Recordando Spider-Man 2, de Sam Raimi

Durante mucho tiempo Spider-Man fue mi personaje favorito, no sólo de los cómics sino de cualquier medio. Tenía los elementos perfectos para engancharte como fan: Origen trágico que desemboca en un sentido fuerte del deber, villanos carismáticos y pintorescos, un protagonista con los problemas típicos de un lector de cómics de antes de The Big Bang Theory (un cerebrito solitario y poco cool), pero que se transforma en un héroe capaz de sobrepasar sus propios límites.

A propósito de Spider-Man: Lejos de Casa, quiero contarles sobre mi película favorita, no sólo de nuestro “amistoso vecino”, sino de las cintas basadas en cómics anteriores al Universo Cinematográfico Marvel. Hablo de Spider-Man 2 (2004), dirigida por Sam Raimi y protagonizada por Tobey Maguire, Kirsten Dunst, Alfred Molina, James Franco y J.K. Simmons.

♫ SPIDER-MAN, SPIDER-MAN 

Yo sé que para muchos The Dark Knight (2008) es la película definitiva de superhéroes. Sin embargo, yo considero que la visión que Christopher Nolan logra con su trilogía del Caballero de la Noche es muy personal y nos entrega un Batman que no se refleja en los cómics, sino un ser más orientado al autosacrificio que al detective que combate el mal.

Por eso creo que las primeras dos películas de Spider-Man cumplen con ser las películas definitivas de superhéroes: Nos muestran a ese Peter Parker de los primeros 300 números de su cómic, bulleado en la escuela, con deudas, con una tía anciana y enferma, con un jefe que odia al héroe que representa y el peso de “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Todo está ahí… y la segunda parte lleva a nuestro protagonista a un punto de inflexión. ¿Un héroe puede decidir dejar de serlo?

En Spider-Man 2 vemos uno de los grandes conflictos que podríamos tener si somos superhéroes en la vida real: Nuestra vida normal se iría al cuerno. A Peter (Tobey Maguire) le va mal en la escuela, pierde amigos, Mary Jane (Kirsten Dunst) lo odia por estar ausente, no puede conservar un trabajo y todo mundo lo odiacomo héroe gracias a J. Jonah Jameson (J.K. Simmons), que gasta ejemplares de periódico para hablar mal de Spidey.

Es demasiado peso para una persona y eso hace que su cuerpo rechace sus poderes, pretexto perfecto para ponerlo en un dilema poco común en cualquier héroe de los cómics, pero muy del personaje creado por Stan Lee y Steve Ditko.

Plática de elevador nivel “se me suben las mallas a la entrepierna”.

SPIDER-MAN ¿NO MÁS?

El conflicto que vemos en pantalla es una gran adaptación del legendario The Amazing Spider-Man #50 (1967), con los lápices hermosos de John Romita Sr. y el guión del generalísimo Stan. Vamos, hasta la secuencia en la que Peter Parker tira a la basura su traje es prácticamente calcada de las viñetas.

¿Podíamos pedir algo más, cuando se había tratado con tanta falta de respeto a los cómics en cintas como Batman & Robin (1997), de Joel Schumacher? Aquí había amor a las historias, algo que años más tarde lograron muchas de las cintas del MCU y que conectaron con las grandes audiencias.

En Spider-Man 2 vemos cómo poco a poco mejora la vida de Peter Parker ya que deja la máscara. Una de mis escenas favoritas es la secuencia bien lograda con Raindrops Keep Falling on My Head de B.J Thomas de fondo, en donde nuestro protagonista se desapega completamente del rol de héroe. Este tipo de detalles se salen un poco de la acción para introducirnos a una especie de intermedio agradable que nos ayuda a pasar al tercer acto de la película con gran expectación.

Nuestros sueños terminan como el traje de Spider-Man, en la basura.

HARRY, EL MALO, Y EL DOC OCK

Todo cambia cuando Doctor Octopus (Alfred Molina) secuestra a una Mary Jane que ya está considerando darle una última oportunidad a Peter. El regreso de Spider-Man es una de las escenas más emocionantes de la película y me da la oportunidad de hablar de los dos villanos, con momentos que fácilmente pudieron ser publicados en un cómic de Marvel.

El Doctor Otto Octavius no pudo ser mejor interpretado que por Alfred Molina. Su actuación llena de monólogos y su convicción de hacer lo que es correcto a pesar de que eso lo dirija hacia el mal lo hacen el ejemplo perfecto de un antagonista de Marvel. Sam Raimi aprovecha su experiencia en el cine de terror para darnos un origen dramático para Doc Ock, hace secuencias increíbles en su batalla contra Spider-Man y le da una redención digna y creíble. ¿Habrá un villano de cómics en el cine que haya llegado a tal nivel?

Mención aparte la escena de la pelea en el metro, porque en verdad es un reto para Spider-Man, que tiene que salvar a cuanta persona arroja Doctor Octopus fuera del tren, para después hacer lo imposible: detener el transporte que iba a máxima velocidad usando sus telarañas y su cuerpo para frenar la velocidad antes de que cayeran a una muerte segura. Al final, Spidey cae desfallecido y los pasajeros se dan cuenta que es sólo un adolescente, todo para que el villano aparezca de nuevo y se lleve al héroe fatigado. Es la escena más épica de la película y rivaliza con lo mejor del UCM.

Por otro lado, la metamorfosis de Harry Osborn (James Franco) del chico de preparatoria que es ignorado por su padre a un joven millonario con deseos de venganza que busca dejar su propia huella, es lo que mueve las cosas importantes de la película: Deja de ser roomie de Peter e indirectamente causa su crisis económica, patrocina los experimentos de Octavius e intercambia el tritio con tal de que Octopus le lleve a Peter con vida.

La escena en que Harry descubre quién es Spider-Man y, sobre todo, quién fue su padre, son golpes precisos del guión para impulsar la historia a una tercera parte, una que desgraciadamente fue una decepción en todos los sentidos.

Del Doc Ock aprendimos que juego de manos es de villanos.

¡VE POR ELLOS, TIGRE!

Las tramas de la tía May (Rosemary Harris) y la de Mary Jane son las partes más débiles de la historia, sin embargo dan una cohesión perfecta entre el drama de Peter Parker, la acción de Spider-Man y las maquinaciones de los chicos malos.

Hubo otras tramas que me hubiera encantado ver en la trilogía, como la del Doctor Curt Connors (Dylan Baker) o la de John Jameson (Daniel Gillies), que prometían ser mejores villanos, en lugar de un Sandman al que metieron con calzador o a un patético Venom.

A pesar de que las dos películas de Spider-Man en el Universo Cinematográfico Marvel son buenas y nos dan a un Spider-Man apto para las nuevas generaciones, para mí Spider-Man 2 es una película de superhéroes insuperable, muy fiel a los cómics y con escenas cargadas de acción y emotividad que pueden satisfacer tanto al fan de cómics como al de las cintas de fantasía.

Sólo la llegada de Captain America: The Winter Soldier o Avengers: Infinity War me han hecho dudarlo, pero aún creo que Spider-Man 2 es mi película favorita de todos los tiempos. Es un proyecto precursor que, junto con las primeras dos cintas de X-Men abrieron el camino para todos los proyectos decentes (y otros no tanto) que han aparecido al respecto, no sólo del cine, sino también de la televisión.

Creo que doy muy buenas razones al respecto, pero como siempre, me gustaría saber cuál es tu película favorita de superhéroes o qué es lo que te gusta o no de esta aventura cinematográfica de Spidey.

Que te miren como MJ mira a Peter cuando la invita unos taquitos al pastor.