Big Guy and Rusty, the boy robot – Reseña

Los pensamientos de Gaider Abdul

“¡Este es nuestro único y verdadero propósito para ustedes, pretenciosos, pomposos, pustulentos, petulantes, patéticos pretendientes del poder planetario! ¡Su único verdadero propósito es deteriorarse, digerirse, reducidos primero a nutrientes… y luego a energía pura! ” – Taoking, Miller-Darrow, Dark Horse 1995

Cuando llegas de correr y olvidaste ponerte antitranspirante.

EL KAIJU ME OBLIGÓ

¿Cómo llegué aquí? ¡Claro! Por Geof Darrow.

Podría hacer una investigación concienzuda de por qué y cómo se realizó Big Guy and Rusty the boy robot (BG&RBR) pero la verdad me ha gustado tan poco que no creo que valga la pena.

Durante años, sistemáticamente me alejé de este título debido a que había algo en él que me causaba mala espina. Probablemente el pequeño robot sin carisma cuya imagen es obvia copia del Astro Boy que gustaba ver en mi años de infancia temprana. Pero todo eso cambió cuando vi a Taoking dibujado meticulosamente por Geof Darrow y decidí darle una oportunidad al título.

Kaijus aplastando japonecitos, ¿qué más puedes pedir?

LA HORA DE LA VERDAD

No me arrepiento, bueno, no del todo. Las palabras de esta reseña no alcanzarían a llenar de halagos merecidos a Darrow que no sólo cumple con un dibujo detallado y una narrativa fluida, sino que también otorga personalidad y fuerza al cómic, entregando un adorable caos diseñado para que veas las páginas durante horas.

Pero, y aquí viene la parte que no me agrada (aunque tómenlo muy personal): Me da la impresión de que si no tuviéramos las letras de Frank Miller en el título, realmente no nos habríamos perdido de nada.

Y lo lamento, ya que estimo más a Miller como escritor que como dibujante, pero su guión pretencioso, lleno de clichés y un poco de mal gusto, simplemente no lo he digerido bien.
¡Y eso que sabemos que ser pretencioso, lleno de clichés y con un poco de mal gusto es casi el sello personal de Miller!

Que las palabras no te desvíen del objetivo: Kaiju gigante destrozando Japón mientras los robots (y los estadounidenses salvadores del mundo) intentan detenerlo.

Impresionante a dónde se puede llegar con una idea tan básica: ¡Serie de televisión y hasta juguetes de colección! Pero el cómic a mí me ha quedado a deber, igual que la caricatura supongo.

Ah, pero ese Geof vale cada centavo que paguen por este cómic. Traten de olvidar el guión, vean los dibujos, apaguen la mente y disfruten.

Cuando te estás echando un taquito y se te va una cucaracha en la carne