Yo fui un monstruo adolescente: El monstruoso arte de Basil Gogos

Para la gran mayoría nuestro primer contacto con los monstruos clásicos del cine se dio en blanco y negro, y supimos que así debía ser luego de ver por primera vez Munster go home!

Pero eso fue porque no conocíamos las pinturas de Basil Gogos.

De origen egipcio pero de padres griegos, Gogos mostró fascinación y habilidad para el dibujo desde temprana edad. Emigró a los Estados Unidos cuando tenía 16 años, prácticamente sin hablar nada de inglés. Gogos rondó varias escuelas de arte hasta que llegó a la Art Students League de Nueva York, dónde bajo la tutela de Frank J. Reilly aprendió a darle rienda suelta a su potencial.

El trabajo de Gogos está irremediablemente ligado al cine de horror.
El trabajo de Gogos está irremediablemente ligado al cine de horror.

Durante sus primeros años de trabajo su mayor fuente de ingresos eran las llamadas Men’s adventure magazines, antologías que eran una mezcla entre Playboy y Boy’s life (revista oficial de los Boy Scouts), donde aparecían historias de aventureros machos capaces de enfrentar cualquier adversidad, desde soldados nazis hasta indomables fieras comegente, y que básicamente representaban el equivalente a lo que en el mercado nacional conocemos como sexacionales. Estas publicaciones eran un excelente modo en que los ilustradores recién egresados pudieran tener trabajo y seguir mejorando su estilo.

Su carrera sufrió un cambio definitivo en el otoño de 1960, cuando Gogos recibió una llamada de su agente pidiéndole una pintura muy específica. Le entregó una foto de Vincent Price caracterizado como Roderick Usher para la película de Roger Corman House of Usher, diciéndole que el editor quería “algo inusual, algo colorido, algo nuevo”. Sin una idea concreta de cómo aproximarse a esta tarea, Gogos decidió tomar un riesgo y entregó un retrato lleno de color y tétricamente encantador.

Desafortunadamente Basil no quedó satisfecho con la pintura, así que decidió que lo mejor era no entregarla en persona. Fue su agente quien, con cierta renuencia, entregó el cuadro. Poco después Gogos recibió una llamada del editor, un hombre llamado James Warren, quien literalmente le dijo “¿Dónde estás? ¿Por qué no estás aquí para que pueda abrazarte y besarte?” ¿Para qué revista fue esa pintura? Pues ni más ni menos que para la legendaria Famous Monsters of Filmland, co-fundada por James Warren y Forrest J. Ackerman. Esa pintura de Price fue el comienzo de una larga y fructífera relación entre Gogos y la publicación.

Su colorida paleta y un cuidadoso manejo de texturas son lo que hace distintivo al trabajo de Gogos.
Su colorida paleta y un cuidadoso manejo de las texturas son algunos de los elementos distintivos del trabajo de Gogos.

Durante varios números Gogos experimentó con luces y sombras para crear espeluznantes y cautivadoras imágenes protagonizadas por varios de los monstruos más famosos. Desafortunadamente para los Monster Kids, el sueño de Basil era convertirse en un pintor de las bellas artes y los monstruos definitivamente no eran considerados como tal. Temiendo que tantos años de pintar horrores pudieran “envenenar” su sentido de la estética y apreciación, decidió alejarse de la escena por varios años.

Fue una tragedia lo que lo hizo regresar, pues en febrero de 1969 se dio a conocer la noticia del fallecimiento de Boris Karloff. Warren y Ackerman decidieron hacer un número homenaje al llamado Rey del Horror, pero ¿Quién estaría a la altura de engalanar la portada de un número tan especial? La respuesta era clara, y ese triste momento dio inicio a una nueva era de arte terrorífico de Gogos.

Durante este nuevo reinado vieron la luz muchísimos monstruos, varios de ellos debutantes bajo los pinceles de Gogos, como King Kong, el Hombre Lobo, La Criatura de la Laguna Negra, el Monstruo de Frankenstein y su novia, al igual que las macabras personificaciones de actores como Vincent Price (Madhouse), Peter Lorre (Mad Love), Christopher Lee (The Curse of Frankenstein) y Henry Hull (Werewolf of London) que hicieron las delicias de los lectores. Esta nueva oleada de arte propicio la fabricación de mercancía con estas imágenes, desde rompecabezas hasta botones, pues la gente tenía una fiebre por el arte de Gogos.

La baja en popularidad del género de horror afectó la demanda por el trabajo de Gogos.
La baja en popularidad del género de horror afectó la demanda por el trabajo de Gogos.

Lamentablemente a finales de los setenta Famous Monsters comenzó a dar mayor cobertura a producciones multimillonarias, como Star Wars, y relegó el terror a segundo plano, lo que incluyó un cambio en portadas, que ahora utilizaban fotos promocionales y stills de las cintas. Esto llevo a Gogos a tomar una vez más la decisión de abandonar el mercado y retomar el camino de las bellas artes. Pero mientras ese proyecto se concretaba, decidió trabajaren algo que no afectara su apreciación artística, así que se convirtió en retocador de fotos para varios estudios fílmicos en Nueva York. Además de retocar fotos, se dedicó también a pintar posters para varias cintas, incluyendo el filme hongkonés Infra-Man.

Pero la mudanza de todos los grandes estudios de Nueva York a Los Ángeles hizo inminente un nuevo cambio de aires. Trabajaba para una agencia de publicidad, pero sentía que quizás estaba perdiendo el “toque”, por lo que se enlistó para tomar clases de arte en una escuela local. Esto le dio una nueva oportunidad de pintar con modelo y directo de la naturaleza, lo que para él era importante pues conservaba su sueño de ser un pintor reconocido en el mundo del Arte (sí, con mayúscula).

La década de los 90 vio el triunfal regreso de Gogos al mundo de los monstruos. Muchos fanáticos de su arte y de las revistas de monstruos de los 70 eran ahora adultos que trabajaban como publishers o editores, además de estrellas de rock, quienes estaban ansiosos por tener el arte de Gogos en sus ediciones o portadas. El afortunado editor que consiguió los servicios de Gogos fue Stephen D. Smith, de la revista Monsterscene, quien en 1992 conoció a Basil en una convención Chiller Theatre dónde se acercó a uno de sus héroes de la infancia para darle una copia de su recién fundada revista. La respuesta de Gogos fue un súbito “Me necesitas en tus portadas” y fue esta frase la que le devolvió al rey de las ilustraciones monstruosas su trono de vuelta.

Pese a su indecisión y aspiraciones, Gogos es tan aficionado al horror como cualquiera de nosotros.
Pese a su indecisión y aspiraciones, Gogos es tan aficionado al horror como cualquiera de nosotros.

En el ámbito musical Gogos no ha sido tan prolífico pero sí contundente haciendo ilustraciones para el músico convertido en director de cine Rob Zombie, la legendaria banda de horror punk The Misfits y los punk rockers californianos Electric Frankenstein. Todas estas pinturas llenas de detalle lo hicieron llegar a un público más amplio.

Desde ese momento Basil decidió que, si bien había rehuido de su relación con los monstruos durante un tiempo, mucha gente lo consideraba el rey de ese estilo, por lo que decidió aceptar su nuevo título y desde hace más de 20 años se dedica a visitar convenciones de horror y realizar comisiones para coleccionistas privados, siempre mostrando su pasión y amor por aquellos seres que le dieron su tan buscado renombre alrededor del globo.