Lecciones escondidas en Star Wars: The Last Jedi

La mano de Fá

Por espacio de 19 días, me vi obligada a montar mi propia y humilde Resistencia, no en contra del Imperio ni de la Primera Orden, sino en contra de los indeseados spóilers que no se hicieron esperar después del estreno de Star Wars: Episode VIII -The Last Jedi. Fue la primera vez desde el estreno de Revenge of The Sith en 2005 que no pude asistir a un estreno de la franquicia. La culpable: una tremenda gripe.

Pronto, oleada tras oleada de opiniones y posturas llegaron para inundar las redes sociales, y aunque evadí adentrarme en cada una de ellas, me resultó evidente la polaridad de las mismas. Lo más extraño fue encontrarme con personas que tenían una postura sobre cuál sería mi postura: “Te va a encantar”, “la vas a odiar”. Pero en mi mente sólo había lugar para un gran signo de interrogación, ya que no podía predisponerme; tenía que verla por mí misma.

METAMORFOSIS DE UNA MITOLOGÍA 

He sido fan de las películas de Star Wars desde la pre-adolescencia, por tratarse de una serie de historias que presentan –en su gran mayoría, aunque existan claras excepciones- un equilibrio armónico entre acción desmedida representada por impresionantes efectos especiales, y temáticas que nos sumergen más allá de la espectacularidad superficial hacia cavilaciones inesperadamente profundas.

Para mi grata sorpresa, The Last Jedi no solamente es una cinta vertiginosa e impactante, sino una plétora de alegorías al misticismo, el chamanismo, y la alquimia, entre otros. A continuación, mis momentos favoritos de la película con enseñanzas –no tan- escondidas, pero sí muy significativas, en torno a tradiciones ancestrales.

(Es aquí donde formo un altavoz improvisado con mis manitas y grito: spoilers ahead!, aún si supongo que fui la última persona en ir a verla).

1 | DUALIDAD VIVIENTE

Sí, desde el inicio de Star Wars nos quedó claro el aspecto dual de la Fuerza: su lado oscuro y su contraparte lumínica. Pero hasta este momento –y principalmente gracias a la trilogía precuela- esta claridad rayaba en una concepción de la dualidad bastante infantil. La maldad y la bondad eran como las casillas de un tablero de ajedrez: de una blancura o negrura absolutas. The Last Jedi aborda la complejidad de las aguas grises en las que suele navegar la consciencia humana, así como la necesidad de contrarios dentro del equilibrio universal.

Más allá de presentarnos una Rey infalible y santurrona, nos muestra un ser capaz de adentrarse en las sombras y explorar aquello mismo que desea combatir; es su voluntaria vulnerabilidad hacia el lado oscuro lo que asusta al inmaculado Luke Skywalker. En contraposición, tenemos a un Kylo Ren que entra en conflicto consigo mismo. Si bien nunca pierde su convicción, da cabida a emociones complejas y contradictorias, se permite a sí mismo conectar con Rey y abrir una serie de posibilidades que parecerían impensables para personajes de antaño (aunque Vader tuviera su célebre momento de redención, vivió mayormente una vida de resolución incuestionable).

La dualidad en este filme no es estática, sino que se constituye de fuerzas en constante movimiento. Puede transformarse, produciendo la viabilidad de una Rey atemorizante y un Ben Solo redimible. Por otro lado, Snoke nos regala una clave indispensable para comprender la naturaleza dual de la Fuerza, al afirmarse consciente de que el asenso de Kylo Ren daría cabida a su contraparte lumínica. Esta premisa es reminiscente de un principio chamánico que dice que toda luz proyecta una sombra, y entre más crezca la primera, la segunda también lo hará. Para que un árbol crezca y estire sus ramas hacia el cielo, deberá echar raíces más y más grandes hacia el subsuelo. Lo cual nos lleva al siguiente punto.

Claroscuros de la nueva trilogía

2 | LA INICIACIÓN CHAMÁNICA DE REY LA EXPLORACION DE LA SOMBRA

Probablemente la iniciación chamánica más rápida de la historia sucede cuando Luke Skywalker lleva a cabo una brevísima meditación guiada con Rey, para que ésta comprenda la naturaleza de la Fuerza. Lo que a muchos monjes, chamanes, brujos y demás seres en búsqueda de la iluminación les implicaría largos procesos de aislamiento, rituales elaborados y una gran disciplina, resulta casi inmediato para Rey: para conectar con el lado lumínico de la Fuerza debe adentrarse en la oscuridad.

Se trata de un viaje compartido por toda clase de culturas en la historia de la humanidad. Ya sea en América o en Asia; en antiguas civilizaciones o en los descendientes contemporáneos de las tradiciones chamánicas; en escritos medievales mantenidos en secreto por siglos o en las modernas páginas de Carl Jung; se trata de una travesía en la que para poder llegar a la iluminación, es necesario ir a lo desconocido, a lo negado por el consciente y a todo aquello que nos produce temor, es decir, nuestra sombra.

Los Jedi pueden ser tan insistentes como testigos de Jehová

3 | EL YO CUÁNTICO DE REY

Cuando vi la escena en la que Rey se encuentra con su propio reflejo repetido hacia el infinito, fui presa de escalofríos. Y es que se trata de una imagen con la que yo misma me he encontrado en estado meditativo. Aquello que percibimos como nuestro “yo” se proyecta hacia una infinidad que nos revela un tiempo no lineal.

Existe una teoría, llamada teoría del desdoblamiento, la cual afirma que tanto el tiempo, como la energía y el ser humano, son capaces de proyectarse en una realidad cuántica, no lineal, en la que el pasado, presente y futuro convergen en un mar de posibilidades. Según dicha premisa, podemos conectar con esta realidad paralela para recibir información imperceptible en el mundo real.

Cuando Rey descubre esta particularidad del mundo espejo que le es revelado, decide extraer la información que más le interesa: descubrir la identidad de sus padres. La lección que recibe a cambio es, no obstante, más valiosa de lo que pudiera imaginar. Su destino no ha sido definido por su ascendencia, sino que es ella misma la artífice de su propósito, de su futuro.

Es una lección que no esperaba encontrar en Star Wars, y mucho menos en el Star Wars de Disney, compañía que se ha dedicado a consagrar el paradigma de la herencia real a través de la sangre. Aunque muy anticlimática en comparación, la revelación de la procedencia de los padres de Rey por parte de Kylo Ren, me parece el plot twist más relevante de la franquicia desde “I am your Father”. (“¡Oh, no! ¡Rey no es una Skywalker! ¡No desciende de Obi Wan Kenobi!”, gritan desaforados algunos fans mientras corren como gallinas descabezadas).

The Force is strong in this one

4 | EL FUEGO SAGRADO

Desde tiempos inmemoriales, el fuego ha sido considerado como un elemento purificador. Bosques enteros pueden renacer de las cenizas. El fénix se inmola a sí mismo en las llamas para poder resurgir. Esto es lo que quiere transmitirle y demostrarle Yoda al loable -aunque eternamente despistado- Luke Skywalker, cuando decide él mismo prender fuego al árbol de la Fuerza, con todo y los libros sagrados de la religión Jedi.

El sabio Yoda ya trascendido del mundo material, nos enseña que todo paradigma acaba; que lo que una vez fue dogma puede volverse obsoleto, pero que lo verdaderamente sagrado siempre podrá mutar para dar paso a una luz nueva.

Mi padawan y yo lo plantamos en el límite del patio donde termina la casa

5 | EL VERDADERO DESPERTAR DE LA FUERZA

Lo sé, tanto en películas anteriores como en el universo expandido de Star Wars podemos encontrar definiciones un tanto restrictivas de la Fuerza. Tanto, que The Last Jedi puede sonar contradictoria a ellas. Debemos recordar, sin embargo, que dichas explicaciones han sido proclamadas por personajes diversos, que como cualquier persona de nuestra propia galaxia, son sujetos a la falibilidad de sus capacidades y a los paradigmas de su tiempo. (Digo, por si realmente necesitan de una justificación literaria).

La Fuerza, una energía viviente y dinámica, que une y separa todo en el universo, es concebida en The Last Jedi como algo asequible a quienes estén dispuestos a sentirla, y no solo como el privilegio de una predisposición genética. Este cambio de paradigma debiera ser refrescante para quienes encuentran un cambio de consciencia semejante en nuestro mundo, en el que poco a poco se desmitifican conceptos como la divinidad monárquica, la supremacía racial, de género, o de especie.

Quizá sí resulte muy chocante para quienes no conciben un mundo en el que un hombre joven pueda aprender de la experiencia de una autoridad femenina, o en la que una mujer mayor pueda apreciar la valentía y el arrojo de las nuevas generaciones; para quienes la compasión hacia criaturas indefensas como los porg no tiene cabida en su peli de acción, o quienes rechinan los dientes ante la idea de un stormtrooper disidente. Pero no se preocupen, para todos ellos existen los midiclorianos, los clichés racistas y los clones sin voluntad. Los demás podemos apreciar esta Fuerza renovada, una que seguramente está inyectando a la franquicia con la vitalidad suficiente para sustentarse durante muchos años por venir.

Luke nos enseña que la Fuerza va más allá de los Jedi

Star Wars: Los Últimos Jedi estrenó con poco éxito en China pero suma más de mil 200 millones de dólares en la taquilla mundial. Aún está en exhibición en los cines de México.