LA COMICTECA | SUPERMAN: RED SON


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Por Alberto Calvo.

UNA HISTORIA IMAGINARIA

Un tema popular en la ficción es el de explorar historias alternativas, partiendo de la premisa de que los sucesos de alguna historia conocida se hubiesen dado de una forma diferente, y los cómics han usado esta variante de historias desde hace mucho tiempo.

Marvel Comics tuvo durante mucho tiempo la serie What if…?, convertida en años recientes en especiales y miniseries de aparición esporádica, mientras que durante décadas DC utilizó el mote de ‘historias imaginarias’ para referirse a todas aquellas que no encajaban dentro del canon oficial de su continuidad. En 1989 esto dio paso a los Elseworlds, un subsello que a lo largo de los años 90 presentó una gran variedad de historias con resultados disparejos pero mayormente entretenidos, y Superman: Red Son, una de las últimas historias publicadas bajo ese impreso, es un perfecto ejemplo de lo mejor de ellas.

Ya sin el logotipo del sello Elseworlds, la historia ha sido recopilada en varias ediciones.

POR STALIN

Publicada originalmente en 2003 como una miniserie de 3 números, Red Son fue escrita por Mark Millar y dibujada por Dave Johnson y Killian Plunkett, entintados por Andrew Robinson y Walden Wong, respectivamente. La premisa es, en principio, bastante simple: ¿Qué hubiera pasado si el cohete de Superman no hubiese caído en los campos de Kansas, sino en territorio de la Unión Soviética? ¿Qué tan diferente sería un Superman criado bajo los preceptos del comunismo y de qué forma habría impactado en el mundo a su alrededor? Evidentemente no es lo mismo pelear por “la verdad, la justicia y el modo de vida americano”, que hacerlo “por Stalin, el socialismo, y la expansión internacional del Pacto de Varsovia”.

La historia comienza a mediados de los años ’50, en los albores de la Guerra Fría, cuando la Unión Soviética anuncia al mundo la existencia de Superman, declarando que sólo existe un súper poder en el mundo. Esto genera pánico en el gobierno de los Estados Unidos, que a través de la CIA comisiona al científico más brillante del mundo, Lex Luthor, a encontrar una solución al evidente desbalance de poder que la aparición de Superman ha creado. A partir de ahí, la historia se va llenando de guiños y referencias al universo DC que todos conocemos, con muchos personajes haciendo apariciones que en más de una ocasión parecen caprichosas.

Lo primero que llama la atención es que Millar evade una salida fácil como las que acostumbra, y en vez de lidiar con un Superman comunista que sea el completo opuesto de su versión clásica, lo presenta como el mismo héroe idealista dispuesto a pelear por hacer del mundo un lugar mejor, pero con las diferencias naturales en alguien que fue educado bajo los preceptos socialistas y que está convencido de que el socialismo utópico puede hacerse realidad.

El primer capítulo es tal vez el más complicado de digerir, pues Millar abusa, como es su costumbre, de diálogos expositivos que buscan presentar la mayor cantidad de información lo más rápido posible, pero una vez cubiertas las bases del mundo en que desarrolla su historia se concentra en ella evitando distracciones mayores.

El mezclar elementos del Universo DC clásico con personajes y situaciones históricas es uno de sus grandes atractivos.

LOS MEJORES DEL MUNDO SOVIÉTICO

La aparición de otros héroes de DC, especialmente Wonder Woman y Batman, es manejada de forma contrastante. La primera es tratada de una forma superficial y son pocos los momentos en que va más allá de ser un potencial interés romántico o una sidekick encandilada por el Hombre de Acero, mientras que Batman, a pesar de no recibir demasiada exposición, representa un interesante contraste al protagonista al convertirse en un antagonista ideológico que pone de manifiesto los problemas con la idea de una utopía donde todos son iguales pero nadie es libre de ser diferente.

Si tuviera que hablar de los problemas de la historia, tendría que incluir los cameos caprichosos que mencioné antes: Jimmy Olsen, Oliver Queen, Barry e Iris, o los doctores Palmer y Tyler, por ejemplo, no tienen razón alguna para estar en la historia, pero por fortuna su presencia no entorpece la narrativa, y si alguien no sabe quienes son no tendrá problema para seguir la historia.

BALANCE ARTÍSTICO

Una de mis mayores quejas con el trabajo de Mark Millar a lo largo de los años tiene que ver con el hecho de que sus historias suelen no estar a la altura de su premisa inicial, pero ese no es el caso de Red Son. La premisa es bien explorada, y aún cuando podría haber dado lecturas más profundas a algunos de sus temas, lo que hace lo logra de una forma muy entretenida.

En cuanto al arte, me queda la impresión de que si todo lo hubiera hecho Dave Johnson el resultado final sería más estético y atractivo, sobre todo por su forma de diseñar cada página, pero la verdad es que Plunkett hace un trabajo bastante sólido y su estilo, algo más tosco que el de Johnson, le sienta bien a los pasajes más oscuros de la historia, que quedan mayormente a su cargo.

A lo largo de la historia aparecen muchos homenajes visuales a cómics y portadas clásicas de DC.

LA ÚLTIMA PALABRA

Si son fans de Superman, o alguna vez han sentido un interés aunque sea pasajero por sus historias, Red Son es una historia que no se pueden perder, y aún si no son admiradores del Hombre de Acero pero gustan de los cómics de superhéroes, esta es una gran historia de este género, y debiera proporcionarles un rato de entretenimiento de calidad.



Ficha
Historia: Mark Millar
Lápices: Dave Johnson y Killian Plunkett
Tintas: Andrew Robinson y Walden Wong
Color: Paul Mounts
Rótulos: Ken López
Portadas: Dave Johnson
Formato: Miniserie formato prestige (lomo plano), 3 números de 48 páginas a color.
Editorial: DC Comics / Elseworlds
Fecha de publicación: Verano de 2003. Primera edición en TPB, noviembre de 2003. HC Deluxe, octubre de 2009. Re-edición en TPB, 2014.
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