La esperanza de Zack Snyder’s Justice League

La semana pasada, Warner Bros. anunció que en 2021 liberará la edición de Zack Snyder de Justice League en exclusiva para el servicio de streaming HBO Max, lo que ha provocado opiniones encontradas entre fans y críticos en todo el mundo. Aquí va mi opinión.

EL CONTEXTO

Antes que nada, debemos entender que no existe aún el Snyder Cut.

En un género que la mayoria de las veces depende tanto de los visuales generados por computadora y la postproducción -y más aún en la apropiación cinematográfica de alguien como Zack Snyder. Esto es algo siempre debimos saberlo, muchas veces lo dije, y en este preciso momento (mientras se conjura en un montón de ordenadores) vale la pena tenerlo en cuenta. No me desdigo de ello.

Y, una vez que esté listo, el Snyder Cut no podría mejorar Justice League, al menos no para mí.

Justice League (en la versión de Joss Whedon) tiene un acierto que para mí le vale todos sus defectos: Entiende a Superman como un centro de esperanza y de admiración que puede hacer cambiar a otros personajes con su mera presencia. Ése malentendimiento fundamental es la principal falta de las cintas de Snyder, no puedo sino creer que prevalecerá en la versión escrita y comandada por él.

De algún modo éste intrínseco desapego del Snyder Cut me hace analizarla como algo muy interesante. He estado posteando comentarios terriblemente largos en Facebook donde me encuentro del lado de los defensores a pesar de que para mí no existe nada en ese helicóptero, y pensé en resumirlos todos en una pieza que pudiera ser accesada en La Covacha.

EL LIMBO

Empecemos hablando del contexto en que la propuesta finalmente ve la luz: 2021 se presenta como un “futuro distópico” en que crear contenido cinematográfico requerirá tiempo y aproximaciones especiales (distanciamiento), y el limbo en el que existe el Snyder Cut es un mejor limbo al que guarda a The Batman o cualquier película detenida a mitad de producción.

El Snyder Cut sólo necesita un grupo nutrido de artistas de Efectos Visuales y quizá un par de reshoots (que WB ya dijo que no se realizarán reshoots), de aquí a que son cuidadosamente planeados y ejecutados serán mucho más accesibles o realizables.

Pero lo más importante es todo el revuelo que provoca la mera noticia de su existencia, revuelo que muy pocas premisas no destinadas a la pantalla grande podrían provocar.

LA SOLUCIÓN DE DISNEY

Llegué a leer que Disney empezó la cuarentena perdiendo cantidades industriales de dinero, una película criticada de Pixar salió en el peor fin de semana posible y Mulán tuvo que quedarse en las bóvedas mientras que el territorio del que sin duda esperaba más ingresos se mantenía como el origen de todo el problema.

Una de sus soluciones a su situación fue asombrosa: The Mandalorian y el Bebé Yoda fueron sus éxitos de Star Wars el año pasado -quizá los que cargaron con una trilogía que sin nunca haber tenido rumbo se desmoronaba ante los ojos del mundo- por lo que anunciar el reclutamiento de Rosario Dawson para la segunda temporada en el papel de Ahsoka Tano los ponía en las notificaciones de redes sociales en todos los modos correctos. Cualquier fan de Star Wars de quien aún pudieran obtener algo de ganancias está de acuerdo con estas decisiones -me incluyo.

Poco tiempo después estrenaron la última temporada de Clone Wars que gira precisamente alrededor de la figura de la Ex-Jedi. Para los fans ya era un evento por sí mismo, para los curiosos que sólo habían visto Mandalorian, la intriga despertaba.

Es una jugada magistral que extrañamente viene de la franquicia que más ha fallado en manejar Disney, tan buena que no creo que haya podido replicarla exitosamente durante la cuarentena con ninguna otra de sus propiedades.

LA RESPUESTA DE WARNER

La solución de Disney fue magistral, sí. Pero Warner tenía un as bajo la manga con el Snyder Cut.

Por el furor que tuvimos en redes sociales y el limbo en que habitaba este corte hace que la noticia de su liberación bien valga los 20 o 30 millones adicionales que va a costar -puede mantener vivos estudios de post-producción que le serán útiles después, puede obtener algo a cambio de apoyarlos y eso por sí mismo seguro que ya vale algo.

Obtiene una KillerApp para su servicio de streaming, dichos servicios que, aunque vivan de los mismos números que condenan las producciones de TV, no los hacen públicos y es asi como el resultado económico final puede ser amortiguado,

Mientras la gente hable del Snyder Cut y de HBOMax, Warner habrá ganado.

EL FUTURO

Quizá no todas las películas cuentan con versiones enteramente alternativas, pero si la euforía de Los Cortes de Director que llegó con los DVDs prueba algo es que siempre hay escenas adicionales y modos de beneficiarse con ello. El problema es que entre más avanza la dependencia de FX más dificil es obtener algo que se quedó en el paso de la producción de una cinta.

Recuerdo (creo) que en mi DVD de Batman del Futuro: El Regreso de Joker había escenas borradas que consistían de animación sencilla realizada sobre los storyboards. Es el punto en que se decidió que la escena no iba a ser producida y sólo podía existir de ese modo, algo parecido estaría ocurriendo con las películas que dependen fuertemente de efectos especiales a estas alturas.

Se dirá que los fans no saben lo que quieren, lo cierto es que saben lo que quieren, el gran problema es que no saben cómo o por qué lo quieren realmente.

Logan o Deadpool no son memorables por poder acceder a la violencia sangrienta sino por como usan ese recurso para su proposito narrativo -bastante alejado entre ambas por cierto- y la experimentación de las dos resultó memorable y ahora mismo se le extraña.

El problema no es que no existan producciones como Umbrella Academy o The Boys manteniendo la línea de estéticas y valores de narración diferentes, el problema es que con la venta de Fox, los personajes de cómic más mainstream están vinculados a un Disney cuyo principal propósito no es experimentar en cine, o a un Warner-DC que no logra conectar exitos consecutivos.

El Snyder Cut por sí mismo no me provoca ninguna emoción, pero lo que pueda llegar después sí. Proyectos de DC que se despeguen de un solo canon es deseable. Ése es el propósito de Apokolips War en el terreno animado por ejemplo, dejar de apostar todas las monedas a un sólo desarrollo narrativo que no estaba llegando suficientemente lejos -las ovaciones se las llevaba Red Son o Gaslight que no tenían nada que ver. Ver dos Batman distintos en espectaculares el proximo año es un paso adecuado, da la esperanza de series de Batman, de romper el estúpido BatiEmbargo que ha limitado a tantas producciones por décadas.

Es un signo de abolición a los universos que fluyen en un solo sentido y es permitirle a un director mostrar su visión -cuán equivocada es en este caso- de un proyecto. Gareth Edwards o Miller y Lord no van a tener tanta suerte.