Aliens: Dead Orbit de James Stokoe- Reseña

DeROCHAndo Opiniones

Pues es octubre y las leyes de internet dicen que tenemos que hablar de cosas de terror, así que durante los siguientes días les recomendaré algunas series del género que creo que valen su tiempo y dinero, y hoy comienzo con Aliens Dead Orbit de James Stokoe.

EN LOS CÓMICS NADIE TE OIRÁ GRITAR

Alien: El Octavo Pasajero (Riddley Scott, 1979), creo yo, es una de las películas de terror más menospreciadas de la historia. Sí, en general es reconocida como un clásico de la ciencia ficción, pero muy pocas veces veo personas hablar de lo efectiva que es como una cinta de terror/suspenso.

Por su parte, el medio del cómic siempre ha tenido problemas con el género del horror, supongo que es por eso que la mayoría de los cómics de la franquicia se inclinan más a replicar el estilo de la secuela, Aliens: El Regreso (James Cameron, 1986), inclinándose más a la acción que al suspenso.

Pero aunque Dead Orbit tenga el plural en el título, este comic es puro Alien.

UNA DE EXTRATERRESTRES

La historia nos ubica en la estación espacial Sphacteria propiedad, como siempre, de la compañía Weyland-Yutani, y su tripulación de seis personas que un día encuentran una pequeña nave flotando a la deriva en el espacio y, pues, ya se imaginarán lo que ocurre.

Si estás familiarizado con la franquicia, la historia no tiene nada de especial. Los personajes investigan algo sospechoso y lo siguiente es que tienes a un par de insectos gigantes asesinos rondado tu nave. Es una fórmula básica, pero lo importante es la ejecución.

James Stokoe se encargó de escribir, dibujar, colorear y rotular este cómic, se trata de un autor en completo control de su obra, y se aseguró de que cada detalle de la ejecución fuera lo mejor posible.

Dead Orbit es un comic sencillo, realmente no hay mucho que desenterrar aquí, simplemente se trata de una historia de terror que funciona muy bien, y hace esto a través de tres ingredientes clave: Ambiente, monstruos y ritmo.

EL AMBIENTE

Un elemento muy importante de la franquicia es la ambientación. Es una obra de ciencia ficción ubicada en un futuro con una estética altamente industrial. Muy alejado del estilo minimalista que Apple ha popularizado.

Sphacteria parece una gigantesca plataforma petrolera flotando en el espacio. Todo son pasillos y espacios pequeños con infinitos tubos y cables recorriendo la estructura en todas direcciones. El lugar es a la vez claustrofóbico e infinito.

Desde el principio se nos da una muy clara idea del tamaño de la estación y se establece el hecho de que sólo hay seis tripulantes, pero todo es tan compacto, así que nuestros personajes están en un lugar demasiado grande como para poder asegurar de una manera realista, pero demasiado pequeño y apretado como para poder huir de las criaturas.

El arte híper detallado de Stokoe ayuda en esto, tomándose el tiempo de dibujar cada pequeño detalle de la estación, cada tubería, rejilla y consola. Pero sabe cuándo es mejor detenerse, constantemente dejando partes del lugar cubiertos en sombras, cada pasillo se extiende hasta que se convierte en un negro vacío, acentuando la idea de que el peligro podría salir de cualquier lugar.

Cuando vas tarde y el metro está por partir.

LOS MONSTRUOS

Uno de los problemas que ha enfrentado la franquicia con el paso de los años es que la criatura simplemente ya no da miedo, ya la conocemos demasiado.

Aquí el autor intenta recuperar algo de esa mística, su idea parece ser retener tanta información como sea posible. Aunque es poco posible que alguien que nunca haya visto alguna de las películas se acerque a este título, me imagino que sería una experiencia bastante interesante.

Aquí no vemos los huevos o a los “abraza caras”, lo primero que experimentamos de las criaturas es cuando una de ellas sale del cuerpo de su víctima, y a la siguiente vez que las vemos son enormes máquinas de matar. Sus acciones parecen igual de incompresibles, a algunas de sus víctimas se las llevan vivas y a otras simplemente las matan.

Se mueven en la oscuridad, saltando de las sombras para arrastrar a los protagonistas con ellos. Cuando vemos su nido, no parece haber ninguna razón lógica para lo que hacen o siquiera alguna explicación de qué está hecho.

La estrategia es efectiva, se sienten como el demonio de una casa maldita, indescifrables e indetenibles. Vemos sus efectos en una nave en ruinas flotando a la deriva y en una sobreviviente que ha quedado enloquecida por la experiencia. Horror cósmico puro.

El autor toma la sabia decisión de no exponernos demasiado a ellos al principio. Si bien aparecen mucho más que en la película original, después de todo no tiene qué preocuparse de que los monstruos se vean falsos, se asegura de que cada pequeña aparición sea impactante, cada vez que entran en escena es un momento de terror, y normalmente representa la muerte de alguien.

Este huevito Kinder no me gusta, mamá.

EL RITMO

El autor sabe que un susto se debe de preparar, no puedes simplemente arrojarle cosas al lector una tras otra. La estructura de la historia no es especial pero, nuevamente, todo está en la ejecución.

Los personajes huyen de una situación peligrosa, tienen un respiro al encontrarse en un lugar seguro hasta que descubren que el lugar no es tan seguro como creían y nuevamente deben de moverse para sobrevivir.

Cada secuencia funciona como una mini historia, con su propio desarrollo y clímax, permitiéndole al lector tomar un respiro junto con los personajes antes de volver iniciar.

Este ciclo se va a acortando conforme avanza la historia, llegando al punto donde esto ocurre en cuestión de un par de páginas, convirtiendo el ultimo capítulo en una lectura frenética.

Esto se apoya en la cuidadosa manera en que están construidas las páginas, desde el tamaño de los paneles, con viñetas pequeñas para acentuar tensión y dramatismo, a las splash pages para los momentos más dramáticos. Incluso la manera en que están acomodadas las páginas para que al dar vuelta te encuentres con el “jump scare”.

Su arte tiene una muy clara influencia del manga, tanto en la estética de los personajes como en el uso de técnicas comunes en ese medio como unas muy dramáticas líneas de movimiento.

Este es un cómic de pocas palabras, gran parte de la historia está contada únicamente a través de imágenes, así que se agradece que el autor tenga tan buen manejo del medio.

LA RESURRECCIÓN (SI SABEN A QUÉ ME REFIERO)

Algo malo tenía que tener este cómic. No estoy muy seguro de apoyar por completo la decisión del autor de usar dos líneas narrativas simultaneas, donde en una vemos los últimos momentos de la nave y en la otra vemos cómo es que la situación llegó a este punto.

Esto sirve en parte para acelerar una historia que ya sabemos cómo se va a desarrollar, pero creo que hay momentos donde las historias se estorban entre sí.

También debo criticar que con tan sólo 4 números, se ven obligados a eliminar todo lo que no sirva, y si bien eso nos entrega un cómic sin nada de grasa narrativa, también sacrifica el desarrollo de los personajes. Cierto, no es tan necesario en una historia de este tipo, pero habría sido agradable.

AL INFINITO…

James Stokoe logró capturar a la perfección el estilo y sensación de la película original, confirmando que se trata de uno de los creativos más completos que trabajan actualmente en el medio, y ofrece uno de los mejores cómics de terror/ciencia ficción en el mercado.

Aliens Dead Orbit es una lectura obligada para los fans de la franquicia o para quienes simplemente quieran leer una buena historia de monstruos.