Dirigida por Kenneth Branagh y estelarizada por Chris Hemsworth, Tom Hiddleston, Natalie Portman y Anthony Hopkins, Thor se estreno el 17 de abril de 2011.

El británico Kenneth Branagh es reconocido por su rango de talentos en el medio artístico, en el cual se ha desempeñado como actor de teatro y de cine, guionista y director cinematográfico. Su trayectoria se destaca principalmente por sus galardonadas adaptaciones de la obras de Shakespeare a la pantalla grande, siendo acreedor a diversas nominaciones al Oscar y a los Globos de Oro, y a premios por parte del Emmy y de la Academia Británica de las Artes Cinematográficas y de la Televisión a través de los años.

Sus logros no se limitan a la dramaturgia de El Bardo o a los clásicos de la literatura inglesa, ya que también incluyen memorables participaciones en grandes películas de la cultura popular como Wild Wild West y Harry Potter: La Cámara de los Secretos. Y, por supuesto: esta superproducción de Thor, un éxito de taquilla a nivel mundial que recaudó más de 400 millones de dólares.

Esta cinta continúa con el ritmo galopante, acción desenfrenada y el toque humorístico que caracterizaron a las entregas anteriores y que, para este momento, ya podemos considerar una firma del universo cinematográfico de Marvel. Pero algo que hace especial a Thor es su impresionante narrativa visual lograda gracias a una dirección de fotografía sumamente concienzuda y estética.

Este fue un gran acierto de la producción en términos de fan service, ya que Thor, creación de Stan Lee y Jack Kirby, era ya uno de los superhéroes Marvel de más alto perfil. El comic se ha destacado por reunir una colección de notables ilustradores. Entre ellos sobresalen los dibujos ensoñadores pero poderosos de Esad Ribic, los trazos electrizantes de John Buscema, el dramatismo de Marko Djurdjevic y la complejidad como firma incomparable de Walter Simonson, por mencionar algunos de mis favoritos.

Y es que el reino de Asgard, hogar del dios Odin, merecía llevarse a la pantalla grande con una espectacularidad que hiciera justicia a sus origenes mitológicos y que nos introdujera al aspecto más fantástico y majestuoso de Marvel. Sin embargo, el filme no se queda en un mero despliegue de efectos especiales y suntuosa postproducción, ya que su reparto estelar logró darnos personajes tan complejos como entrañables.

Hemsworth no sólo logra verse como el Thor que todos conocemos, sino que además nos presenta una atractiva mezcla de soberbia inherente y humildad encontrada; grandiosidad y coquetería; poder e inocencia. Su contraparte, Tom Hiddleston como Loki, es todo menos un villano unidimensional. No podemos dejar de simpatizar con él en algún nivel, encariñarnos con su socarronería y amar sus fechorías por el tiempo que duren antes de que el bien prevalezca.

Memorable es también la interpretación de Anthony Hopkins, aunque esto no es de asombrarnos. Natalie Portman como la científica Jane Foster no es tan relevante como otros papeles protagónicos en su carrera, pero ciertamente brinda un saludable balance al personaje de Thor. Dignos de mencionar son Stellan Skarsgard y Kat Dennings por su aporte a la comicidad del filme, la cual hizo atractiva y digerible la cinta para el público en general.

Sin embargo no todo se trató de flores para el Thor de Kenneth Branagh, ya que para algunos críticos el guión no fue lo suficientemente fuerte para considerarla como una gran obra cinematográfica, y la fastuosidad visual y despliegue mercadotécnico resultaron innecesarios y, en última instancia, superfluos. Por mi parte, considero que la visión de Kenneth Branagh aportó a la película de un sello único y que plasmó un Asgard digno de los dioses.

El gusto definitivamente se rompe en géneros, pero lo que sí es cierto e incuestionable es que Thor nos introduce a uno de los superhéroes más importantes del Universo Cinematográfico de Marvel, así como uno de los más queridos y respetados por el fandom marvelita. También nos presenta a un Loki impredecible y voluntarioso, pero perfectamente imperfecto, cuya flexibilidad de mente e intelecto lo hacen elegir sus batallas y compensar la fuerza en la que se ve superado por Thor.

Quizás es esta dualidad la que ha hecho de Loki uno de los villanos más memorables y amados por el fandom, además de valerle participaciones cruciales en cuatro películas del MCU, siendo el gran primer villano de los Avengers ¡Y por supuesto, este año los veremos a ambos en Infinity War!

Por otro lado, esta cinta abre una puerta dimensional que trasciende la temporalidad humana de otros personajes, e incluso súperheroes, Marvel y que los conecta a fuerzas colosales más allá de nuestro planeta. Es la primera en cruzar los límites terrestres de las historias Marvel en la gran pantalla, haciendo que esta serie de filmes merezca verdaderamente la categoría de universo. La cinta fue lo bastante fuerte y exitosa para asegurar otras tres entregas dedicadas exclusivamente al heredero al trono de Asgard, así como su participación como un personaje favorito del público en otras cintas del MCU.

Finalmente, y aunque no es parte de la película como tal, la escena post-créditos de Thor contiene una pieza esencial del MCU. Es aquí donde Nick Fury de S.H.I.E.L.D muestra por primera vez un misterioso y luminoso cubo que, según aprenderemos más tarde en The Avengers, se trata del Tesseract, una de las poderosas gemas infinitas. De esta forma, Thor actúa también como precuela a The Avengers, además de un eslabón indispensable en la narrativa que nos lleva a Infinity War.

Bueno, eso fue todo por hoy. ¿Ustedes qué piensan de Thor? ¿Les gusta o no les gusta? Déjenos sus comentarios y recuerden que la próxima semana vamos a tener análisis de Capitán América: El Primer Vengador por el covacho Raúl Hernández. No se olviden de suscribirse y nos vemos en la próxima.