5 veces en las que Batman (y no el Joker) nos ha hecho reír

Por décadas, el Joker ha querido acaparar todas las risas, pero aunque Batman porte su habitual semblante imperturbable y desapegado, varias veces nos ha sorprendido con su comicidad. Siempre inesperados, tanto por sus compañeros como por sus enemigos, estos son algunos momentos memorables en los que Batman nos ha hecho reír (muy a pesar del Joker).

1 | BATMAN: EL CABALLERO ALCAHUETE

El justiciero de Gotham podrá parecer un tipo de lo más serio, pero algunas de sus acciones dejan entrever un lado travieso al que pocos tienen acceso. Uno de los personajes que han logrado sacar a relucir este aspecto de nuestro murciélago favorito es Harley Quinn.

No solo tiende a mostrarse más indulgente con ella que con la mayoría de los villanos, haciendo evidente su simpatía –así como cierto grado de esperanza en su rehabilitación–, sino que algunas de sus decisiones en torno a Harley sugieren que a veces la encuentra hasta divertida.

Así nos lo demuestra en The Most Important Day of The Year (El día más importante del año) en el volumen Joker’s Asylum II: Harley Quinn #1 (2010), cuando Harley escapa del Asilo Arkham justo el día de San Valentín para compartir esa fecha tan especial con su pudín.

Después de crear caos en toda la ciudad en búsqueda del Joker, Harley se encuentra con que Batman se le ha adelantado y ha mandado al criminal directito a Arkham. Pero le tiene una sorpresa: lo ha encerrado en una “linda y tranquila celda” al lado de la suya, e incluso ha preparado velas y una cena para dos. Lo único que tiene que hacer es entregarse. Harley, enamorada empedernida como ella sola, no se la piensa dos veces.

A pesar de que es una historia centrada en Harley Quinn, es imposible que el plan de Batman no nos dibuje una sonrisa. Había muchas maneras de resolver la situación, pero atormentar al Joker forzándolo a compartir una cena romántica con Harley tiene que ser una de las más divertidas e imaginativas de todas. Quizá podemos concluir, al igual que Quinn en numerosas ocasiones, que Batman es mucho menos circunspecto de lo que parece.

(Mad) love is love.

2 | ¡ES UN PÁJARO! ¡ES UN AVIÓN! ¡NO! ¡ES… ¿BATMAN?

Conocer nuestras limitaciones podrá ser signo de madurez, pero ser capaces de encontrar hilaridad en ellas es indicio de un muy saludable sentido del humor. Así lo demuestra Batman en el episodio #10 de la serie animada Justice League Unlimited (2004-2006), cuando la Liga de la Justicia se enfrenta a la invasión de robots alienígenas.

Durante uno de los enfrentamientos, el Batwing termina severamente dañado por robots cuadrúpedos y Batman se ve forzado a abandonar la aeronave. Al tiempo que desciende en caída libre, logra enviar un mensaje a la Liga diciendo: “Me vendría bien un poco de apoyo aéreo, ya que no puedo volar. En absoluto.”

Al parecer, las críticas de que no tiene súper poderes tienen a Batman sin cuidado, tanto así que es capaz de ponerse mordaz al respecto mientras cae en picada hacia el desierto. Lo bueno es que su bro Superman sí vuela, así que se puede dar sus lujos.

Porque… ¡él es Batman!

3 | UN MURCIÉLAGO… DOS MURCIÉLAGOS

A veces, el mejor chiste de todos es el que viene de quien menos lo esperas. Los integrantes de la Liga de la Justicia están siempre listos para lidiar con una gran variedad de eventualidades, pero, al parecer, nada en los 98 números previos de la serie JLA (1997-2006) los preparó para escuchar a Batman soltar un chistorete en el número 99, autoría de Chris Claremont y John Byrne.

En la historia titulada Heartbreaker! (¡Rompecorazones!), la Liga de la Justicia se enfrenta al vampiro Lord Crucifer, un chupasangre aparentemente indestructible quien ha logrado regresar a esta dimensión a pesar de que su raza fuera exiliada miles de años atrás por las Amazonas, lideradas por la Reina Hippolyta (la jefecita de Wonder Woman, por supuesto).

Tras la habitual vorágine de peripecias, la Liga descubre que la indestructibilidad del vampiro radica en que su corazón se encuentra en una dimensión alterna. Gracias a este hallazgo, logran regresar el órgano al cuerpo de Lord Crucifer con éxito, y Superman lo aniquila a la antigüita, usando un crucifijo (y un discurso extrañamente religioso). Por cierto, el crucifijo se lo da Batman. ¡Las cosas tan curiosas que carga en su bati-cinturón este hombre!.

Al final, algunos integrantes de la Justice League of America comparten un momento cursi para elogiarse entre sí, hasta que Batman decide dar por sentado el tema concluyendo que al menos es posible admitir que Lord Crucifer “tenía el corazón en el lugar indicado”. (¡Badabum-tsss!).

Aunque el chistecito es bastante malo, la sorpresa en los rostros de todos bien vale la pena. No es el chascarrillo, sino de quien viene, lo que termina haciendo de éste un momento memorable y divertido.

Sabíamos que sus chistes eran malos, pero no tanto.

4 | MI NOMBRE ES BATMAN: ¡BIENVENIDOS A LA COMEDIA!

Resulta que el Joker no es el único con talento para la comedia stand up. En el cuento corto Dying Is Easy, Comedy Is Hard (Morir es sencillo, la comedia es difícil) de Edward Bryant y Dan Simmons, que figuró en la antología de cuentos cortos The Further Adventures of The Joker (1990), Batman debuta en el mundo de la comedia al infiltrarse de incognito en un show de stand up, como parte de su estrategia para detener a su bufón archienemigo quien, en esta ocasión, anda por ahí matando comediantes.

Joker se anticipa al plan de Batman y concluye que la manera de identificar al murciélago es escuchando los chistes de cada comediante, ya que el que no tenga gracia alguna, sin duda debe corresponder a su némesis. El chiste que Batman cuenta es largo e inicia de manera poco humorística, relatando que el peor día de su vida no fue el día de la muerte de sus padres, sino seis meses después, durante su primer día en cuarto grado de primaria.

La nueva maestra pide que cada niño se presente frente a la clase respondiendo a tres preguntas: cuál es su nombre, cuál es el nombre de su papá y qué hace éste para ganarse la vida. Batman relata cómo esperaba aterrorizado a que llegara su turno. Finalmente, la maestra lo mira e inquiere:

– ¿Cuál es tu nombre?

– ¿Y el nombre de tu padre?

– ¿Qué hace para ganarse la vida?

A lo que el pequeño Bruce termina contestando,

– No hace nada…¡Porque está muerto!

La insensible maestra, sin quitar el dedo del renglón, le pregunta entonces,

– ¿Qué hizo antes de morir?

– Se apretó el pecho y dijo: “¡Aaaaaack! ¡Me dispararon!”

El Joker estalla en carcajadas y Batman aprovecha para ponerlo fuera de combate con un puñetazo.

Aunque esta antología de cuentos es considerada no canónica en la presente continuidad de DC Comics (y qué bueno, porque Batman reveló su verdadera identidad como si fuera cualquier cosa), se trata de un relato que retrata a un Bruce Wayne capaz de encontrar comicidad incluso en un evento tan oscuro y traumático como el duelo tras la muerte de sus padres.

Tratándose del par de equivalentes opuestos que son Batman y el Joker, es interesante pensar que ambos puedan compartir la capacidad de derivar su sentido del humor de la tragedia, uno que pudiera resultar difícil de comprender para quienes nunca han tenido “un mal día”.

Peek-a-boo!

5 | CHISTES LOCALES CON EL ENEMIGO

Y hablando de malos días…

La relación entre Batman y el Joker es lo suficientemente compleja como para fascinar (perturbar) a cualquier psicólogo. Ambos comparten mucho más que un excéntrico guardarropa, y el Joker siempre lo ha sabido, ya que nunca duda en recordarle al heroico murciélago –y su obsesión más duradera– que tienen más cosas en común de lo que imagina.

A pesar de que Batman siempre termina demostrándole que sus respectivas decisiones los distancian enormemente, no siempre han disentido cuando de humor se trata. Al menos, no pudo evitar compartir con él una carcajada en la novela gráfica Batman: The Killing Joke (1988).

La historia posee un tono oscuro de principio a fin, ensombrecida por los aberrantes actos del Joker que cambian para siempre el destino de los afectados, por lo que la reacción de Batman al chascarrillo que le cuenta el psicótico villano finalmente acorralado, en las últimas líneas del relato, ha dejado a más de uno con la ceja arqueada. Después de que Batman le ofrece ayuda para rehabilitarlo, el Joker afirma que eso le recuerda a un chiste:

“Había una vez dos tipos en un manicomio y una noche deciden que ya no les gusta vivir en él. ¡Así que deciden escaparse! Entonces se suben al tejado y ahí ven las azoteas de los edificios de la ciudad, (…). El primer tipo da un salto y cruza sin problemas. Pero su amigo no se atreve —porque teme caerse—. Entonces el que ha saltado tiene una idea y dice: «Tengo una linterna; con ella alumbraré la distancia que separa ambos edificios para que así puedas caminar por el haz de su luz». Pero el otro niega con la cabeza, y dice: «¿Acaso crees que estoy loco?. ¡La apagarías cuando fuera por la mitad!”

Batman estalla en una carcajada, y aunque algunos llegaron a considerar el chiste poco gracioso, en realidad dejó al descubierto una parte importante de la psique de este justiciero. La broma del Joker habla acerca de un par de locos que buscan su libertad: uno que logra sortear un abismo, y otro que tiene miedo a caer. El primero podrá ser valiente y haber evitado la caída, pero su plan para ayudar a su compañero prueba ser tan absurdo como la aseveración del segundo.

En otras palabras, tan loco está el Joker por perseguir una rivalidad interminable con el murciélago, como Batman por querer ayudarlo. Que le arrebate una risotada a Batman es mera evidencia de que en el fondo éste lo sabe, y que, a fin de cuentas, la ironía resulta demasiado grande como para ser ignorada.

Ahora cuéntame uno de vaqueros.

¿Qué otros momentos de insospechada comicidad por parte de Batman te han hecho reír? Cuéntanos en la sección de comentarios y en nuestras redes sociales.