The Judas Coin, de Walter Simonson – Reseña

deROCHAndo opiniones

Este 2019, el maestro Walter Simonson cumplió 73 años, y para celebrarlo decidí hacer una reseña de uno de sus cómics que pasó bastante desapercibido: The Judas Coin, de DC Comics.

LEYENDA VIVIENTE

A estas alturas no creo que sea controversial decir que Walter Simonson es una leyenda viviente de la industria comiquera, habiendo firmado varias obras icónicas, tanto como dibujante y escritor. Es un autor que ha dejado su marca en la industria con 40 años de carrera.

Y es que sólo un creador seguro de sus capacidades y de su lugar en la historia del medio produciría algo como el cómic del que vamos a hablar. Pero primero ¿de qué trata?

A CARA O CRUZ

The Judas Coin es una antología de seis historias (más un prólogo corto), todas conectadas por la presencia de una de las monedas de plata que recibió Judas por traicionar a Jesús, y la aparente desgracia que atrae a sus dueños.

Las historias son:

Blood Peace, 72 D.C. | En su vejez, el Gladiador Dorado acompaña al emperador de Roma a los bosques de Germania, donde buscan resolver una disputa fronteriza.

Black Blade; Silver Heart, 1000 D.C. | Jon, El Príncipe Vikingo, es capturado por un misterioso culto y debe luchar contra su dios para sobrevivir.

Mutiny, 1720 D.C. | El Capitán Miedo, el más cruel pirata de los siete mares, sufre un amotinamiento y debe intentar recuperar su barco.

Ill-Gotten Gains, 1881 D.C. | En el viejo oeste, Bat Lash llega al pueblo de Tombstone, donde una disputa sobre un juego de cartas lo obligará a buscar la mejor manera de escapar con su dinero y su vida.

Heads or Tails, época actual | En Gotham, el villano Dos-Caras intenta robar la moneda de Judas mientras lidia con los intentos de asesinato por parte de la nueva competidora, Shiv Morgana. Batman por supuesto se ve involucrado en el asunto.

Manhunter 2070, An Epilog,—2087 D.C. | En el futuro, Manhunter, enfrenta a dos viejas conocidas mientras intenta rescatar a un joven psíquico y descubre la verdad sobre la moneda.

La de Judas no es monedita de oro (es de plata).

CUÉNTAME UNA DE VAQUEROS

Las historias son cortas, pero están muy bien ejecutadas en su simpleza. Simonson es un maestro, así que el cómic se lee muy bien y sus personajes, aunque no muy desarrollados, todos tienen personalidad.

Lo más interesante es que cada una de estas historias hace referencia a un género y estilo narrativo diferente.  Así que, por ejemplo, la primera historia emula el trabajo de John Buscema en la serie de Helena de Troya, utilizando constantemente una estructura de 6 viñetas por página. El capítulo de Batman es a blanco y negro, y las viñetas están acomodadas para simular una tira del periódico. Para la última historia, el autor adopta un estilo que simula a un manga, con ojos grandotes y toda la cosa.

Pero no sólo se trata del arte. El rotulista John Workman, quien a trabajó con el artista en casi todos sus proyectos, utiliza un estilo diferente de letra y cambia el diseño de los bocadillos para cada una de las secciones. Por su parte el colorista Lovern Kindzierski da un toque único a los colores de cada historia, cambiando de una paleta brillante para la sección del futuro a unos tonos sepia para la que está ubicada en el viejo oeste.

Y es aquí donde entra mi comentario al inicio de este artículo, y es que seguramente alguien sin el currículo del señor Simonson ni siquiera intentaría producir un tomo como éste, y no sólo me refiere a que DC no lo publicaría, sino que hay un cierto tono de levedad en la obra, y no refiero al tono de las historias.

Qué delicados, no les puedes quemar el castillo sin que te quieran matar.

CUÉNTAME UNA DE VAQUEROS

Se puede notar que The Judas Coin es el trabajo de alguien que no está presionando demasiado, que sabe que ya tiene su lugar en los anales de la historia y que aquí sólo quiere divertirse y experimentar con su estilo mientras explora algunos temas o géneros de su interés.

Casi me puedo imaginar a Walter Simonson diciendo: “¿Sabes de que me quedé con gana de hacer? Una comedia de vaqueros, y también estaría bueno poder dibujar unas de esas monas ojonas con poca ropa que siempre salen en las caricaturas”.

Y no por esto quiero decir que se trate de un trabajo hecho con flojera o que el producto sea mediocre o desechable, simplemente se siente más como una obra hecha por pura satisfacción personal e interés por divertirse con el medio, que algo hecho con la intención de alcanzar algún objetivo artístico extraordinario.

Y esa tal vez es también la mayor debilidad del tomo, porque no va tan lejos como podría. Me hubiera gustado ver al autor ser tan ambicioso en todos los capítulos como lo fue en los últimos dos, donde realmente sientes que nunca habías visto algo así viniendo de él. Las primeras tres historias se sienten especialmente seguras, para la historia de los vikingos incluso utiliza diseños muy similares a los que vimos en sus trabajos en Thor y Ragnarok.

Quizá me hubiera gustado verlo jugando con una historia de terror. Fuera de su adaptación de Alien casi no ha abordado el género. O ¿qué tal un Noir?, no me imagino su estilo aplicado a este género. O una historia de guerra ubicada en alguno de los conflictos del siglo pasado. Se me ocurren tantas cosas que me hubiera gustado ver.

Pero bueno, ¿quién soy yo para venir a decirle a Walter Simonson que debería de esforzarse más?, Y es que el tomo me gusta, las historias son ingeniosas y están bien ejecutadas. El arte, como era de esperarse, es de primer nivel, podrías enseñar una clase sobre narrativa visual con cualquier página de esta obra, y uno siempre debe de agradecer la oportunidad de ver trabajo de este hombre.

Pero es que simplemente quería más. Como fan de su trabajo, quería verlo ir más lejos, alocarse más. Pero aún así, si eres fan del autor, este cómic es una gran oportunidad para verlo abordar un par de géneros y estilos diferentes, y de demostrar que a sus 73 años, sigue siendo uno de los mejores del medio.

Mínimo se hubiera esperado a que Jesús le lavara los pies antes de colgarse así.