Warren Ellis: Lee cómics y aprende a robarte su poder

Tips para hacer cómics | Warren Ellis y cómo robarte el poder de los cómics

Uno aprende a escribir a través de la lectura de libros, de vivir la vida y de investigar al interior de su propia cabeza. Después aprendes a escribir cómics al desmantelarlos y estudiar sus entrañas para ver como funcionan. Esa es la forma de convertirse en un escritor de cómics de tiempo completo y en un atemorizante recluso que eventualmente se volverá loco de una manera pública y visible, poniendo fin a su carrera con una foto en un periódico al pie de la cual se podrá leer CRIATURA DEL BOSQUE SOMETIDA CON TÁSERS POR LA POLICÍA.

Pero hablo en serio. Tienes que aprender a hacer esto. Aprender tu propia forma de administrar la diferencia en ritmo entre una historia de ocho páginas y una de veintidós o una de ciento veinte. Aprender como lograr efectos de sincronía y llenarlos de drama y toques emocionales, aprender cuando hablar y cuando callar. Y la forma de hacerlo es estudiando los mejores cómics que puedas encontrar para disectarlos y ver cómo es que hacen las cosas. Así podrás robarte las herramientas que te sean de utilidad para adaptarlas a tu propio estilo.

Es importante que leas ampliamente. Oblígate a leer cosas que normalmente no voltearías a ver. Si te gustan los superhéroes, entonces lee el trabajo de Carla Speed McNeil o el de Dan Clowes o el de Marjane Satrapi. Si sólo lees cómics de ciencia ficción, entonces oblígate a echar un vistazo a la obra de Hugo Pratt o a la de Eddie Campbell o Svetlana Chmakova.

De joven y mientras crecía mi escritor de cómics favorito era Alan Moore. Pero aprendí lo mismo, si no es que más, de estudiar a Eddie Campbell, Philippe Druillet, Bruan Talbot, Glenn Dakin, Carol Swain, Will Eisner y cientos de otros autores.

Lee cómics. Todos los cómics. Y destrípalos para robarte su poder.


Texto originalmente difundido como parte de Orbital Operations, el newsletter oficial de Ellis (en inglés, claro) distribuido una vez por semana (pueden suscribirse aquí) y traducido por Alberto Calvo con la autorización del autor. En serio, nadie quiere hacer esto sin el consentimiento del tío Warren. Su ira sería implacable.