Hora Cero: Crisis en el tiempo – Reseña

Es Martes Retro, y en esta ocasión nos echamos un clavado al pasado, específicamente al año 1994, y recordamos HORA CERO: Crisis en el tiempo, la miniserie de DC Comics que vino a corregir todos los errores en la continuidad deceíta – como por unos seis meses más o menos.

EL CICLO SIN FIN

En 1986 DC Comics publicó Crisis en las Tierras Infinitas, una maxi-serie de 12 números que pretendía hacer borrón y cuenta nueva en los cómics de la editorial para dotar al Universo DC de una continuidad única y coherente (meses antes se publicaron El Regreso del Caballero Nocturno y Watchmen, que cambiaron la perspectiva del lector de cómics y, por primera vez, la cronología de los personajes fue un factor importante y determinó la forma en que se contarían las historias en adelante).

Tuvieron que pasar ocho años de esa crisis cuando fue necesario volver a “corregir” el Universo de DC, ya que en muchos casos la anterior Crisis no pudo enmendar muchos de los errores editoriales, y las historias de muchos personajes (héroes, villanos y reparto de apoyo) seguían siendo contradictorias e incoherentes con otras historias.

Esto llevo a la decisión de crear una nueva crisis que pusiera en orden este desbarajuste. Así, mientras Crisis en las Tierras Infinitas se encargó de eliminar al Multiverso (actualmente de vuelta), la Hora Cero destruyó el tiempo para volver a crearse y redefinir la cronología deceíta y, en algunos casos, incluso los orígenes del personaje.

DE CERO A HÉROE

Fue así que hace 23 años, en 1995 (apenas un año después de su publicación original en Estados Unidos), llegó a los puestos de revistas de nuestro país Hora Cero: Crisis en el Tiempo, un tomo compilatorio de 160 paginas publicado por Editorial VID al módico precio de 30 pesos, con la historia principal publicada originalmente en Showcase ’94, y Zero Hour 4-0 (porque claro, esta miniserie tuvo una numeración cuenta abajo, pues el objetivo principal de la saga era destruir el tiempo y reiniciar todos los títulos DC a partir del número 0).

Ya entrados en la historia vemos a Waverider y Hunter, Hombres Lineales que viven fuera del tiempo y que se dedican a corregir anomalías cronales, persiguiendo a un villano creado ex profeso para esta saga, Existente, quien aparentemente ha desatado una ola cronal que consume el tiempo desde su inicio y su final, con la finalidad de destruir líneas temporales, tanto pasadas como futuras.

Así podemos ver grandes inconsistencias en los personajes, que van desde simples cambios aleatorios de apariencia, hasta su duplicación, desaparición o alteración de su mismo origen. Como es costumbre en este tipo de crisis, existe una concentración grosera de héroes, algunos con roles protagónicos y la gran mayoría de relleno.

Conforme avanza la historia (y después de varias pistas, bastante evidentes, pero que no arruinan en nada la sorpresa) podemos ver que el cerebro detrás de este plan no es Existente, sino el mismísimo Hal Jordan, autonombrado Parallax, un ex Linterna Verde que en su afán de corregir las cosas (la destrucción de Ciudad Costera durante El Reino de los Supermanes) termina abrazando la locura y decide acabar con el tiempo y recrear el universo a su antojo.

¡Lleve su máscara del Flach, pa’l niño, pa’ la niña, ese bonito regalo pa’ toda ocasión!

ENTRE PARADOJAS TE VEAS

Al final la destrucción del tiempo se completa y Parallax se rodea de algunos héroes segundones a los cuales pone en dilemas morales sobre lo bueno que podría resultar de esta reinvención cronal.

Waverider y algunos héroes elegidos por la naturaleza de sus poderes, y otros por su relación personal con Jordan, logran detenerlo. Cuando Parallax cae ante el ataque de los héroes, Damage, joven e inexperto héroe que absorbe las energías combinadas de los héroes, explota con indecible poder iniciando un nuevo Big Bang y reiniciando el tiempo, pero no sin consecuencias.

El tiempo fue alterado de manera leve, se reacomodaron muchas líneas temporales y con eso se llegó a una nueva revitalización de los personajes de DC.

Kyle Rayner se asombra por el paquete de Hal Jordan, no nos engaña.

TODO TIEMPO PASADO FUE ANTERIOR

Hora Cero es una saga bien estructurada, bien contada por Dan Jurgens, con un gran trabajo artístico a manos del mismo Jurgens y Jerry Ordway, que cuenta con momentos memorables y que en su momento tuvo buenas criticas.

Desgraciadamente no todo fue miel sobre hojuelas en esta saga, ya que nunca pudo separarse de similitudes con la Crisis en las Tierras Infinitas y al final también dejó baches importantes de continuidad.

Aunque Zero Hour afectó todo el Universo DC, en México sólo tuvimos la serie principal y los tie-ins de Superman, Batman, Linterna Verde y Guy Gardner, por lo que no pudimos conocer en su totalidad las consecuencias en el resto de los personajes de DC – oigan, el Internet comercial aún estaba en pañales y no todos podíamos estar al día con las publicaciones estadounidenses.

Aunque actualmente los efectos de la Hora Cero ya no tiene mucha relevancia en el DC Universe, no cabe duda que en su momento dio mucho de qué hablar y se podría calificar como una lectura casi obligatoria.

Cronología (válida para los siguientes tres meses).

CAMBIOS RELEVANTES TRAS ZERO HOUR

Algunos de los cambios que trajo la Hora Cero:

  • Todas las versiones de Hawkman y Hawkgirl se fusionaron en una sola, “nació un nuevo dios”.
  • Bruce Wayne adopta legalmente a Dick Grayson.
  • Guy Gardner tiene herencia alienígena y obtiene unos poderes medio extraños que lo convirtieron en Warrior. Podía crear armas con su cuerpo. Esto quedó en el pasado.
  • Catwoman no fue prostituta, como en Año Uno, sólo vivió en los barrios pobres de Gotham City.
  • Joe Chill no asesinó a Thomas y Martha Wayne, por lo que dicho crimen no fue resuelto.
  • Oliver Queen tuvo un hijo, Connor Hawke, el nuevo Flecha Verde.
  • Conduit, un nuevo enemigo, fue ligado al origen de Superman.

FICHA COVACHA

ZERO HOUR: CRISIS IN TIME

GUIÓN / ARTE | Dan Jurgens
TINTAS | Jerry Ordway
COLOR | Gregory Wright

DC Cómics | Septiembre 1994 | Miniserie 5 números

Edición mexicana. Editorial Vid, 1995