¿En verdad desaparecerá Vertigo?

Predicando para el Coro

Hace más de treinta años que Karen Berger y Dick Giordano visitaron el Reino Unido en busca de nuevos talentos. Tras éxito de autores como Alan Moore, Dave Gibbons y Brian Bolland, los editores pensaron que valía la pena ver qué más podían aportar a DC los escritores y artistas de la isla. El resultado fue un éxito. En poco tiempo esta “invasión británica” creó un nicho importante en el mercado, particularmente atractivo para DC por la presencia que le daba en un mercado que por tradición los había ignorado: las librerías.

Autores como Neil Gaiman, Grant Morrison, Jamie Delano, Garth Ennis y otros, además de algunos americanos, rompieron esquemas con series como The Sandman, Hellblazer, Animal Man, Swamp Thing y Doom Patrol, entre otras, y motivaron la creación de un sello que los promoviera de forma diferente al resto de DC. Así, en 1993 nació Vertigo. La idea era publicar material con contenido gráfico o adulto que no encajaba en las restricciones de la aún vigente Comics Code Authority.

Sus títulos, mayormente en los géneros de horror, fantasía y crimen, gozaban de mayor libertad creativa que la existente en DC, incluso en títulos etiquetados como “para lectores maduros”, y permitía el uso de sexualidad, violencia explícita, profanidad, desnudos y abuso de sustancias. Esto permitió una oferta más rica en contenido social y crítica a temas de actualidad. Además, tenía una política abierta a series propiedad de sus autores, lo que lo convertía en una opción atractiva para creativos de alto perfil.

Ayer todo parecía indicar que eso llegaría a su fin, pues varios sitios especializados empezaron a reportar fuertes rumores sobre la desaparición del sello. Pero, ¿es verdad que Vertigo está por cerrar sus puertas?

Los últimos años han sido de cambios y complicaciones para el sello. En 2013 le dieron las gracias a Karen Berger tras veinte años al frente de la división, y muchos pensamos que era el primer paso para cerrarlo, pero no fue así. Se nombró a Shelly Bond, que trabajó por muchos años con Berger, como su nueva editora ejecutiva, y se trajo a bordo a Jamie S. Rich para ayudar a fortalecer la línea. Sin embargo, la propia Bond fue despedida en 2013, y Rich trajo a editores más jóvenes para intentar mantener la frescura en los títulos. Pero los problemas no cesaron, e incluso se dieron más complicaciones debido a la adquisición de Time-Warner, compañía propietaria de DC y todos sus sellos, por parte de AT&T.

Los ajustes corporativos y cambios administrativos han permeado en todas las áreas, y hace unos meses se despidió a varios vicepresidentes de DC para consolidar un organigrama más ligero y que opera bajo mayores restricciones, además de una creciente demanda por generar utilidades. Al inicio de este texto mencioné el impacto de Vertigo en librerías, y es que el mercado de tomos recopilatorios y novelas gráficas era mínimo a inicios de los 90. Pero el éxito de The Sandman y otros títulos cambió eso y abrió las puertas a los tomos de superhéroes. Desde entonces DC ha tenido una presencia importante en librerías, y en la última década ha sido la editorial de cómics con mejores ventas de tomos.

Pero sus números cayeron drásticamente entre 2017 y 2018, razón por la que han cancelado tomos ya anunciados y recortaron la cantidad de material en ese formato. Las tablas de ventas de la industria contabilizan sólo los 750 tomos más vendidos, y el comparativo en los números de DC es preocupante. Pasaron de 101 tomos en 2017 a sólo 47 en 2018. Las unidades vendidas de esos tomos fueron 827,544 en 2017 contra 360,414 en 2018. En términos monetarios, la caída fue de $15,234,525 a $7,810,753. El promedio de unidades por tomo pasó de 8,200 a 7,650. E insisto, esto sólo considera los tomos ubicados entre los 750 mejor vendidos del año, así que los promedios irían a la baja de considerar todo lo que publicaron.

Otro factor importante es el crecimiento del mercado infantil y de jóvenes lectores, uno que desde hace años sostengo ha sido ignorado tanto por Marvel como por DC, con consecuencias previsibles. Nadie vende más novelas gráficas que Raina Telgemeier, y pocas editoriales han crecido tanto y tan rápido como Scholastic y :01 First Second. La respuesta en DC fue la creación de los sellos Zoom e Ink, que han tenido buena respuesta y tendrán un mayor apoyo de DC en los próximos meses, incluyendo stands y paneles en varias ferias y convenciones de libros.

Pero, ¿dónde deja esto al cómic para adultos?

Esa es una pregunta más complicada de responder, pues no parece haber una política definida de parte de DC o sus nuevos amos corporativos. Dan Didio, Bob Harras y compañía parecen interesados en ello, y por eso promovieron la creación de Black Label, sello que permitiría usar a sus propiedades más populares en historias con más “filo”. Pero las reacciones luego del escándalo por la aparición del bati-pene en la primera publicación del sello y la subsecuente censura del mismo me hacen pensar que en AT&T no están tan cómodos con la idea.

Además, la creación de Black Label afectó también a Vertigo. El sello absorbió desde un inicio a títulos existentes antes de su creación, como The Sandman, Swamp Thing, Hellblazer, Black Orchid y Doom Patrol. Más adelante se convirtió también en refugio de títulos de sellos desaparecidos, como Transmetropolitan (originalmente parte de Helix) o Road to Perdition y A History of Violence (olvidándose de Paradox Press). Incluso tomos como Watchmen y V for Vendetta empezaron a aparecer con el sello de Vertigo en la portada.

Pero más recientemente títulos como Watchmen y Black Orchid fueron llevados a Black Label. Imagino que esto tiene que ver, al menos en parte, con el hecho de que la gente detrás de la creación de Vertigo ya no está en la compañía, y los responsables de Black Label desean ver crecer a su propia creación. Los esfuerzos de DC en el mercado para lectores maduros parecen estar concentrados en este sello, y eso genera incertidumbre alrededor del futuro de Vertigo. Y seguro que en AT&T también hay curiosidad sobre la existencia de dos sellos con objetivos similares.

También hay que destacar los problemas que Vertigo ha tenido en los últimos meses. Primero el escándalo por las acusaciones de acoso sexual contra Eric Esquivel, que provocaron la renuncia del resto del equipo creativo de Border Town, dejando la serie inconclusa. Luego la cancelación de la anunciada Second Coming, escrita por Mark Russell, por considerar su tema central como demasiado sensible (la serie será publicada a partir del próximo mes por Ahoy Comics, editorial dirigida por un par de ex-editores de Vertigo), y los rumores de que Safe Sex, otro título anunciado, de Tina Horn y Mike Dowling, también será eliminado por ser considerado impublicable por el régimen actual.

El primer efecto de esto será que los creadores ya no verán a Vertigo como una alternativa viable. Black Label será atractivo para algunos, pero no para todos, lo que abrirá las puertas a que creadores de mediano y alto perfil prueben suerte en otras editoriales. Aún no es seguro que Vertigo vaya a desaparecer, porque eso puede depender de los cambios corporativos que siguen sucediendo. Lo que es un hecho es que muchos planes se han detenido, que algunas series serán publicadas por Black Label, y que el panel que anunciaría el más reciente relanzamiento de Vertigo en la San Diego Comic Con será suspendido.

El caso es que todo apunta a que habrá más ceses y despidos en los próximos meses, y la realidad es que hasta que no se asiente el polvo será difícil estar seguro de quienes sobreviven en qué puestos, lo que sin duda afectará la toma de decisiones acerca de sellos y el futuro de la línea editorial en general.

Entonces, ¿es hora de declarar muerto a Vertigo? Todavía no, pero en el estado actual de DC nadie debiera sorprenderse si es que llega a pasar.