Ladrón, cien demonios y el médico

Dororo, de Osamu Tezuka

1er acto: Ladrón

La historia de Dororo y Hyakkimaru es una de las más desgarradoras y violentas que escribió el santo del manga Osamu Tezuka. La trama se centra en el viaje de un pequeño ladrón y su hermano mayor inválido a través del Japón de la era Sengoku, periodo histórico que destaca por las batallas constantes entre clanes y las innumerables muertes de soldados, nobles y civiles que cimentaron la unificación de Japón como una sola nación.

Escrita a finales de los años sesenta (1967-68), Dororo es una historia corta pero no por ello menos potente que otras historias del dios del manga y resulta similar a muchas de éstas. La historia comienza con un nacimiento. En medio de guerras, escasez y muerte, la esposa del terrateniente Kagemitsu Daigō da a luz a su primer hijo, el cual nace mutilado; 48 partes de su cuerpo han sido ofrendadas por Daigō a 48 demonios a cambio de su protección y la prosperidad de sus tierras.

2do acto: Cien demonios

Abandonado para morir, el bebé mutilado es rescatado por el médico Jukai quien le construye prótesis para reemplazar las partes que le fueron arrebatadas, y lo bautiza como Hyakkimaru, “Cien demonios”. Nótese aquí que Tesuka solía incluir doctores en sus historias de manera constante, ya que él mismo estudió para ser médico antes de dedicarse al manga. Nunca ejerció esa profesión, pero le sirvió de inspiración para sus obras.

A los 14 años Hyakkimaru parte a matar a los 48 demonios en un intento por recuperar las partes del cuerpo que le robaron y, de paso, exterminar a cualquier monstruo que se cruce en su camino. Es durante este viaje que conoce a Dororo, un niño huérfano por la guerra que sobrevive robando, a quien termina rescatando de un demonio; tras este rescate, Dororo decide que acompañará a su nuevo aniki o “hermano mayor” en su cacería de demonios y para escapar de los horrores de la guerra.

Último acto: El médico

Lo importante de Dororo, más allá de los combates o el drama histórico, es la lucha de Hyakkimaru y Dororo por su humanidad y por encontrar su lugar en el mundo.

Hyakkimaru está físicamente incompleto, por lo que sale al mundo a buscar lo que le falta, aquello que le demuestre que es un ser humano de verdad y no la marioneta que usa Daigö para cumplir su ambición. Es esta búsqueda y el deseo de sentirse completo lo que lo lleva a actuar con compasión y aprecio por todos los seres vivos que conoce. Nadie mejor que él para entender a los desvalidos y marginados. Y si bien sus manos están llenas de sangre, no es porque matar sea su primera opción, ya que lo evita si los monstruos demuestran tener buenas intenciones.

Con frecuencia Hyakkimaru es llamado “demonio” por otras personas debido a su habilidad con la katana y por su cuerpo de madera, así como por su misión para reclamar su humanidad, que implica matar y volver a matar. Su lucha es tanto interna como externa ya que es rechazado constantemente y en cierto momento es confrontado por la vida que le fue arrebatada al conocer a su familia.

Por su parte, Dororo está sólo en el mundo y aunque aprecia el regalo de la vida, no tiene un camino fijo, admira a Hyakkimaru y eventualmente esto le inspira a honrar el legado de sus padres: campesinos empujados a ser bandidos por la destrucción de su pueblo natal, quienes sólo buscan vivir en paz, lejos de los conflictos ajenos. Pero el camino a eso es muy largo y sinuoso, y requiere mucho más que las habilidades de Hyakkkimaru; requiere entrega y sacrificio por su parte y aceptar quién es y lo que puede hacer por los demás.

Finalmente la historia de Dororo sirve para recordarnos qué significa ser humano más allá de poseer un cuerpo identificado como tal, es un recordatorio de que no por nacer humano uno está exento de descender al nivel de una bestia y convertirse en un demonio para los demás, además de ser un constante recordatorio de que la guerra entre las personas y los pueblos sólo trae desgracia a todos, principalmente a los más jóvenes, que vivirán en una tierra de fuego y muerte.

Si bien Osamu Tezuka nunca decidió ser un médico para el cuerpo, ciertamente se esforzó por ser un médico para el alma.

Epílogo: 50 años después

El manga original de Dororo tiene un final abrupto pero aún resulta una lectura entrañable; lamentablemente no se edita en México pero es fácil conseguir una edición importada. Dororo ha tenido varias adaptaciones en estos últimos 50 años, incluyendo un videojuego de PS2, una película live-action, apariciones en otros mangas y remakes del mismo, pero la más importante siempre será el anime, el primero en 1969 y otro más reciente en 2019 (éste último disponible en Amazon Prime Video) celebrando la longevidad de esta historia y el legado del dios del manga.