House of X #1 – Reseña

deROCHAndo opiniones

Acabo de terminar de leer House of X #1, el primer cómic de la nueva etapa de los Hombres-X que encabeza Jonathan Hickman y, ok, esta fue una lectura interesante.

HABLANDO DE RELANZAMIENTOS Y MUTANTES

Marvel lleva años sin saber qué hacer con los títulos mutantes, por un lado intentando remplazarlos por los Inhumanos y por el otro buscando recuperar la vieja gloria, cuando no hace mucho tiempo los X-Men eran los cómics más vendidos.

En su contra han tenido una constante de eventos y crossovers que continuamente alteraban el status quo antes de que realmente pudiera tomar forma, dejando sub-tramas y personajes en el olvido con cada cambio de dirección.

Pues bien, a tan sólo 6 meses de su último gran relanzamiento, le toca el turno a Jonathan Hickman de intentar inyectar nueva vida a los Hijos del Átomo.

BIENVENIDOS A CASA

House of X #1 inicia con una serie de viñetas, cada una ubicada a un mes de diferencia, con un total de 6 meses, donde vemos a distintos miembros de los X-Men sembrar unas extrañas flores en distintos lugares del mundo (y algunos fuera de él).

Sembrando, ando.

Dichas plantas crecen para convertirse en gigantescos hábitat que sirven como embajadas de Krakoa, la nueva nación mutante creada y liderada por Charles Xavier.

Embajadores de distintas naciones del mundo visitan uno de los hábitat, bajo la guía del mismísimo Magneto, para discutir la petición de Xavier a la ONU para que reconozcan oficialmente la nueva nación mutante. Esto es el eje principal del primer número.

A cambio de ser reconocidos por el resto de los países, Xavier les ofrece tres fármacos: uno que alarga la vida humana por 5 años, uno que cura todas las enfermedades mentales y el último, un antibiótico súper potente y altamente adaptable.

A lo largo del número somos testigos de las distintas piezas que se han puesto en movimiento debido a las acciones de Xavier.

Pum, biatches.

DISTANCIAS

House of X es una lectura curiosa en muchos sentidos. Por un lado, se siente deliberadamente distante. No aparecen La mayoría de los X-Men, y los pocos que lo hacen sólo los vemos por un par de viñetas. El mismo Xavier tiene únicamente dos líneas de diálogo, siempre se mantiene oculto y alejado de los demás personajes.

Este distanciamiento narrativo parece existir para que nosotros, la audiencia, decidamos si lo que está ocurriendo es algo bueno o malo.

Muchos de los sucesos tienen un claro tono siniestro, con el propio Magneto ofreciendo un clásico discurso de súper villano que parece que se moría por recitar. Pero a su vez, uno se siente feliz de que los niños mutantes por fin tengan un lugar seguro.

Además, nos damos cuenta de que quizá la humanidad no sea muy digna de confianza, cuando vemos su reacción al surgimiento de Krakoa.

Hickman parece ignorar la continuidad de los últimos 15 años, de hecho, se siente como una secuela al trabajo de Grant Morrison en New X-Men, retomando varias de sus ideas e ignorando mucho de lo ocurrido desde entonces. Y, al igual que el trabajo del autor de All-Star Superman, esta etapa se siente fresca y ambiciosa, de una manera que los títulos mutantes no se sentían desde hace mucho tiempo.

Todo es risas y diversión hasta que…

IDEOTAS DEL HICKMAN

Si han leído anteriormente el trabajo de Hickman para Marvel, tal vez habrán notado que no está muy interesado en los súperheroes en el sentido clásico, y más bien le gustan las posibilidades que ofrece un universo como el de Marvel para contar historias de ciencia ficción.

Su etapa en X-Men parece que será otro ejemplo de esto, enfocándose más en contar la historia de lo que le pasaría a la comunidad global, no sólo si existiera una nueva especie de seres inteligentes, sino que decidiera dejar de intentar convivir con nosotros y se colocaran en una posición de poder.

Igualmente, este hombre no empieza ninguna serie con ideas a medio formar. Antes de escribir una sola página de este cómic, es muy probable que Hickman ya tuviera libretas enteras llenas de ideas y conceptos para llenar su mundo.

Muchas de éstas ideas las vemos en forma de páginas de puro texto, lo cual normalmente consideraría un negativo, pero la información es interesante y nos la presentan de forma visualmente atractiva, debido a la pasión del autor por el diseño gráfico. Estas páginas se sienten como la interfaz de alguna súper computadora de una agencia encubierta.

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LO MALO DE LO BUENO

Entre los aspectos negativos encontré un par de cosas. Al final del número viene un orden de lectura para saber cómo leer esta serie y su serie hermana Power of X. Nuevamente, si previamente has leído alguna serie de Hickman sabrás que si está escribiendo dos títulos, tienes que leer los dos, ¿por qué mejor no hicieron una serie semanal?, Es un verdadero dolor de cabeza cuando uno quiere releer este tipo de series.

NdE: Ya no digamos el conflicto que representa para Editorial Televisa traer en orden estos cómics, en una de esas publicará estas miniseries en el Especial Semanal, primero con Power of X y después House of X.

Tampoco puedo evitar mencionar ese extraño fetiche que parece tener Hickman con extrañas plantas que producen personas que salen de capullos. Entiendo que los autores tengan temas específicos que les gusta explorar, pero esto es extrañamente especifico.

ARTISTAS MUTANTES

En el apartado gráfico tenemos al español Pepe Larraz, quien se ha convertido poco a poco en uno de los dibujantes estrella de Marvel, y aquí su trazo es hermoso, con figuras vivas, dinámicas y diseños atractivos. Sobre todo resalta en trasmitir esa sensación de asombro al ver cosas como una estación espacial o un jardín de plantas alienígenas.

Por su parte, Marte Gracia utiliza colores fuertes y vivos, resaltando los escenarios idílicos de Krakoa y el tono casi religioso de algunas de las escenas. Su trabajo me recuerda al de Laura Martin, lo cual sólo puede ser bueno cuando hablamos de coloristas.

Mi único problema es que creo que Larraz hace un trabajo tal vez demasiado bonito, o más bien demasiado súper heroico. Esto es un tema más de gusto personal, pero para ésta historia creo que hubiera preferido a un dibujante con un estilo un poco más exótico, podríamos decir algo como lo que hizo Frank Quietly con New X-Men hace ya varios años.

El que de blanco se viste…

SALIENDO DE CASA

House of X #1 no es tanto el inicio de una historia, más bien es como ver al escritor sacar todas las piezas y acomodarlas en el tablero. Como fan de los X-Men, me confieso emocionado, esta nueva dirección se siente ambiciosa de una manera que hace mucho tiempo no veíamos en esta línea.

Claro, aún falta ver si Hickman logra contar una historia satisfactoria y si Marvel le permitirá continuar con este enfoque, pero de momento, creo que si eres fan de los X-Men este es un cómic que debes de leer y que podría ser el inicio de una etapa muy memorable para los mutantes.

Ese Erik siempre tan cotorro.