Torpedo 1936 – Reseña

De la mano de Panini nos llega por fin una de las obras maestras del noir, ciertamente la obra cumbre en serie negra del cómic español, con TORPEDO 1936 de Enrique Sánchez Abulí y Jordi Bernet.

EL TEBEO TRAS LA GUERRA CIVIL

Aquí en México, por desgracia, nos han llegado pocas de las muchas joyas del boom de los cómics adultos en España de fines de los 70 y principios de los 80, cuando se reinstauró la democracia tras la muerte de Franco y la censura disminuyó. Esa época cuando surgieron una multitud de revistas que traían no sólo historietas de otros países europeos, sino material creado en España. Nombres que ahora inspiran nostalgia como Totem, Cimoc o Cairo.

Compartiendo páginas con el Corto Maltese de Hugo Pratt, o los delirios de Druillet, estaban el Roco Vargas de Daniel Torres, el Frank Cappa de Manfred Sommer (también español, no se vayan con la finta), el Mercenario de Vicente Segrelles, Hombre de Antonio Segura y José Ortiz, etcétera.

En una de estas revistas, Creepy (Toutain) es precisamente donde aparecería por primera vez el implacable Luca Torelli, protagonista de Torpedo 1936.

Tebeos sin censura.

LA VIRTUD

Cuando hablamos de Torpedo 1936 es sobre un comic de influencia inmensa, y no sólo en Europa. El mismo Frank Miller ha admitido, en repetidas ocasiones, su enorme deuda con Torpedo a la hora de hacer su Sin City.

Hablamos de un cómic que tiene a un asesino como protagonista, pero no uno que esconde en realidad un corazón de oro, o uno que mantiene un código de honor intachable, o uno que sólo mata a los malos. Es decir, algo que lo vuelva aceptable para los gringos santurrones. No, no, por el contrario, Luca Torelli es un verdadero desgraciado sin mucho que lo redima. Un macho misógino y traidor. Alguien capaz de matar a su mejor amigo por dinero. Canalla, y mala leche. Es difícil creer que una serie así, con un personaje de estas características, podría salir en nuestros días de insoportable corrección política.

En efecto, una de las virtudes del comic es que nunca lo juzga. Al mismo tiempo, y a diferencia de otras obras similares, no pretende tampoco ensalzar al antihéroe como oda al machismo. Su virilidad no se nos presenta como admirable o atractiva en lo más mínimo. No es infalible, de hecho se equivoca constantemente, ni indestructible.

¿Vende fruta, vecina?

ORÍGENES

Muchos parecen olvidar que las dos primeras historias en realidad fueron dibujadas por el legendario Alex Toth, maestro de las sombras y el claroscuro (hasta el punto que la mayoría de los sitios de internet que deseen consultar acreditan a Bernet como co-creador del personaje).

Toth abandonó el proyecto pues aparentemente encontraba al personaje deleznable y el humor negro de los guiones de Abulí demasiado excesivo. ¿Qué mejor recomendación les puedo ofrecer?

Muchos creen que se contrató a Bernet por tener un estilo muy parecido al de Toth (por un tiempo se consideró también a Frank Robbins), lo cual yo personalmente encuentro absurdo. Mientras que Toth se inclinaba más por el minimalismo, el catalán llena cada panel con líneas y detalles casi barrocos. Si acaso su trazo me recuerda más al maestro Joe Kubert. El mismo Abulí parece reaccionar ante el estilo más cargado de Bernet y notarán ustedes que el texto se incrementa radicalmente de la segunda historia (la última de Toth) a la tercera.

No te metas con Luca.

LA EDICIÓN EN MÉXICO

Esta nueva colección que llega a nuestro país recopila en tres magnos volúmenes de pasta dura todas las aventuras publicadas a lo largo de 20 años, desde principios de los 80 hasta inicios de siglo (incluyendo la de “Lolita”, que fue censurada en los 90, la historia de una prostituta menor de edad con la que Luca mantiene relaciones sexuales explicitas).

La mayoría son relatos de 8 o 10 páginas, con excepción de los que se hicieron para los álbumes franceses, a colores, donde se elaboraron historias más largas. Todas estas historias, todas, aparecen aquí en orden cronológico y en blanco y negro, el formato preferido de sus creadores.

Además mucho crédito a Panini por esta edición que rediseña varios títulos (que en colecciones anteriores, como las de Glenat, por ejemplo, dejaban algo que desear), e inclusive mejora algunas tipografías.

¡Corran pues a comprar estos volúmenes antes de que se agoten! Muy pero muy recomendados.

Tercia de reyes.