Hombre Al Agua – Reseña Garantía Cinépolis

Coca & Palomitas

En medio de polémicas declaraciones y un intento descarado de seguir explotando la fórmula de Adam Sandler a la mexicana llega Hombre al Agua. Después de ver la del Latin Lover, la neta es que se requería de valor para ir a ver la más reciente película producida y estelarizada por Eugenio Derbez en el gabacho. Y pues como es Garantía Cinépolis, me envalentoné y fui a verla, aquí mi opinión.

NOT ANOTHER MEXICAN MOVIE

Hombre Al Agua (Overboard) es un remake de la comedia ochentera Overboard protagonizada por Goldie Hawn y Kurt Russell (que a su vez se “inspiró” en la comedia italiana de 1974 Travolti da un insolito destino nell’azzurro mare d’agosto), así que de entrada no estamos ante algo muy original que digamos.

La trama es sobre un junior bastante sangrón (Derbez) que se cae de su yate y sufre amnesia, algo que aprovecha una mucama (Anna Farris) que había sido víctima de la patanería del tipo, y se venga de él haciéndole creer que es su esposo pobre.

La gracia en esta versión es que cambian los papeles, aquí el rico es el hombre (y de paso es mexicano) y la pobre es la mujer (gringa, of course). Lo cierto es que el casting resultó muy atinado, el tipo de humor que maneja Anna Farris poco ha cambiado desde Scary Movie y se complementa bien con la mezcla rara que busca Derbez para enganchar con el público latino de Estados Unidos, que es a la que realmente va dirigida esta película, no nos hagamos.

Cuando ves la tontería que hiciste y no puedes creerlo

NI DE AQUÍ NI DE ALLÁ

En su calidad de productor, Derbez tuvo a bien colar a varios actores mexicanos en la película (por lo menos cuando hablan español se nota que sí entienden lo que están diciendo, salvo Eva Longoria pero a ella le perdonamos muchas cosas).

Así vemos a Omar Chaparro, Adrián Uribe y a Jesús Ochoa en sus papeles de trabajadores de la construcción, porque los mexicanos son pobres pero honrados. Y los que son ricos, como los papeles de Fernando Luján, Cecilia Suárez y Mariana Treviño, son amorales y sólo piensan en el dinero. Vamos, le hacemos el favor si le decimos que es una versión 2018 de Nosotros los Pobres y Ustedes los ricos, pero la idea es más o menos la misma.

Poniendo en alto el honor mexicano o algo así

Y ¿ENTONCES?

A pesar de que está pensada para triunfar en el gabacho, la reacción del público mexicano ha sido bastante positiva, incluso por un par de días recaudó más que Avengers Infinity War en el territorio nacional. Aunque poco le duró el gusto.

Digamos que es una película efectiva, que utiliza momentos sensibleros para complacer al público y tiene sus momentos de humor que reconfortarán a más de un espectador, por lo que si tienes una tarde qué perder igual te la pasas bien. Aunque yo la verdad me metería a ver Infinity War por una cuarta ocasión, total, el boleto cuesta lo mismo y aquella dura más.

Ya dije.

¿Pero qué clase de Adam Sandler mexicano es éste?