que desgraciadamente recibe poco amor en la Avenida de la Nostalgia. Me refiero a Hércules de Disney (no confundirla con otros Hércules, como el de Sam Raimi o el de La Roca).

ASÍ ES ÉL

Tal vez son mis googles de nostalgia, pero creo que finales de los ’90 fue un buen momento para la mitología griega: Hércules (la serie de Sam Raimi), Xena (spin off de la anterior), Caballeros del Zodiaco (de los 80 pero muy presentes esos años) y el Hércules de Disney, hacen parecer que la década de “El fin de la historia” estaba sintonia con mi fascinación hacia la mitología griega (Nerd Alert).

Para quien no la recuerde, la película está muy ligeramente basada en los mitos de Heracles. Muy ligeramente basada y yo la he amado desde que se estrenó originalmente en cines, ahí en el lejano año de 1997, sí, el mismo que el de los Hielocos Futboleros… ¡YA BASTA DE FÚTBOL!

La película trata de nuestro Hércules (el nombre romano de Heracles y por mucho el más conocido), hijo de Zeus y Hera (muy ligeramente basada, les digo) con un futuro más asegurado que junior de político mexicano, hasta que Hades (que en ningún momento se establece si es o no su tío) a través de sus secuaces lo convierte en mortal en un intento de asesinarlo (así de raras son las películas animadas).

Por ello, el niño se ve obligado a crecer en el seno de una familia humana y desencadena el Disney Renaissance Plot de “Pez fuera del agua que tiene que encontrar su lugar en el mundo” (¡Ja! Y ustedes creen que las películas del MCU son de fórmula).

Las aventuras se desarrollan con un Hércules intentando volverse “un héroe de verdad” para poder reunirse con sus padres en el Olimpo. En el camino, Herc (como lo llaman sus cuates) encuentra a un mentor, muchos monstruos que vencer y una jeva guapa de la cual enamorarse. Enfrenta al malo y como recompensa recibe el final feliz estándar del Disney Renainsance: una relación heteronormada.

Hades, la principal razón por la que amamos Hércules

DEFENDIENDO A HERC

Muchos marcan a Hércules como el final del “Renacimiento Disney”, el punto en el que todo comienza a encaminarse cuesta abajo (depende de qué tanto les guste Mulán). Yo no, a mí me gusta mucho y de hecho creo que si bien no está a la altura de las “grandes” como El Rey León (la mejor de todas), Hércules está muy mal entendida.

¿Por qué me gusta tanto?, Bueno, hay varias cosas inconexas que me fascinan.

Primero que nada, los diseños de personaje son geniales. De la mano de Gerald Scalf (artista que trabajó también en The Wall de Pink Floyd), desde nuestros protagonistas hasta personajes secundarios como la gran mayoría de los dioses olímpicos que sólo podemos ver en el fondo, todos tienen diseños únicos y bastante fuera del molde. Pero sin duda alguna la cereza del pastel es el diseño de los villanos: Hades, Pena, Pánico y los Titanes.

Segundo, los números musicales. Me atrevería a decir que son de los mejores del Disney renassaince. Pero bueno, habrá fans de La Bella y la Bestia que quieran arreglar esto a golpes, pero como ejemplo sólo pondré “The Gospel Truth”, el número que abre la película y que sirve de introducción al mundo de Hércules y la historia de trasfondo.

Por ultimo mencionaré a Hades, quien a mi juicio es el mejor villano Disney de los 90 (y fácilmente de la historia animada de la empresa), sí, más que Scar, Ursula y Jafar… y mucha gente comparte mi opinión. A pesar de que la película es rara vez nombrada, cuando sucede el 99% de las veces es para aplaudir a este personaje, o la interpretación del loquito pro-Trump que le dio voz, James Woods.

EL RENACIMIENTO DISNEY

A pesar del diseño de personajes, la excelente banda sonora y el villanazo, esta película rara vez es incluida en las listas de “mejores películas de Disney”, a pesar de que tiene muchos más fans que Pocahontas o El Jorobado de Notre Dame, ¡hey! Hasta Dumbo tiene su remake live action, y Hércules ni siquiera ha sido mencionada como una posibilidad. Definitivamente la película tiene una mala reputación, ¿pero por qué?

Creo que el problema empieza con la historia tras bambalinas. Verán, todos los involucrados admiten que el proyecto fue un descarado intento de sacarle dinero a los niños.

Sí, sí, TODAS las películas de Disney son eso, pero durante el Disney Renaissance la empresa tenía a muchos artistas trabajando en producciones cuya intención iba más allá del mundano dinero. Querían retomar el sueño de Walt Disney de hacer obras de arte.

Todo empezó con Jeffrey Katzenberg (el primer mandamás de la empresa que no era parte de la familia del tío Walt) llamando a dos directores; Ron Clements y John Musker, quienes habían trabajado en una olvidada película llamada “The Great Mouse Detective” que, si bien no había generado muchas olas, sí prometía sacar a Disney de la mala crítica que habían estado recibiendo sus películas.

El buen Jeffrey les pidió que propusieran proyectos con vista a tirar la casa por la ventana. Proyectos artísticos, no sólo simples películas para niños. Clements y Musker propusieron dos: Una historia basada en un cuento de Hans Christian Andersen sobre una sirena adolecente, y otro que básicamente era La Isla del Tesoro pero en el espacio.

Katzenberg dio luz verde al primero y al segundo les dijo que “ahorita no joven”. Y bueno, ustedes saben cómo le fue a esa historia sobre una sirena menor de edad.

Una época memorable que comenzó con una Sirenita.

Tras el éxito de La Sirenita, Clements y Musker regresaron con su jefe a pedirle que les diera luz verde a sus piratas espaciales, y Katzenberg les dijo: “Bueno, miren, si me trabajan en esta película sobre las Mil y Una Noches, tal vez me lo piense”. Y ahí va el dúo y crea Aladdin, cimentando así el “Renacimiento Disney”.

Cuando la pareja de directores regresó con Katzenberg ya con OTRO HITAZO bajo el brazo, Disney estaba bien encaminado con El Rey León, Pocahontas y El Jorobado, por lo que Katzenberg les prometió que ahora sí, pero primero quería una película más, una con mucho margen para merchandising y hacer spin offs, que pusiera una canción en el Top 40 de Billboard y cosas así… vaya, una descarada producción para vender.

Y así nace Hércules, una película cuya única intención en todo momento fue vender cosas en una época en la que toda producción estaba empeñada en ser la cosa más artística del mundo mundial (la actitud duraría por lo menos hasta Tarzan o Atlantis). Hércules fue el equivalente noventero a un post escrito usando SEO.

Por cierto, los directores son los mismos que dirigieron Moana.

Rexxona nunca te abandona.

EL INJUSTO OLVIDO

La película ni siquiera intenta ocultar su origen, ¿Todos esos chistes de Hércules vendiendo juguetes, tenis y bebidas? Son un chiste metatextual acerca de la misma producción.

Como verán, es muy difícil defender una obra cuya propia historia admite que fue hecha sin ninguna intención de nada. Incluso los comerciales glorificados de los 80, como Transformers y He-Man, tienen producciones que querían contar algo, aunque estuvieran enmarcadas en descaradas tácticas mercadológicas para sacarle dinero a los niños.

Pero no es justa la forma en que se menosprecia Hércules. Tampoco es como que la película no tenga valor cultural. Si la ven hoy notarán que sus diseños, su animación y el ritmo en que se narra la historia, no quedan fuera de lugar en el mundo actual. Incluso uno de sus puntos “flacos”, la sobresaturación de referencias, queda ad-hoc en nuestro mundo autorreferencial.

Además, ni siquiera fue un flop de taquilla. Le fue lo bastante bien para garantizar películas directo a video y una serie de dos temporadas en el Disney Channel. Demonios, ni siquiera es la película menos taquillera de Clements y Musker, esa fue artístico y muy personal proyecto El Planeta del Tesoro – ¿cuántos de ustedes recordaron siquiera que al final sí les permitieron hacer su historia de piratas espaciales?

Nosotros también quisiéramos olvidarla.

Su origen mercadológico, creo, es la razón principal por la que Hércules de Disney está como que “olvidada” en La Avenida de la Nostalgia. Más allá de elementos puntales (principalmente Hades) la gente no tiene mucho que alabarle. Y ahí es donde yo creo que la película está mal entendida.

Aún hay muchas otras críticas validas sobre la película, especialmente la trama, pero creo que todo el problema radica en que se quiere juzgar como una historia de aventuras… cuando es otra cosa. Pero eso lo veremos la próxima semana.

Oh sí, la próxima semana habrá otro texto enano sobre Hércules de Disney. Prepárense.


SOBRE EL DOBLAJE LATINOAMERICANO

Como un comentario extra quiero hablar del doblaje. Como buen snob siempre prefiero la versión original… excepto en este caso. Cuando veo Hércules prefiero la voz de Tatiana a la de Susan Egan, quien le da a Megara una mala impresión de Sandra Bullock.

El resto del elenco no me produce ni fú ni fá. Ricky Martin hace un buen trabajo como Hércules; Rubén Trujillo imitó muy bien la voz de James Woods; y el sobrino-nieto de Tin-Tan, Marcos Valdez, no es muy diferente a Danny DeVito en el papel de Phil (al parecer son sus únicos dos logros, ser sobrino nieto de Tin-Tan y haber hecho la voz de Phill).

También estarías preocupado si te secuestrara un sátiro

DATO ÑOÑO

Las Musas son los primeros personajes de color (mujeres negras, incluso una mujer negra gorda, ¡oh dios mío! Esta película es SJW) en ser nombrados en la lista de créditos de una producción animada de la empresa Disney desde Fantasía. Yep, tuvieron que pasar casi 60 años para que Disney usara un personaje de color con la suficiente relevancia para aparecer en la lista de créditos, y el anterior fue un centauro negrito.