El sueño de la esposa pescador y el sexo con pulpos

Opiniones Enanas

Hoy vengo a hablarles sobre una historia que involucra pulpos, una mujer y el placer erótico femen-¡NO, NO CORRAN!, y esos del fondo ¡SÚBANSE LAS BRAGUETAS Y PONGAN LAS MANOS DONDE LAS PUEDA VER!

Les juro por diosito Bimbo que esto no tiene nada que ver con el porno de tentáculos, ese subgénero de perversión que sólo podría crear un país que ha sufrido una bomba atómica…bueno, más o menos.

Hoy les hablaré de una obra de arte, así la próxima vez que los cachen como los sucios otakos que son, podrán defenderse diciendo que saben mucho más del arte nipón que sus monas chinas cochinas. Así que pónganse finos, métanse la camisa en el pantalón, levanten el meñique al beber su Monster y hablemos de una de las obras más famosas del arte japonés: El sueño de la esposa del pescador.

EN EL MAR LA VIDA ES MÁS SABROSA

Creada por Katsushika Hokusai en 1814, El sueño de la esposa del pescador es una xilografía (una imagen impresa usando placas de madera) que pertenece a una serie de imágenes publicadas en un libro llamado Pinos Jóvenes y es uno de los mejores exponentes del subgénero Shunga y la segunda imagen más famosa de Hokusai sólo tras La gran ola.

Hokusai fue un artista de la corriente artística Ukiyo-e (“imágenes del mundo etéreo”) que buscaba romper con las convenciones previas del arte japonés, que eran elitistas para retratar lo sublime del mundo cotidiano.

Durante la era Edo en la que Japón estaba cerrado al mundo por ahí de los siglos XVII al XIX, esta corriente floreció gracias a que una clase mercantil comenzó a amasar fortuna y a convertirse en mecenas de muchas disciplinas artísticas y culturales, como el teatro kabuki, las geishas y las imágenes impresas.

Durante esta época, los chōnin (町人, «habitantes de la ciudad», la susodicha clase mercantil) como buenos “nuevos ricos”, comienzan a querer comprar arte como lo hace la nobleza, sin embargo, en vez de comprar pinturas o dibujos, más difíciles de hacer y por lo tanto más exclusivos, prefieren comprar las estampas o impresiones.

Así florece una pequeña industria en la que los artistas crean estas imágenes que se imprimen en sus talleres y se venden en una amplia red que incluye publicistas y distribuidores, ya sea vendiendo las imágenes individuales o editando pequeñas recopilaciones, como “Las 36 vistas del monte Fuji” a la que pertenece La gran ola de Hokusai. A estos libros se les llamaba mangas.

Hay de olas a olas. Hokusai manejaba ambas.

MONAS CHINAS COCHINAS

Esta naciente industria es tan pujante que incluso comienzan a aparecer géneros, algunas imágenes trataban poemas, otros hablaban de personas famosas, otros de héroes históricos, y como nadie puede escapar de la regla 34… también hay porno, o “arte erótico” en este caso.

Shunga es el nombre que se le da al arte erótico japonés, y predata la era Edo y el Ukiyo-e, pero es durante estos que florece junto a las demás formas culturales niponas.

Shunga significa “imágenes de primavera”, donde “primavera” es un eufemismo de sexo, (cuz why not?) – no hay información sobre artista o taller que se especializara en este género, es probable que muchos le entraran a estas cochinadas por el cochino dinero, y si bien hay imágenes cuya única intención es, pues, el sexo, la gran mayoría tienen más capas que el mero morbo.

Ahora bien, aquí es importante entender las diferencias culturales entre occidente y oriente. El erotismo japonés siempre va cargado de alguna especie de humor, más similar a lo picaresco de las culturas latinas que al mero porno de las culturas anglosajonas. El shunga no es diferente, y si bien la calidad de las obras variaba desde lo vulgar (en el sentido de “para el vulgo/el mínimo común denominador”), también había artistas que le echaban ganitas y la lectura de las imágenes requería más esfuerzo por parte del consumidor.

Por un lado está el humor de presentar lo erótico en algún plano surreal o irónico, por ejemplo una mujer teniendo placer sexual con dos pulpos porque ¿Quién podría tener placer sexual con un pulpo? (oh my sweet nipon childs), pero también es una referencia a un cuento de hadas, a una parábola budista sobre la “virtud” y el autosacrificio de la mujer, get it? Hacen una imagen erótica sobre una historia moralina… y sólo aquellos mas o menos educados van a entender el chiste. Los japos ya eran raros antes de la bomba atómica.

Esos japoneses pervertidotes.

PARÁBOLAS

“El sueño de la esposa del pescador” no es la única ni mucho menos la primera imagen erótica que hace referencia a esta parábola. El primer caso del que sabemos fue el de Kitao Shingu. Sin embargo “El sueño de…” es la más famosa por que hace algo que la gran mayoría de las imágenes eróticas pasa por alto: retratar el “placer femenino”.

Tanta es la extrañeza en este pequeño detalle que durante mucho tiempo en occidente la imagen se interpretó como una violación, lo que dice mucho sobre las “habilidades” en la cama de los occidentales.

La imagen además contiene diálogos. El pulpo y la princesa tienen una conversación de cama con detalles sobre su coito, y el molusco le dice algo como “cuando terminemos aquí te llevaré al palacio del rey dragón”, una referencia mucho más obvia al cuento de hadas.

La historia de dicha parábola budista habla de una mujer que busca perlas en el fondo del mar (oficio común para las féminas en las historias budistas niponas), y un día tiene que rescatar una perla que le pertenece a la familia de su esposo (un rey-pescador) del palacio submarino del rey dragón. Tras robar la perla, la princesa tiene que huir de los dominios del rey dragón que por mutación memetica se convirtieron de “toda criatura marina” en “un montón de pulpos”.

So, básicamente la imagen de “El sueño de la esposa del pescador” es como una versión porno en la que en vez de seguir huyendo deciden detenerse a cochar a media carrera.

Por cierto, es una página doble. Hokusai era como el Rob Liefield de su época. Namas que con talento.

En otras obras sus personajes rechinan dientes y no les vemos los pies.

EN SU TINTA

Así que como ven, los pulpos en el erotismo japonés no son un invento del siglo XX… aunque tampoco hay que caer en el error de pensar que la relación es directa y que el porno de tentáculos es alguna especie de derivación del arte erótico de la era Edo.

Más que nada porque sabemos cómo los japos inventaron el “porno de tentáculos”, es más, sabemos QUIEN fue lo inventó: Toshio Maeda, un mangaka que, para poder darle la vuelta a las leyes draconeanas japonesas que existieron durante casi todo el siglo XX y que estipulaban que, si bien el porno era legal, este no podía mostrar la zona púbica.

Así que el buen Toshio se puso de ingenioso a pensar qué objetos podían representar al pene sin ser un pene: falos, cosas mecánicas, el buen Maeda lo intentó todo… pero los tentáculos fueron los que llegaron para quedarse, y el resto es la historia de un montón de incels cansando al ganso.

Y bueno, con esta bonita imagen los dejo. La próxima vez que alguien los sorprenda viendo mangas de mujeres voluptuosas pueden defenderse hablando de la gran tradición de arte erótico que hay en Japón e incluso podrán nombrar una pieza famosa.

Asquerosos otakos.

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