Spider-Man y su enmarañado camino a la gran pantalla

Leyendas de la Filmoteca

Hace unos días se estrenó Spider-Man: Lejos de Casa, la más reciente aventura cinematográfica del icónico héroe de Marvel Comics. Y claro, Spidey es un personaje tan popular alrededor del mundo, que no es ninguna sorpresa que su película sea un éxito, ¿cierto?

Sin embargo, el camino para convertirse en una estrella de la gran pantalla no fue fácil, y tuvo momentos realmente complicados. ¿Qué tan complicados? Digamos que la gran mayoría de las veces tuvimos suerte de que los proyectos se vinieran abajo y tuvieran que pasar 40 años desde su debut impreso para que Peter Parker hiciera su aparición en forma en la pantalla grande, cuando Sam Raimi dirigió la cinta protagonizada por Tobey Maguire y Kirsten Dunst.

¿Quieren acompañarme a repasar la enredada y llena de telarañas historia de cómo Spidey se convirtió en estrella de cine?

Los Años 60 y 70 y el salto a la Televisión

Spider-Man, creación de Stan Lee y Steve Ditko, hizo su aparición en las páginas de Amazing Fantasy #15 en 1962. Su éxito fue tal que un par de meses después se graduó a su propia serie, The Amazing Spider-Man, y su popularidad siguió en ascenso, por lo que muy pronto pasó de publicarse cada dos meses a convertirse en una serie mensual.

La primera adaptación de Spider-Man a la pantalla se dio en 1967 como una serie animada producida por Grantray-Lawrence Animation, que poco después cayo en bancarrota. En 1968 Ralph Bakshi, animador a quien muchos conocen por sus adaptaciones de The Hobbit y Lord of the Rings, o por la película Cool World, se hizo cargo del proyecto. Su presupuesto era mínimo, por lo que el estilo era muy simple, y no era raro ver fondos y secuencias recicladas de otras animaciones, como Rocket Robin Hood. La serie duró tres temporadas y se transmitió, en Estados Unidos del 9 de septiembre de 1967 al 14 de junio de 1970.

Sin duda lo más memorable de la serie es la música, que mayormente era jazz, y con un tema musical que resultó tan popular y trascendente que no sólo tiene covers muy populares, como el realizado por The Ramones, sino que fue integrado al score de Michael Giacchino para las recientes Homecoming y Far From Home. Además, en los últimos años, algunas escenas de la serie, caracterizada por situaciones ridículas explotadas con fines humorísticos, se han convertido en una inagotable fuente de memes.

Sólo menciono la serie animada porque el productor Steve Krantz, quien trabajó en ella de 1968 a 1970, fue el primero en mostrar interés por llevar al héroe a la pantalla grande. Eso ocurrió en 1976, y la información que se tiene de su proyecto es que inicialmente se trataba de un musical (sí, con canciones y escenas de baile intercaladas a lo largo de la trama). Cuando se hizo evidente que esto no era del gusto de los estudios, cambió el concepto, y se concentró en adaptar la épica historia “The Night Gwen Stacy Died” (La noche en que murió Gwen Stacy).

Eso suena bastante bien, ¿no? Bueno, no tanto. Aparentemente el veterano productor sentía que algo le faltaba a la historia, así que pidió algunos añadidos que sin duda habrían resultado en una, eh… colorida adaptación de la clásica historia de Gerry Conway, Gil Kane y John Romita. Esos añadidos incluían, entre otras cosas, un robot gigante, y hordas de soldados de infantería nazi.

Su proyecto no prosperó debido a que en 1977, mientras él seguía tratando de convencer a algún estudio de aceptar el proyecto, Marvel vendió los derechos del personaje a la CBS Television Network, que produjo la serie live action The Amazing Spider-Man, protagonizada por Nicholas Hammond. A pesar de que la serie tenía buenos ratings, CBS decidió cancelarla con su segunda temporada, mayormente porque algunos ejecutivos temían que la cadena se convirtiera en “el canal de los superhéroes”, pues eran también los responsables de la producción de Wonder Woman, serie protagonizada por Lynda Carter que también fue cancelada.

La relevancia de esta serie de TV en la historia de Spidey en el cine es que el episodio piloto se estrenó en cine en varios países con el sencillo título de Spider-Man, también en 1977. Tuvo un éxito moderado, suficiente para que CBS decidiera editar un par de historias de dos episodios como películas que también llegaron a cines de diversos países con los títulos de, Spider-Man Strikes Back (1978) y Spider-Man: The Dragon’s Challenge (1981).

B-Movies: Roger Corman y Cannon Films

Con la llegada de los años 80 y algunos cambios en Marvel, Stan Lee, ahora radicado en Hollywood, entró en tratos con gente del medio cinematográfico, lo que hizo que varios productores volvieran a poner la mirada en las propiedades de la Casa de las Ideas. Así fue como Roger Corman, famoso por sus películas de bajo presupuesto, se hizo en 1982 con los derechos de Spider-Man, y contrató al propio Lee para que escribiera el guion de la pelicula. Eso es bueno, ¿verdad?

Y todo parecía estar en orden con la historia: la mordida de la araña radioactiva, la muerte del Tío Ben, apariciones de la Tía May y Mary Jane Watson, y Doctor Octopus como el villano. Claro, eran los años de la Guerra Fría, así que una subtrama que llevaba a Spidey a intentar prevenir una guerra nuclear con la Unión Soviética fue agregado. Pero en general todo parecía estar bien. Quizás demasiado bien.

Lee escribió el guion pensando que la película sería lo que siempre soñó: una espectacular producción de alto presupuesto. Pero… esa no es la clase de películas que Roger Corman ha hecho jamás. El veterano productor de B-Movies parece asignar presupuestos de acuerdo a lo que traiga en ese momento en la cartera, así eso causó diferencias que pusieron alto al proyecto hasta que expiró la opción para realizar la película. Si alguien quiere hacerse una idea de lo que pudo ser, sólo busquen fotos o videos de la versión de 1994 de Fantastic Four, producida por Corman.

En 1985, Cannon Films adquirió los derechos fílmicos de Spider-Man por sólo 225 mil dólares, con posibilidad de filmar durante cinco años, periodo tras el cual los derechos volverían a Marvel si no se producía una película. Cannon era propiedad de Menahem Golan y Yoram Globus, quienes aparentemente no sabían nada de cómics o superhéroes, y el nombre les sonó más a algo como Wolf-Man (Hombre Lobo), por lo que pensaron que debían hacer una película de horror, y tal vez lograr algo de un éxito similar a The Fly (La Mosca), de David Cronenberg. Yup, es en serio.

Para ello contrataron a Leslie Stevens, creador de la serie de TV de los años 60 The Outer Limits (Al Filo de la Realidad) para que escribiera el guion. En su historia, Peter Parker es un fotógrafo de credenciales para una corporación, quien es bombardeado con radiación por un científico loco llamado Dr. Zork, quien al más puro estilo del Dr. Moreau está construyendo un ejército de seres mutados entre hombre y animal. Peter se transforma en una tarántula humanoide gigante y, desesperado, piensa en el suicidio, pero después decide pelear contra las criaturas del Dr. Zork.

Tobe Hooper, director de The Texas Chainsaw Massacre, Poltergeist y Lifeforce, fue apalabrado para dirigir la película y el proyecto estuvo a punto de ponerse en marcha. Por fortuna Stan Lee se enteró del rumbo de la producción a tiempo y se reunió con los primos dueños de Cannon para expresar su malestar y explicarles de qué se trataba Spider-Man. Se descartó el guion de Stevens y como resultado Hooper abandonó el proyecto, pues no tenía interés en hacer una película de superhéroes. Ted Newsom y John Brancato fueron los responsables de escribir un nuevo guion, en el que Spider-Man debía salvar al mundo del Doctor Octopus.

En esta versión, Otto Octavius era maestro y mentor de Peter Parker en la universidad, y el mismo accidente científico que transforma a Peter en Spider-Man convierte a Otto en el Doc Ock. El interés romántico de Peter en este caso era Liz Allan, y supuestamente el estudio quería a Tom Cruise para el papel principal, Bob Hoskins para el Doc Ock, y Lauren Bacall o Katherine Hepburn para la Tía May, aunque parece que eran actores “considerados” por los productores sin que en realidad se le haya ofrecido algún papel o negociado con ellos. Además, el plan era que Stan Lee diera vida a J. Jonah Jameson.

Barney Cohen, creador de Forever Knight y showrunner de Sabrina the Teenage Witch, reescribió el guión que, de acuerdo con Scott Leva, doble de acción que además era el modelo de las portadas fotográficas de Spider-Man para Marvel y a quien por un tiempo se asoció con el papel, parecía empeorar con cada nueva revisión. Por ejemplo, Cohen le dio al Dock Ock un sidekick llamado Weiner, le cambió el nombre por el de Professor Octopus y lo dotó de la recurrente frase “Okey Dokey”.

Telaraña legal y James Cameron

Cannon pagó una extensión de los derechos, pero poco después se declaró en quiebra. Al liquidar los activos de la compañía, Golan vendió todo excepto los derechos de Spider-Man, y firmó un acuerdo con Carolco y MGM, y se contrató a James Cameron para escribir y dirigir la película. Cameron siempre ha dicho que no leyó ninguno de los guiones existentes y que sólo leyó cómics para desarrollar su propia versión del personaje. Lo que escribió no fue un guión, sino un scriptment, que es una descripción narrativa con algunos diálogos intercalados.

Su versión de Spider-Man, que pueden leer en línea aquí, empieza bien, pero pronto introduce elementos… inusuales. Sus villanos eran variaciones de Electro (quien puede manipular aparatos electrónicos o extraer información de computadoras y dinero de cajeros y sitios bancarios) y Sandman. Más preocupante aún es que su Peter Parker pasa de la angustia y timidez adolescentes que todos conocemos, a ser alguien moralmente ambiguo, propenso a maldecir y dispuesto a ser sadísticamente violento. Su Mary Jane es rica, altanera y ambiciosa, y el sexo se convierte en parte importante de la trama. Spider-Man recita los hábitos de apareamiento de varias especies de arañas como preámbulo a una gráfica escena de sexo con MJ en la azotea de una de las Torres Gemelas.

Es decir, la historia de Cameron era como una versión Snyderizada de Spider-Man. Nunca hubo contratos, pero se supone que Leonardo DiCaprio sería Spider-Man y Arnold Scharzenneger el villano principal (pseudo-Electro). Cameron completó su scriptment a mediados de 1993, pero para entonces Carolco también empezaba a meterse en apuros financieros. La empresa se declaró en quiebra en 1995. Marvel también se había declarado en quiebra, y durante el periodo de incertidumbre Golan había vendido su parte de los derechos del personaje.

Bancarrota, demandas y James Bond al rescate

Cuando los abogados empezaron a tratar de despejar la situación, descubrieron que además de Carolco, estudios como MGM, Viacom, Columbia Pictures y Warner Bros., además de algunas empresas menores, tenían derechos parciales o totales para adaptar al personaje o distribuir la película resultante. Durante casi siete años Spider-Man estuvo en el limbo legal, que incluyó cuatro bancarrotas, seis demandas y dieciocho acuerdos suscritos entre varias de las partes involucradas. Para finales de la década, todo parecía reducirse a sólo dos estudios: Columbia Pictures y MGM. Ambas tenían lo suficiente como para poder iniciar una producción de Spider-Man, lo que pudo resultar en que tuviéramos dos películas simultáneas del personaje.

Pero en 1999 todo se resolvió gracias a James Bond.

Sí, leyeron bien. El responsable de desenradar la enmarañada telaraña de los derechos de Spider-Man, lo que permitió que Columbia (hoy Sony Pictures) pudiera seguir adelante con el proyecto y, tras escarceos con Chris Columbus, Roland Emmerich, David Fincher y Tim Burton, llegar en 2002 a Spider-Man, película dirigida por Sam Raimi que dio inicio a una trilogía, fue el mismísimo agente 007.

La explicación es bastante simple. EON Pictures, compañía largamente asociada a MGM, es quien a lo largo de los años ha producido las películas “oficiales” de James Bond (que a la fecha suman 24), y en su momento adquirieron todas las novelas e historias cortas de Ian Fleming, con excepción de una. Casino Royale, la primera novela del personaje, había sido vendida por separado y adaptada tanto a la TV como en una curiosa película en 1967. Los derechos de esa novela dieron tumbos a lo largo de los años, y a finales de los 90 cayeron en manos de Columbia. El estudio estaba listo para empezar a trabajar en su propia versión del famoso agente secreto.

Es decir, Columbia y MGM iban a competir directamente con dos franquicias, produciendo de forma simultánea sus propias versiones tanto de James Bond como de Spider-Man. Por fortuna la sensatez prevaleció y alguien propuso un acuerdo entre los dos estudios que se podría resumir como un intercambio de derechos, dejando a MGM como único propietario de la versión fílmica del 007, y a Columbia Pictures como el estudio que finalmente pondría fin al melodrama para llevar a Spider-Man a la gran pantalla.

Y el resto, como dicen, es historia.

A todo esto, ¿cuál es su película favorita de Spider-Man?