Apuntes, teorías y spóilers de Doomsday Clock #1

Aviso:  Desde el título está claro que habrá spoilers, por si alguien se despistó.

NADA TERMINA NUNCA

Antes de empezar debo confesarles algo: Leí Watchmen hace como 16 años, gracias a una distribuidora que traía cómics de la casa española Norma Editorial. Estaba en formato Hardcover, era color gris y tenía en portada una Mancha de Rorschach en color negro y el título del cómic en amarillo.

Cuando terminé de leerlo, recuerdo que estaba escribiendo un guión para un cómic y de inmediato lo rompí. Watchmen se volvió (en mi opinión) un parámetro para medir muchos cómics. En ese entonces esta obra de Alan Moore me sorprendió por su historia, sus piezas y la sincronía de su arte secuencial. Era el equivalente a un reloj suizo cuya precisión inició su ciclo en una historia de “novela negra” para llegar a un catastrófico fin que no es más que un inicio.

Nada termina nunca, Adrian…” resonaba en mi mente, mientras imaginaba qué podría suceder en una secuela, ¿qué sería de Nite Owl y Silk Spectre? ¿qué tan caros resultarían para Ozymandias sus actos en pro de la paz? ¿Podría regresar Doctor Manhattan a la Tierra para, al menos, presenciar el fin?

El ermitaño de Essex había dado por terminada la historia, pero DC Comics no dejaría pasar la oportunidad de sacar más dinero de una de sus propiedades, más cuando se logró hacer una película decente de esta miniserie. Tuvimos una aceptable precuela en Before Watchmen (2012), pero me alegré sobremanera cuando Geoff Johns tuvo el atrevimiento de empezar a ligar las tramas de Rebirth con esta historia que refleja un punto de inflexión en la forma de hacer cómics.

EL DIARIO DE RORSCHACH

La narrativa ha cambiado en los últimos 30 años, es notorio en la forma en la que Johns aborda Doomsday Clock, y es la principal falla en la forma de abordar la historia.

En la estructura busca asemejar a los 9 cuadros por página que Moore y Gibbons presentaban, pero en los cómics de ayer ocurrían muchas cosas en 24 páginas, no estaban planeadas como un producto que se entendería mejor leído en un tomo recopilatorio, por lo que da mucho espacio a los creadores a extender escenas y tardarse en introducir elementos y personajes. En Doomsday Clock #1, apenas logramos ver un poco, casi nada, de un relato que tardará un año en contarse.

Igual que en la novela gráfica original, empieza con los apuntes de Rorschach: “22 de noviembre de 1991… quizá era 23”, signo claro que los hechos relatados en este ejemplar ocurren entre esos dos días. Vemos que la gente tardó mucho tiempo en enterarse de “La Gran Mentira” y que eso cambió el panorama político y ha puesto al mundo en un riesgo inminente de guerra mundial.

Adrian Veidt no está en Karnak, su refugio en el Ártico. Descubrimos también que el también llamado “hombre más inteligente del mundo” tiene un tumor en el cerebro, que ahora es buscado por las autoridades, y se deja ver que gente en el gobierno quizá supo de su plan en 1985 y que su idea para proteger el territorio americano de un ataque directo de misiles falló.

Hay un detalle que en lo personal me gustó. Ozymandias trabaja ahora con Rorschach y hasta se siente intimidado por un héroe por el cual no sintió respeto alguno, no como a Comedian o a John Osterman.

¿Qué me dicen del detective enmascarado? En alguna parte de la historia se da a entender que este no es Walter Kovacs (quien muriera asesinado por el Dr. Manhattan en el ártico), sino alguien de raza afroamericana, que es muy inteligente y que parece llevarse bien con Ozymandias. ¿Quién puede ser?

Según en los documentos adjuntos de Doomsday Clock #1 (otro guiño a Watchmen), en “The Strange Case of Roger Jackson” se menciona que Seymour David (el asistente de Hector Godfrey, editor del New Frontiersman) fue asesinado por tener en su posesión el Diario de Rorschach. No hay muchas pistas para entenderlo, sólo que le gusta comer Hot Cakes en un restaurante llamado Morning Joe’s (platillo que aparece en la portada del número 4, quizá ahí conozcamos más datos).

Mi primera corazonada era que podría ser Nite Owl II, pero al ver la coloración de la piel incluso hasta pensé en el Dr. Malcolm Long o hasta Bernie, el niño que leía Relatos del Navío Negro y que, de alguna manera sobrevivió a la Masacre del centro de Manhattan, ¿ustedes qué opinan?

ALGUNOS VEMOS LOS HILOS

Parte del plan de Veidt es sacar de la cárcel a Marionette y Mime, dos ex-criminales que, de alguna forma, son cruciales para detener la catástrofe global inminente y para “encontrar a dios”.

Me causa curiosidad por qué estos hombres necesitan a Erika “Marionette” Manson, y por qué ella no se puede ir sin Marcos “Mime” Maez, para encontrar en tan poco tiempo al Dr. Manhattan. Como ya se ha dicho en diferentes medios, estas parecen ser las versiones de este universo de Punch & Jewelee, villanos del portafolio de personajes de Charlton Comics (al que la miniserie de 1987 hacía homenaje).

A simple vista esto suena ilógico. ¿Por qué estos personajes son tan importantes para la historia? La única conexión que imagino con “dios” es que en verdad sean Laurie Juspeczyk (Silk Spectre II) y Dan Dreiberg (Nite Owl II), quienes después de lo ocurrido en 1987 cambiaron sus identidades para evadir la ley. ¿Y si algo saliera mal en los años posteriores por ese niño del que tanto se preocupa Marionette y terminaron volviéndose locos? Además, me recuerdan mucho a Harley Quinn y a Joker (como en la portada del número 5, donde quizá nos revelen el origen de estos dos).

El que más me intriga desde sus apariciones esporádicas pero impactantes en los cómics de DC Rebirth es el Dr. Manhattan. Recordemos la historia original: Todos los acontecimientos que presencia o de los que tiene conocimiento Osterman pasan sin que él quiera cambiarlos: El rompimiento con Jenny Slater, el asesinato que Comedian realiza en Vietnam, la muerte de Kennedy, el rompimiento con Laurie y su conversación en Marte, el plan de Veidt, el homicidio de Rorschach. Él sólo es una marioneta que ve los hilos.

Pero en DC Rebirth se ha visto su mano (literalmente) desde el inicio de los tiempos (la escena de Crisis donde Krona ve el origen del Multiverso adquiere una connotación distinta), el asesinato de Pandora y Zoom, la forma que ha debilitado las motivaciones de Batman y Superman con The Button y The Oz Effect. Esto me lleva a dos conclusiones: o a Geoff Johns se le olvidó ese detalle al incluirlo en esta nueva etapa de cómics o algo ha pasado para que este ser poderoso quiera intervenir y afecte con sus acciones a los héroes de DC, quitándoles 10 años.

También me hace reflexionar sobre qué tan distintos son John Osterman y Kal-El. El primero fue un humano que se convirtió en dios y el segundo es un dios cuya aspiración es ser humano. Mientras uno es analítico y a veces hasta frío, el otro es cálido y comprometido. Superman es un hombre con ideales que quiere proteger a su hogar adoptivo, el Dr. Manhattan consideró dejar al planeta a su suerte ante el inminente apocalípsis.

En la miniserie All-Star Superman se da a entender que el último hijo de Krypton tiene una percepción mucho más elevada que nosotros y ahí también fue capaz de crear un universo de bolsillo, pero no es capaz de manipular la materia a voluntad o reconstruirse a sí mismo, ni tiene la capacidad de teletransportación del hombre de piel azul. Quizá podamos ver más diferencias en la serie, cuya trama principal promete que dependerá de la relación entre estos dos poderosos seres.

OLOR A NOSTALGIA

Una de las cosas que fueron detonantes para que Johns se inspirara en Doomsday Clock fue el paralelismo que encontró entre 1987 y 2017: Gente loca en el poder, pruebas de misiles nucleares de naciones no capitalistas, un evidente descontento social, tiempos que parecen no tener sentido y el Reloj del Apocalipsis que cada vez está más cerca del fin. Por si fuera poco, este año se cumple el 30 aniversario de la publicación del #12 y final del cómic.

Se extraña mucho la maestría de Alan Moore para contar historias con la precisión de un reloj, para desnudar las deficiencias del género de superhéroes y para enfrentarlo a la cruda realidad de todos los días. Una secuela tiene que estar a la altura, algo que parece una tarea titánica y una misión casi imposible. Apenas es el primer mes de 12 (si no hay retrasos), la trama seguramente tardará mucho en desarrollarse y eso juega a favor y en contra ante una nueva audiencia que se aburre fácilmente.

Sin embargo, ver de nuevo a los personajes construidos por el ermitaño de Essex mezclados con el universo de DC es un sueño cumplido para muchos, una tentación irresistible para generar dinero y un pretexto para contar nuevas historias.

¿Por qué tener interés hacia esta nueva serie? Tal vez es el deseo de que los cómics vuelvan a emocionarnos tanto que alimenten nuestro amor hacia ellos, o la voluntad de una nueva generación de experimentar cosas más relevantes, puede que estos tiempos requieran que estos héroes vuelvan a la vida o, mi explicación favorita hasta el momento, es por el aroma en el aire que percibo en estos tiempos que me hace escuchar a A Flock of Seagulls, extrañar a Magnum P.I., ver series que hacen referencia a los Goonies y películas con colores pastel: El olor a nostalgia.

Aún siento que es enero de 2001 y hojeo ese cómic gris de pasta dura que se llama Watchmen


¿Te está gustando la miniserie? ¿También tienes teorías sobre este primer número? ¿Crees que será tan buena como la original de Alan Moore? Cuéntanos en los comentarios.