Scene of the Crime – Recomendaciones de la Comicteca

Recomendaciones de la Comicteca | Scene of the Crime: A Little Piece of Goodnight

Ed Brubaker es uno de los autores más exitosos y respetados de los últimos tiempos. Ya sea por su trabajo para DC Comics en series como Catwoman, Batman, o Gotham Central, su exitoso paso por Marvel Comics con títulos como Daredevil, Captain America, The Immortal Iron Fist o The Winter Soldier, por su aclamado aunque mayormente oscuro trabajo en Wildstorm, coronado por Point Blank y Sleeper, o incluso por sus extraordinarias series propias como Criminal, Velvet, Fatale o Incognito, es difícil pensar que algún lector de cómics pudiera no conocerlo.

Scene of the Crime: A Little Piece of Goodnight
Scene of the Crime fue la primera incursión de Ed Brubaker en el sello Vertigo, y ahora hay una nueva edición de mano de Image Comics

Scene of the Crime marcó además la primera colaboración entre Ed Brubaker y Michael Lark, quien volvería a trabajar en Gotham Central y en Daredevil, y también con Sean Philips (Criminal, Incognito, Fatale), quien se encargó de entintar la serie a partir del segundo número. Fue además el primer trabajo de Brubaker para una de las “dos grandes”, pues anteriormente había trabajado sólo para sellos pequeños, escribiendo historias cortas o serializaciones para antologías, de entre las que podríamos destacar Lowlife (que dibujó el mismo), An Accidental Death, y The Fall.

El protagonista de Scene of the Crime es Jack Herriman, un detective privado reminiscente de aquellos que poblaban las novelas noir de Mickey Spillane, Raymond Chandler o Dashiel Hammett, pero quien vive en el presente y es demasiado joven como para ser como aquella clase de personajes. Herriman es un personaje complejo y en ello radica la fuerza de la serie. De tendencias autodestructivas, ex-alcohólico y ex-drogadicto, Jack es una persona de caracter impulsivo. Se trata de un profesional serio y que conoce sus limitaciones, por lo que evita enfrascarse en peleas cuerpo a cuerpo siempre que es posible, y tiene una característica que lo diferencia de la gran mayoría de detectives privados presentes o pasados: no le gustan las armas de fuego ni nada que tenga que ver con ellas.

Su aversión por las armas puede estar relacionada con la educación que recibió creciendo. Problemas con su padre, quien era policía, provocaron que el joven Jack fuese criado por su tío, Knut Herriman, una especie de celebridad local. Knut es un fotógrafo forense retirado, y su trabajo adorna una galería de arte titulada en honor al lugar donde la mayoría de sus obras fueron capturadas: “La escena del crimen”.

Páginas interiores de Scene of the Crime
Páginas interiores de Scene of the Crime

En ‘A Little Piece of Goodnight’, Jack es contratado por una mujer para investigar la desaparición de su hermana menor. El caso involucra a una secta, la cual aparentemente manipula a jóvenes confundidos para sacar dinero a sus familias, y no parece tener demasiadas complicaciones, pero pronto Jack pasa de investigar una simple desaparición a estar en medio de un caso de homicidio. No quiero contar más detalles de la historia, pues pienso que las sorpresas y giros son parte integral del género negro al que pertenece la serie, y cada lector debiera tener oportunidad de experimentarlas de primera mano.

El manejo de diálogos de Brubaker siempre ha sido una de las principales razones de su éxito, y aquí se muestra en gran forma, construyendo personajes complejos y creíbles a partir de pequeños momentos, y enriqueciéndolos con las relaciones que crea entre ellos.El rico elenco de personajes secundarios de Scene of the Crime incluye al ya mencionado Knut Herriman y a Molly, su eterna prometida; a Paul Raymonds, ex-compañero en la policía del difunto padre de Jack; y a Steve Ellington, otro investigador privado, amigo de Jack, quien es un verdadero fanático del cine y novelas noir, y lo demuestra desde su propia apariencia, sombrero incluido.

Lark tiene un estilo oscuro y sombrío que ayuda a crear el ambiente idóneo para la historia, y su limpia narrativa es el complemento ideal para la historia íntima y humana que Brubaker construye. El hecho de que la miniserie tuviera un subtítulo, además del tono en que se cuenta la historia corta del especial de Vertigo, indican que la intención era tener una serie regular, o al menos una serie de miniseries, lo que sin duda sería una gran idea, pues tanto Jack como el resto del elenco secundario tienen el suficiente atractivo y potencial como para explorar a su lado más misterios en otras historias.

En mi no siempre humilde opinión, Scene of the Crime: A Little Piece of Goodnight es una gran historia y muestra el potencial para llegar a convertirse en una serie de la misma calidad a la que nos tiene acostumbrados Brubaker en sus diversas creaciones al lado de los talentosos ilustradores con quienes colabora habitualmente. Ojalá que la buena recepción de la más reciente edición de la historia sirva como aliciente y en un futuro próximo podamos disfrutar de más historias protagonizadas por Jack Herriman.