¿Por qué Spider-Gwen?

deROCHAndo Opiniones

Hace un tiempo, en algún grupo de Facebook, alguien me llamó “basura progresista SJW” por el hecho de que recomiendo ampliamente leer la etapa de Spider-Gwen de Jason Latour y Robbi Rodríguez.

La serie me gusta simplemente porque me parece bien escrita, bien dibujada y con personajes interesantes. Pero lo que me intrigó fue que recomendar este cómic merezca el “insulto” de progresista SJW, porque no veo dónde está lo progresista socialmente correcto en Spider-Gwen.

Es una rubia, norteamericana, delgada, heterosexual, bonita, no es de ninguna religión “exótica” ni tiene alguna característica progresiva como vivir en una relación polígama o algo así. Supongo que podrías señalar que es parte de una banda de rock y eso es raro para una mujer, supongo… si viviéramos en 1950.

Su historia ocurre en un universo paralelo, así que no afecta la preciada continuidad principal, y llega casi 80 años tarde para ser la primera superheroína con su propio título, ¡ni siquiera es la primera superheroína arácnida en conseguirlo! Y una de las anteriores (Anya Corazón) era mitad mexicana y mitad puertorriqueña.

Así que… ¿Por qué Spider-Gwen?

Podría tomar la ruta fácil y decir que ese odio al personaje es sólo “machismo”, y aunque ciertamente hay personas que simplemente no quieren ver a mujeres protagonizar sus historias, no creo que ese sea el caso con la mayoría de los haters de la Spider-Woman de la Tierra-65.

Así que… ¿Por qué Spider-Gwen?

Podría asumir que el problema de algunas personas con esta versión de Gwen es que forma parte de la corriente progresista que está invadiendo a Marvel y “arruinando” sus cómics. Podría.

Pero los actuales movimientos progresistas que Marvel y DC están llevando a cabo realmente no están muy lejos de algo como cambiar a toda la alineación de los X-Men por un grupo de personajes multirraciales, incluyendo un comunista, lo cual era mucho más impactante en los 70.

Algunos dirán: “Pero en aquel tiempo los movimientos eran sutiles, no te los restregaban en la cara como ahora”, pero bueno, supongo que cambiar tu alineación de 5 niños blancos estadounidenses por una alineación multirracial y decidir que la keniana estuviera al frente del equipo era la pura sutileza.

(Por cierto, cuando Storm se convirtió en la líder de los X-Men el cambio fue recibido más o menos de la misma forma en que hace unos años tomaron la aparición de una Thor mujer).

Ah, estos cómics sí se pueden leer, nada de corrección política.

Me pregunto si los haters de Spider-Gwen leyeron alguna vez el Swamp Thing de Alan Moore, porque ese hombre se iba con todo a los temas sociales como la opresión de las mujeres, el racismo y el mal manejo de los desechos nucleares, y no utilizaría la palabra sutil para describir su acercamiento a los temas.

¿O qué tal el trabajo de Denny O’Neil en Green Lantern/Green Arrow? Estos son sólo algunos ejemplos, porque los cómics de superhéroes siempre han abordado temas políticos y progresistas.

Así que, ¿Por qué Spider-Gwen?

Mi conclusión es que, quizá, sólo envejecimos y ya.

El asunto con Spider-Gwen es que tanto el personaje como su título están diseñados para atraer a una audiencia nueva. Aún cuando esta versión de Gwen Stacy no tiene nada de especial o innovador, la manera en que se presenta la historia SÍ es diferente.

Se trata de una chica adolescente que, para empezar, tiene el cuerpo de una chica adolescente humana, que tiene un hobby poco común para las mujeres dentro de la ficción y que no tiene ningún interés amoroso dentro de la trama.

Spider-Gwen no es un cómic pensado para los “fans de cómics”, al menos para el estereotipo que se autoproclama como el “verdadero fan”, dícese hombres heterosexuales de entre 20 y 40 años que se saben la continuidad de memoria.

Spider-Gwen, un cómic para la chaviza.

El asunto con títulos como Spider-Gwen y muchos otros que molestan a los llamados “anti-SJW” es que son cómics que no están escritos para ellos, sino para un nuevo público en mente.

Y pues claro, los viejos reaccionan como siempre lo hacen, gritándole a los niños que le bajen a su maldita música ruidosa y diciendo: “en mis tiempos sí se hacían bien las cosas, no como con estos mocosos”.

Claro, esta reacción no es nada nueva, siempre ha ocurrido y supongo que siempre ocurrirá, pero antes sólo te juntabas con tus amigos y te quejabas de las nuevas generaciones. Ahora tenemos Twitter y Facebook.

Así que los ranteos de viejo enojado no sólo los tiene que escuchar mi esposa, ¡los puedo comunicar al mundo! Pero nadie quiere ser viejo y menos uno enojado. Queremos ser cool. Así que no nos podemos quejar de que los cómics no son como en los viejos buenos tiempos, porque entonces nos convertiríamos en el Abuelo Simpson.

Pero lo que sí puedo hacer es enmarcar mi berrinche como un tema político/social acerca de cómo la cábala progresista políticamente correcta está obligando a las grandes corporaciones multimillonarias a cambiar a sus personajes aunque esto los lleve a la quiebra, ¡y no sólo eso! Puedo enmarcarme a mí mismo como un GUERRERO DE LA LIBRE EXPRESIÓN, un soldado anti-censura.

¡Y listo! No es que yo esté molesto porque cuando compro un cómic de los X-Men no se ve igual al que leía hace 25 años, no, es que esta nueva corriente políticamente correcta está produciendo sólo cómics simplones sin contenido y está llevando esta la industria a la ruina. Y YO, un conocedor de verdad, la voy a salvar hablándoles de la gloria de John Byrne.

No sé ustedes, pero quizá es hora de dejar que los chicos escuchen su música ruidosa, después de todo seguimos teniendo la música ruidosa de nuestros tiempos, esa de la que se quejaban nuestros padres.

¡El peor cómic de la historia!