Watchmen – Reseña

En palabras de Gaider-Abdul.

“Ninguno de ustedes lo entiende. Yo no estoy encerrado con ustedes. Ustedes están encerrados conmigo”
–Rorschach, Moore-Gibbons, DC Comics—


Realizar una reseña de Watchmen es todo un reto. Y lo es básicamente por una razón: Watchmen es muy difícil de definir.

En un lugar entre la novela, el comic súper heroico, la narrativa sociológica y el comic político; este comic se alza como la máxima narrativa gráfica creada en la década de los ochentas.

Para describir qué es Watchmen nos debemos centrar sin duda en sus creadores: Alan Moore y Dave Gibbons, respectivamente en narrativa y trazos de la historia.

Así que por medio de la historia Moore nos lleva a un mundo en el que los superhéroes han estado integrados a la vida cotidiana desde los años cincuenta y que han terminado exiliados y reprimidos por medio de una reforma a la ley estadounidense. ¿Cuáles serían las repercusiones de estar en un mundo habitado por superhéroes? ¿Cuáles serían las políticas del gobierno respecto a esto? ¿Cómo influenciarían sus historias en el mundo caótico de los ochentas?

Estas son el tipo de preguntas que se plantea Moore al escribir Watchmen.
La historia de Watchmen empieza con la muerte de uno de los más importantes y antiguos superhéroes de América, The Comedian (ó “El Comediante” en español), que después de ser brutalmente golpeado es arrojado de su departamento desde varios pisos de altura hasta estrellarse en la banqueta. En este momento se incorpora Rorschach, verdadero protagonista de la serie, y que, después de darse cuenta que Edward Blake (el comediante) ha muerto, comienza sospechar que hay un asesino y decide avisar a los superhéroes que siguen activos.

Está búsqueda de Rorschach llevará al lector a conocer un submundo de superhéroes inactivos, humanos comunes y de conspiraciones indefinidas que nos muestra la verdadera riqueza de la novela gráfica obsequiándonos una pequeña mirada de lo que sería el mundo con hombre y mujeres decididos a no ceder ante el mundo.

De esta manera conocemos a varios personas que de uno u otro modo nos ayudan a ver desde varios puntos de vista la trama total contenida en la novela; de esta manera veremos desde la máscara de Rorschach su propia incapacidad para demostrar expresiones y sentimientos enviándolos directamente al exterior en forma de manchas subjetivas de la manera en la que observa el mundo, desde los ojos de “Doctor Manhattan” a un hombre aprisionado en una piel azul y contenido por el poder atómico con una imposibilidad absoluta para externar sus sentimientos.

A un “Night Owl” atrapado por su propio retiro solamente esperando que su verdadera carne lo obligue a dar su verdadera cara y a una “Slik Spectre” con una falta de decisión propia evidente y con la única distinción de ser la portadora de una antorcha que nunca quiso. También contemplamos la historia de un Comediante brutal con una moral tan deformada que decide convertirse en un espejo de la mala broma que todos vivimos pero nadie parece observar.

La cuestión de la vida como “una broma de mal gusto”, es inclusive un recurso que el mismo Alan mostraría en muchos de sus trabajos (pasados y futuros) llenando a Watchmen de esta característica broma mal hecha por un comediante.

Caminando ando.

Hay que también poner hincapié en la forma tan interesante de leer el comic, ya que básicamente es más próximo a la lectura de una novela que a un comic, acompañándonos de una historia a otra con la trama principal y muchas subtramas entrelazadas.

Siendo de tal modo que en muchas ocasiones nos encontramos leyendo tres historias diferentes a la vez, todas ellas entrelazadas de una manera única que podría decir que no ha podido realizarse con éxito en ninguna otra novela parecida.

El trabajo de Moore se permite ver de una manera nunca antes expuesta sacando superhéroes de la tumba de una recién muerta editorial MLJ Comics y dotándolos de una nueva vida y una nueva visión; logra entregarnos una serie de nuevos héroes con perfiles psicológicos y motivaciones bien definidas e inclusive regalándonos la maravillosa mirada a la formación y al interior de un psicópata como Rorschach; su manera de mostrarnos las razones que llevan a Walter Joseph Kovacs ponerse una máscara y más tarde convertirse en Rorschach es simplemente magistral. Así como también es única la forma en la que se mete en la cabeza del “DR. MANHATTAN” con una perspectiva singular de el cómo el observa su vida.

Momentos incómodos con compas mala-copa.

La narrativa gráfica, a cargo de DAVE GIBBONS nos entrega una detallada y hermosa descripción de escenas, momentos y gráficas con una manera especial para mostrarnos las situaciones de cada historia.

Si bien se ha especulado mucho sobre qué tanta participación tuvo ó no Gibbons en la historia de Watchmen, lo cierto es que la forma narrativa de su dibujo es mucho más compleja de lo que parece; ya que en vez de entregarnos “splash pages” ó “perspectivas alucinantes”, prefiere una viñeta más pausada y una distribución de páginas de lo más convencional; de esta manera ayudando al lector a entender más objetivamente la novela gráfica.

Pero en ningún momento estas “pausas” quieren decir que Dave pierde el tiempo; de ninguna manera, más bien hace todo lo contrario enseñándonos acciones desde diferentes puntos de vista y dotando cada viñeta de vida propia entregándole a cada una de ellas detalles que nos ayudarían a entender capítulo a capítulo la compleja historia que diseño Moore.

Así es como veremos que se encarga de jugar con sus finos estilógrafos entre escena y escena poniendo pequeños guiños de personajes que tendrían relevancia en el futuro de la historia; se encarga también de experimentar con la forma de las viñetas en las páginas moviendo su estructura rígida de “3X3” por página en contadas ocasiones, pero cada una de ellas dotadas de una expresividad característica en cada una de ellas.

Un detalle importante en esta novela gráfica es que carece por completo de onomatopeyas, líneas de movimiento o pensamientos en globos, dotando toda la novela de una sensación cinematográfica a través de sus páginas y demostrando la maestría de Gibbons tomando todos los recursos que la gráfica le ofrece cambiando los pensamientos con perspectivas y los movimientos por cambios de viñetas.

Los detalles en Watchmen impresionan: Los títulos, sacados de citas célebres integras en el final de cada tomo; las portadas “close up’s” de la primera viñeta de cada número e inclusive el joven que lee una historieta dentro del mismo comic. Y al final; el gran dilema ético que le transfiere al lector; genial en el mundo de los superhéroes.

Sin duda Watchmen ha sido y seguirá siendo una obra de ejemplo para creativos y lectores de novelas gráficas y debido a su complejidad narrativa y gráfica será muy difícil que alguien la supere en su mismo terreno.

Y ahora lo que todos querían ¡escenas de desnudos!