Torpedo 1972 – Reseña

Para bien o para mal, los personajes de historieta europea son muy distintos a los de la industria norteamericana que muchas veces parecen más bien producto de fábrica, mes tras mes, año tras año sin falta, y no verdadero arte. Por eso mismo nunca me ha gustado la idea de que las series europeas continúen una vez que sus creadores se han retirado o fallecido.

Seamos honestos, los álbumes de Asterix que siguieron a la muerte de Goscinny nunca fueron tan buenos como los originales (todo lo contrario), a pesar de los mejores esfuerzos de Uderzo y ahora de Jean-Ives Ferri & Didier Conrad. Así que cuando me enteré que, después de casi veinte años, Sánchez Abulí pretendía escribir una nueva historia de TORPEDO, pero ahora ya sin el catalán Jordi Bernet a cargo del dibujo, mi primera reacción fue una de escepticismo.

Dicho eso, tengo que admitir que lo que han hecho Juan Díaz Canales (BLACKSAD) & Rubén Pellejero (DIETER LUMPEN) con el CORTO MALTESE de Hugo Pratt en años recientes me ha encantado; logrando lo que parecía imposible, historias y dibujo que no le piden nada a nadie, ni siquiera al maestro Pratt. Eso, mezclado con el amor que le debo al personaje, me decidieron a darles el beneficio de la duda con el nuevo TORPEDO.

Cuando poco después vi que el nuevo dibujante iba a ser el argentino Eduardo Risso, empecé a juntar mis centavos porque la cosa se volvió compra obligatoria.

Todavía mejores noticias, después de publicar el año pasado todas las historias de Torpedo en tres sendos volúmenes en pasta dura, Panini México anunció que no quitan el dedo de la yugular e iban a sacar también este nuevo álbum.

Ahora, con el libro en mis manos al fin, puedo decir que la espera valió la pena y no decepciona.

 

36 AÑOS DESPUES 

Los años no han pasado en balde para el personaje y TORPEDO 1936 se convierte ahora en TORPEDO 1972. Luca Torelli ha envejecido como todos nosotros, se ha encorvado un poco y tiene una mano aquejada por el Parkinson (por suerte no la que usa para jalar del gatillo), pero si creen que la edad lo ha ablandado están muy equivocados. Torelli sigue siendo el mismo bruto que violó a una mujer después de asesinarla en el tercer volumen de Panini. Sigue siendo tan mala leche, tan rencoroso y mezquino como antes. ¿Por qué cambiar los hábitos y admitir que estabas mal?

Torelli, además, no solo está disminuido físicamente. Todo ese dinero de todos esos crímenes se ha evaporado, como suele hacerlo. Conduce un Ford Mustang destartalado de segunda mano y vive en un cuartucho en el Bronx, lo que al racista en su interior no le agrada del todo.

Ha llegado a esa edad inevitable donde es invisible para las mujeres, él que antes sólo tenía que chasquear los dedos para conseguir a la que quisiera… pero las mujeres que creen que se ha vuelto inofensivo pueden estar a punto de cometer el peor error de su vida. Las personas que piensan que ya no es peligroso les espera una buena sorpresa.

Más sabe el Diablo por viejo que por diablo.

En este nuevo álbum, un par de jóvenes, un periodista y una fotógrafa, desean conocer al legendario matón venido a menos… y lo terminaran pagando muy caro.

El libro concluye con un breve relato en prosa de mano de Sánchez Abulí. Apenas un par de páginas donde podemos ver que, joven o viejo, las cosas no cambian tanto para Luca Torelli.

Mi única queja quizá, una insignificancia, es que el álbum no es del mismo tamaño que los que terminó de sacar Panini hace unos meses (es ligeramente más pequeño) y la diferencia se nota a la hora de colocarlos todos juntos en tus anaqueles.

Aparte de eso, ¡háganse un favor y busquen el tan esperado regreso de Torpedo!

El editor se reserva un pie de página vulgar para salvaguardar el honor del autor de esta reseña.