Doom Patrol vol. 1 – Reseña

Derrochando Opiniones

El primer volumen de Doom Patrol, Ladrillo por ladrillo, es el primer título del sub-sello editorial de DC, Young Animal. Un relanzamiento del equipo de la era de plata que más abrazó la rareza de los tiempos.

LA HISTORIA

Existen cómics que tienen una etapa que los define a tal grado que todo escritor posterior que llegue al título será medido con respecto a ella; regularmente son etapas que además de elevar al personaje resultan trascendentes para el medio, piensen en el Swamp Thing de Alan Moore, el Thor de Walter Simonson y en el caso de Doom Patrol, la etapa de Grant Morrison.

Ahora le toca a Gerard Way intentar dejar su marca en el equipo de súper héroes más extraño del mundo.

Este primer arco sigue a Casey Brinke, una conductora de ambulancia que se enfrasca en un recorrido surrealista donde encuentra a los miembros perdidos de la Doom Patrol y enfrenta a una malvada corporación que intenta usar a seres imaginarios para producir carne de bajo costo.

La historia no es particularmente complicada, sólo es bastante rara, y Casey es un excelente punto para anclar la narrativa. Se trata de una chica que desea ayudar a todos los que pueda, y lo hace con su habilidad para conducir, su actitud un poco excéntrica pero entrañable en su posibilidad y su deseo de hacer el bien.

Su viaje a través del extraño mundo de la Doom Patrol es interesante, extraño, emotivo y a veces trágico. Su historia es la que brilla con más fuerza en este tomo. Desafortunadamente no es la única.

Esta nueva serie es una clara continuación al trabajo de Morrison de hace ya varias décadas, con varios de sus conceptos y personajes regresando para acompañar a Casey. Es muy claro que Gerad Way es fan del trabajo de este hombre y tal vez ese sea el problema.

El autor no parece estar muy seguro de cómo conectar los viejos conceptos con sus nuevas ideas. Los personajes clásicos aparecen sin recibir mucha introducción y cuentan con sus propias historias inconexas hasta que simplemente se unen a la trama principal de maneras un tanto forzadas.

El escritor es demasiado fan como para tomarse su tiempo con los viejos personajes, avanzando sus tramas a un ritmo acelerado, sin molestarse en preparar al lector o permitir que la trama fluya por sí sola con tal de llegar a momentos que, siento, él quiere ver.

Constantemente se hacen referencias a cosas que ocurrieron anteriormente e incluso tenemos un reencuentro que resultará emotivo, aunque apresurado, para quienes sepan qué significa, pero es altamente confuso para quienes éste sea su primer cómic de Doom Patrol.

También hay un pequeño detalle con la manera en que la serie está escrita. Hay un par de momentos en los que no estás seguro si algo es un misterio o simplemente una cosa rara que está pasando. Por ejemplo, al principio del tomo hacen explotar al compañero de cuarto de Casey frente a ella, lo cual no provoca ninguna reacción de su parte más que confusión, para después invitar a la mujer responsable a ser su nueva compañera.

¿Debo interpretar esto como un punto de trama que será resuelto más adelante o simplemente nuestros personajes viven en un mundo raro donde esto es normal? Éste es tal vez el ejemplo mas notorio, pero no es el único.

EL ARTE

Dibujar este título no debe de ser fácil, con una historia que lo obliga a retratar el día a día de una ciudad, naves espaciales, criaturas de otras dimensiones y el mundo que existe dentro de un burato. Pero Nick Derington se alza a recibir el reto, con un trazo limpio y claro que se ubica en un punto entre el realismo y la caricatura, lo cual permite que cada desquiciado concepto sea más fácil de aceptar y a la vez nunca olvides la humanidad de los personajes.

También ofrece una narrativa dinámica, con un mundo en constante movimiento y personajes que se mueven de forma natural y tienen rostros expresivos, incluso los que no tienen rostro.

También debo mencionar que resulta refrescante ver un título de DC con una estética tan diferente a lo que se ha vuelto el estilo de la casa. Claro que me gusta como dibujan Jason Fabook e Ivan Reis y entiendo por qué lo hacen, pero es un poco cansado que la editorial persiga un estilo tan uniforme.

EDICIÓN

El tomo que nos presenta TBG es de dimensiones mayores al cómic regular, con un buen papel, encuadernado solido y en general creo que hace un buen trabajo en a traducción. No se trata de nada del otro, mundo, pero creo que tiene una muy buena relación costo/calidad.

CONCLUSIONES

Gerard Way está intentando recrear ese estilo punk rock caótico que caracterizo al título en su momento, arrojándote una docena de nuevos conceptos por número y contando una historia que a veces pareciera improvisada.

Pero me parece que en cierto punto no puede evitar ser un fanboy, buscando recrear la experiencia y olvidando los detalles que volvieron a este título algo tan memorable en su momento. Y si bien logra una historia alocada y energética, falla en presentar una historia por completo satisfactoria, en especial en lo que a los personajes se refiere.

La palabra clave es “energética”, este cómic puede fallar en los detalles, pero nunca se detiene ni se disculpa, trasmitiendo una energía que resulta infecciosa y vuelve a Doom Patrol un título muy disfrutable y original.

Nota: Este tomo sufre de una severa falta de gorilas franceses enamorados de cerebros en frascos. Mal, muy mal.


FICHA COVACHA

DOOM PATROL VOL. 1 – LADRILLO POR LADRILLO
Guión – Gerard Way | Arte – Nick Derrington
TPB | $169 | 175pgs

Sinopsis | Casey Brinke es una joven paramédica que cubre el turno nocturno, y quien tiene que lidiar con un pasado tan bizarro, que no sabe lo que es real y lo que es fantasía. Con su compañero, Sam Reynolds, a su lado, está por marcar incandescentemente un sendero por los callejones más negros y las horas más oscuras de la ciudad. Y la gente que ahí encontrará, te volará la cabeza.