What we do in the shadows – Reseña

Con Thor: Ragnarok en pantallas consiguiendo buenos números (no tanto en México porque Coco) y poniendo a discutir a miles de espectadores en Internet sobre los chistes y el tono de la más reciente película del Dios del Trueno, vale la pena reseñar otra película del director Taika Waititi, una que puedes ver en Netflix o comprar en Amazon México: What we do in the Shadows.

VIDAS EN LO OSCURITO

Los vampiros son monstruos que han demostrado una gran capacidad de adaptación y de proliferar en otros territorios. Luego de la pasada moda de vampiros en plan romántico, me ha llamado la atención cómo autores de distintas partes del mundo han llevado a los vampiros a otros contextos.

Los vampiros de Sólo los amantes sobreviven son cultos y viven atrapados en la nostalgia de otros tiempos, la vampira de la película iraní  Una chica regresa sola a casa de noche tiene una causa (mezclando la burqa con la capa del superhéroe) pero también una nueva relación que la obstaculiza. Los vampiros neozelandeses de What we do in the Shadows tienen problemas de compañeros de cuarto aderezados por las limitantes y ventajas de ser monstruos chupasangre con cientos de años viviendo en el siglo XXI.

Esta cinta dirigida y protagonizada por el neozelandés Taika Waititi nos presenta, a modo de documental, las andanzas de Viago, Vladislav, Deacon y Petyr, cuatro vampiros de distintas edades que por distintas razones llegaron a la capital de Nueva Zelanda y en nuestros días comparten una casa y responsabilidades como lavar los platos o traer a víctimas vivas a casa.

Uno de los aspectos mejor logrados es el desarrollo de los personajes, tanto los cuatro primeros vampiros que conocemos como otros que nos muestran distintos aspectos de la vida de estos hematófagos, así tenemos a Jackie, la humana al servicio de Deacon; el técnico en computadoras, Stu; “La Bestia”, eterno rival de Vladislav, o Nick, un vampiro recién convertido que no termina de acostumbrarse a su vida de criatura nocturna.

La maldición que resulta ser la vida eterna y las reglas de ser vampiro siempre están presentes en las cintas de estas criaturas, pero el tono humorístico que Waititi da a la historia particularidad. Lo hilarante es mostrar a estos seres que pueden parecer omnipotentes preocupados por la comodidad de sus víctimas o burlarse de ellas, no poder entrar sin invitación a ningún lugar o volver a ver el sol gracias a las tecnologías modernas.

Además de tomar los mitos y clichés de los vampiros, la cinta también crea desde el inicio un mundo dónde éstas y otras criaturas tienen una existencia coherente, que hace que  nos creamos más la existencia y eventualidades de estos seres.

Sin duda es una parodia muy interesante, que con imaginación y humor muestra un aspecto más ligero pero igual de fascinante de los vampiros.