Reseña| Reinos olvidados: La morada

La serie de libros Forgotten Realms (Reinos olvidados), de R.A. Salvatore, cumple 27 años este 2015, pero en el ya lejano 2008 se lanzó una adaptación oficial en cómic, conmemorando su vigésimo aniversario.

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La adaptación corrió a cargo de la pequeña editorial independiente Devil Due Publishing (DDP),y aunque no es mala, la versión en cómic no logra transmitir la emoción y fuerza de su contraparte literaria.

Uno de los libros mas destacados de esta serie es Homeland (La Morada), historia que nos transporta a un escenario sombrio, la ancestral ciudad de los elfos oscuros, Menzoberranzan, la antípoda oscura, y que protagoniza el elfo oscuro Drizzt Do`Urden quien con sus cimitarras, y en compañía de su pantera mágica, se convierte en un personaje entrañable y con gran esencia argumental.

Menzoberranzan se ubica en una serie de cavernas a las que nunca ha tocado la luz del Sol y terribles criaturas se agitan en la oscuridad, produciendo un ambiente escabroso, lleno de peligros mortales.

En una de esas cavernas se encuentra la antigua ciudad, esculpida en las piedras y estalactitas ancestrales, donde todo lo que forma parte del entorno ha sido modificado con la maestría de las razas élficas, pero con un estilo oscuro y aterrador, en honor a Lloth, la Reina Araña, deidad del caos.

En la sociedad Drow, las mujeres ocupan los puestos de poder y los machos oprimidos sólo pueden aspirar a la condición de guerreros. La matriarca de cada casa y las sacerdotisas ejercen el poder y están en contacto con la oscura deidad araña.

Las casas nobles en Menzoberranzan buscan siempre escalar en posición social mediante la eliminación de las casas rivales, según la ley de la Reina Araña. Esta ley atroz establece que una casa puede derrocar a otra (eso implica su total aniquilación), siempre y cuando no exista ninguna prueba de este ataque. Dentro de la sociedad Drow matar a traición, no es considerado un comportamiento indebido, incluso es plausible, siempre y cuando, no exista pruebas de ello, como una muestra de la crueldad y vileza de esta raza.

Es precisamente en medio de uno de los ataques a una casa rival cuando nace Drizzt, tercer varón de la casa D`Urden, cuyo destino es ser sacrificado a Lloth para asegurar la victoria; los dolores del parto le proporcionan a la matrona Malicia la fuerza suficiente para llevar a cabo un ataque fulminante y definitivo sobre sus rivales.

El sacrificio está a punto de consumarse cuando, en un acto de traición, el segundo hijo mata al primogénito, salvando de manera involuntaria la vida del recién nacido Drizzt.

Años después, el joven elfo comienza su entrenamiento guerrero con el maestro de armas de la casa D`Urden, el noble Zaknafein, que posee un código ético diferente a los demás Drows. Drizzt se convierte en un temible guerrero, hábil en el uso de las armas y la magia, y hereda de su mentor una formación ética incomprensible para la sociedad vil y sin principios que lo rodea.

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Es precisamente ese código moral lo que le acarrea grandes problemas con los habitantes de la ciudad oscura, y lo sumirá en una contradicción constante entre su formación moral y la vileza, crueldad, traición y maldad propia de su especie.

Regresando al cómic, la adaptación es entretenida pero no permite ahondar en la singularmente aterradora sociedad Drow que se refleja a detalle en el libro. Esto es comprensible debido a la complejidad de adaptar una obra literaria en tres cómics de 48 páginas.

Con todo y los inconvenientes mencionados, la adaptación es aceptable y nos permite hacer un esbozo gráfico de la atrapante esencia de los reinos de las profundidades, con sus razas, criaturas, ciudades, entornos y rasgos característicos de estos Reinos Olvidados.


Colaborador: Lord Darksoul

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Valentín García
Es un ser predecible al que le suceden cosas improbables. Es el Community Manager de las estrellas y habla sobre la vida ñoña todos los viernes a las 21:00 horas en La Covacha Radio, por Radio Trece. Orgulloso miembro fundador de La Covacha.