Reseña | Diarios de Oaxaca México

“Si la alegría pudiera medirse, momentos como aquél romperían la escala de Richter”.

–Peter Kuper.

A veces los mexicanos no apreciamos la belleza que tenemos con sólo asomar la cara por la ventana.

Tal vez no conozcas a Peter Kuper, pero es famoso por escribir y dibujar diversas historietas entre las que destacan las tiras cómicas de SPY vs SPY para la revista MAD, varias novelas gráficas e incluso una adaptación del libro La Metamórfosis de Franz Kaftka. Su estilo de dibujo-ilustración irreverente y meticuloso es digno de admiración con un golpe a la vista que muchos creadores quisieran poseer.

Peter Kuper, huyendo del gobierno caótico y fallido de George Bush, busca refugio en Oaxaca, estado reconocido por su tranquilidad y belleza. El lugar ideal para que su hija aprenda algo de español y poder terminar su última novela gráfica.

Al llegar, se encuentra con otro gobierno caótico y fallido: el de Ulises Ruiz durante las movilizaciones de la APPO en el 2006.

Si recuerdan un poco ese 2006, sabrán cuán difícil fue la situación para Oaxaca, en plena efervescencia la ciudadanía exigía la cabeza del gobernador por diferentes situaciones. A Peter le tocó vivir todo eso, como un extraño en una tierra ajena de la que entendía muy poco.

Sin juzgar, pero siendo testigo de lo que acontece, es bombardeado con información dentro y fuera del conflicto con correos de amigos que le preguntaban si era seguro seguir dentro de todo ese caos. Sin embargo y llegando a la conclusión de que la mayoría de los reportes que llegan a sus amigos son exagerados, decide empezar a recopilar la información que ven sus ojos convencido de que si “La revolución no será televisada, sí será ilustrada”.

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El relato de Kuper tiende a la dualidad reprochando las acciones del conflicto en general pero al mismo tiempo maravillándose una y otra vez con el lugar tan asombroso que es México. Así, sus acuarelas y lápices de colores se convierten en un vehículo para nosotros, que nos convertimos en sus compañeros de viaje, lo mismo abrazando al inmenso árbol del tule, que recordando pequeñas tortuguitas, exprimiendo cochinillas rojizas o siendo atacados por “la maldición de Moctezuma”.

Cada calle, perro, taco y playa es dibujado rechazando un dibujo “realista” pero siempre captando su alma, su esencia, sea hombre, lugar o comida. Con cada ilustración te sientes cercano a su belleza como símbolos en la vida cotidiana que, en nuestra impertinencia del día a día, rechazamos una y otra vez.

Este no es un libro hermoso sólo por la cubierta o la edición (que eso sí, editorial Sexto Piso se saca un diez con la presentación) sino porque logró captar la vida, el tiempo y el alma de cada segundo que Kuper pasó en México.

A pesar de que me gusta más la portada de la edición anterior, recomiendo la más actual, ya que incluye el regreso de Kuper a México, unas cuantas páginas más e incluso una foto del villano del cuento.

Este era uno de mis libros obligados a leer hace mucho tiempo. No sólo porque conocí a Peter hace algún tiempo (un tipo realmente amable que insistió en hablar conmigo en español para practicar su idioma), sino porque tengo una historia propia con la capital de Oaxaca.

La mujer que me regaló este libro, me llevó hace tiempo a Oaxaca, nunca he regresado (tal vez debí comer los chapulines o las nieves del mercado como dice la tradición), pero recuerdo la belleza de ese lugar (para mí, todo un México en chiquito) contrastando con una visita que no pude disfrutar del todo, plagada de conflictos y falta de dinero. De los 3 días que pasé ahí, sólo conservo los recuerdos de una boda y una foto de un amor que ya no existe.

Belleza alrededor de conflicto. ¿Ven? A veces, los mexicanos no podemos parar y ver a nuestro al rededor para saber de qué nos estamos perdiendo.

Compra el libro. Siente la textura de su rugosa portada, ábrelo y mira todos los sagrados corazones, mueve las hojas observando las calaveras, paisajes, bichos y personas dentro de ellas. Lee la narrativa (en inglés y español) de un tipo que no entiende bien qué está sucediendo y que intenta no dar un veredicto final al respecto. Cierra el libro. Sal a la calle.

Seguramente te estás perdiendo de algo hermoso.