DC y su política de remuneración – Polémica

Gerry Conway reflexiona sobre la falta de ética en DC

El escritor Gerry Conway es famoso por haber co-creado a Punisher para Marvel y a Firestorm, para DC, además de muchos otros personajes. Escribió la muerte de Gwen Stacy y el primer crossover entre Marvel y DC, Superman vs. the Amazing Spider-Man. Sin embargo, parece ser que su trabajo no está siendo apreciado por al menos una de esas dos compañías, según se entiende de una publicación en su Tumblr, que a continuación comentamos a fondo.

¿Quién creo a Caitlin Snow, alter ego de la super villana de Firestorm; Killer Frost, quien aparece regularmente en The Flash? De acuerdo con DC Comics, nadie.

Killer Frost (Caitlin Snow)
Caitlin Snow apareció de la nada, o eso parece ser la versión oficial de DC Entertainment

Así es. Caitlin Snow, la brillante científica que trabaja para Harrison Wells, prometida de Ronnie Raymond y amiga de Barry Allen, mejor conocido como Flash, saltó a la vida sin un creador o creadores. Pero está bien, porque según la lógica de DC Comics, tampoco nadie creó a Barry Allen. Permítanme explicarme.

Cómo he explicado en otro sitio, hace muchos años DC estableció el primer programa para dar a los creativos una parte de las ganancias generadas en otros medios por sus creaciones. Esta “Colaboración equitativa del creador” fue un pequeño pero significativo paso hacia compensar a los creadores más allá de la simple tarifa por página. Para mí, en lo personal, ha sido moderadamente lucrativo (Gracias, Bruce Timm, por poner a Killer Croc en Batman animado) pero en años recientes se ha vuelto un proceso cada vez más frustrante y, recientemente, exasperante.

La razón, creo, es el cambio de cultura corporativa en DC Comics que ocurrió cuando Paul Levitz dejó su cargo editorial.

Como creador de cómics, Paul mostró una gran empatía por los creadores. Una vez que la igualdad del creador se convirtió en política, Paul la aplicó liberal y proactivamente, a menudo notificando a escritores y artistas cuando sus creaciones estaban a punto de recibir una participación equitativa. Por más de treinta años, los creadores fueron apreciados y respaldados como socios igualitarios. (Podemos discutir el nivel de apoyo o si los porcentajes eran proporcionales a su contribución, pero no podemos negar que el apoyo estaba existía.)

Todo cambió cuando Paul se fue y DC Comics se convirtió, oficialmente, en DC Entertainment, un engrane integrado a la maquinaria de Warner Entertainment.

Descubrí como afectaría este cambio la posición de DC sobre el tema al recibir una carta de la nueva presidenta de DC Entertainment, Diane Nelson, informándome que no recibiría más pagos de igualdad por Power Girl, quien ahora era considerada un personaje “derivativo”. Para suavizar el golpe y mostrar “aprecio” por mi “contribución” incluía un cheque por mil dólares.

Gracias, Diane.

Power-Girl-4-dc-comics-
Power Girl en las garras de la bestia

Lo siguiente que aprendí sobre el nuevo “programa de colaboración equitativa del creador” fue igual de alarmante: Si quería un contrato de participación equitativa por un personaje que creé, tenía que pedir uno, por escrito, por cada personaje, antes de que dicho personaje apareciera en otro medio porque DC no haría pagos de manera retroactiva.

En un cálculo rápido, creé más de 500 personajes para DC entre 1969 y 1985. La mayoría fueron creaciones menores y algunos, como Felicity Smoak (ahora personaje regular en Arrow) fueron personajes de apoyo que cobraron vida en otro medio. A menos que esté dispuesto a consignar un pedazo de mi vida a buscar cada personaje y llenar una solicitud de equidad en anticipación de que algún día uno de esos personajes termine en una serie de televisión, me arriesgo a no recibir parte de los frutos que DC reciba con el producto de mi trabajo. Una parte que DC admite me pertenece, pero la cual se niega a ayudarme a obtener.

Gracias, DC.

Hasta ahí parece tratarse de un tema de burocracia corporativa, mismo que podría deberse al complicado papeleo necesario para asignar derechos y responsabilidades al interior de Warner, pero el problema parece tener un trasfondo más preocupante para los creadores, como queda claro tras los siguientes párrafos.

Aquí entra lo maquiavélico de los nuevos acuerdos de equidad en DC. Asumiendo que encuentro referencias a todos los personajes que he creado y que podrían aparecer en otros medios, y que entrego la forma correspondiente de manera puntual, DC puede decidir, unilateralmente, que mi creación es “derivativa” y por tanto no me deben un centavo. ¿Cuál es la definición de DC para un personaje “derivativo”? Es aquel que DC decide es “derivado” de otro previamente existente.

Por ejemplo, Power Girl es “derivada” de Superman porque, al igual que Supergirl, es pariente de Superman. Así que no puedo declararme su co-creador porque Superman es un personaje pre-existente. Lo cual está bien, supongo. La lógica es que Superman es la creación original, y Power Girl es derivado de ella, por lo cual se le considera una extensión de Superman. En esta lógica rebuscada, Power Girl fue cuasi-creada por Jerry Siegel y Joe Shuster. 

Uh, no.

National Periodical Publications intentó usar esa misma lógica rebuscada en los 40, cuando Siegel y Shuster los demandaron por los derechos de Superboy. National (antecesora de DC) argumentó que Superman era la creación original que Siegel y Shuster vendieron a National y que Superboy sólo era un “derivado”. De hecho, un arbitro legal decretó que Superboy era una creación única y que National era culpable de violación de derechos. Tristemente para Siegel y Shuster (y los creadores en todo el mundo) los gastos legales los forzaron a vender los derechos de Superboy en un acuerdo de conciliación que oscureció este hallazgo fundamental:

Legalmente, los personajes “derivados” de otros, son únicos, y la declaración de “derivación” por parte de DC que priva a los creadores de una participación en los derechos de esos personajes no es más que una inmoral, poco ética, fraudulenta y vil tranza.

Así que no se trata de papeleo burocrático, sino de avaricia corporativa por parte de Warner/DC, en un claro esfuerzo por no compartir sus ganancias con nadie. Y peor aún, pues no sólo buscan afectar a la, llamémosle, segunda generación de creadores, sino a todos por igual, como explica Conway a continuación.

Digamos que DC acepta que creaste a un personaje, como, por ejemplo Killer Frost. Killer Frost tenía una identidad secreta llamada Crystal Frost. Para los Nuevos 52, se creó una “nueva” Killer Frost, con Caitlin Snow como identidad secreta. DC acepta que Al Milgrom y yo somos co-creadores de todas las manifestaciones de Killer Frost. También nos considera co-creadores de Crystal Frost. Y, bajo la torcida lógica que denomina a Power Girl como derivado de Superman, Al y yo debieramos ser los creadores de la identidad secreta de la Killer Frost de los Nuevos 52, Caitlin Snow. ¿Correcto?

No. No lo somos. Y en eso estoy de acuerdo con DC. Caitlin Snow fue creada por Sterling Gates y Derlis Santacruz. Sólo que, de acuerdo a DC Entertainment, no es así, porque es un “derivado” de la Killer Frost original. Lo que significa que Al y yo la creamos. Lo que, de acuerdo a DC Entertainment, no hicimos. Nadie la creo. O, mejor dicho, nadie recibe crédito y participación equitativa por su creación.

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Jay Garrick creado por Gardner Fox y Harry Lampert, los demás son generación espontánea

DC Entertainment ha creado una trampa que les permite engañar a los creadores usando ambos lados de un argumento para su beneficio. De acuerdo a DC, Sterling Gates y Derlis Santacruz no crearon a Caitlin Snow. Don Newton y yo no creamos a Jason Todd. Ric Estrada y yo no creamos a Power Girl. Jerry Siegel y Joe Shuster no crearon a Superboy. Bob Kanigher y Carmine Infantino no crearon a Barry Allen. Esos personajes aparecieron de la nada, pero el dinero por su explotación va directamente a la cuenta bancaria de DC.

Así que, según parece, DC ha encontrado la forma de timar a todo mundo, apropiándose de crédito y beneficios sin reconocer el trabajo de nadie y mucho menos la necesidad de compartir las ganancias, con quienes ayudaron a crearla, lo que es algo verdaderamente ruin y miserable, ¿no les parece?

Ustedes, ¿qué opinan? ¿No sería justo reconocer y compensar el trabajo de los creadores de los personajes que vemos en cine y televisión?


Traducción | Agustín Amezcua
Edición y contextualización | Alberto Calvo