Las historias ocultas de Rowling, Le Guin y Shelley

Opiniones Enanas

Wonder Woman fue un éxito. De una forma o de otra la Amazona ha protagonizado acaloradas discusiones los últimos meses. Por desgracia, se centran en la inclusión de las mujeres en las historias de fantasía y ciencia ficción. Lo cual seguramente tiene al ñoño promedio escondido en un rincón temiendo que El Escuadrón Feminazi llegue a quemar sus revistas Maxim y sus juegos de Metal of Duty: God of Halo.

No se preocupen, en La Covacha nos desvivimos por complacer a esos que creen que no hay grupo más discriminado que los pobres hombres blancos heterosexuales del primer mundo. Así que hoy les traemos un post que habla de los hombres. Un post lleno de testosterona y machos, muy machos.

Sabemos que hablar de ídolos masculinos en nuestros géneros favoritos ya no es bien visto. En el mundo de hoy tienes que ser un izquierdista pobre, vegano y de género fluido. Así son las cosas, uno ya no puede hablar de hombres en nuestro fandom porque lo vienen a acusar de falta de diversidad. Ah, pero como somos muy intelectuales, muy inteligentes, hemos encontrado un loophole: Hablar de MUJERES QUE HABLAN DE HOMBRES. Jaque mate. Soy toda una mente maquiavélica.

(Este es el mejor Plot Twist en la historia de los Plot Twists).

Por eso a continuación les presentamos tres de las más grandes escritoras de ciencia ficción y fantasía que han deconstruido a los héroes masculinos en sus obras. Así, la próxima vez que una loca feminazi les diga que sólo leen a hombres cisgénero, ustedes pueden mencionar a alguien más que J. K. Rowling (quien está en la lista, porque obvio no conozco más que a tres escritoras) y dejarlas calladitas.

Somos las mujeres que robamos su fandom…

URSULA K. LE GUIN Y ESOS HOMBRES CON FANTASÍAS

Si habría que describir Los Cuentos de Terramar podría hacerlo así: Es el Anti-Señor de los Anillos. Lo cual es injusto, porque la señora Le Guin, a diferencia del 99% de los escritores de high fantasy, no intenta superar, imitar, ni reconstruir a J.R.R. Tolkien. Al contrario, ella escribe SU historia, a SU MANERA.

La saga del Ciclo de Terramar toca muchos temas y es feminista (¡HUYAN, VIENE POR SUS MUJERES HACIENDO TWERKING!) pero se toma el tiempo para retratar la masculinidad a través del protagonista de la saga: Sparrowhawk.

Sparrowhawk, cuyo nombre verdadero es Ged, es el Merlín de la saga. El GRAN MAGO, el archimago de la escuela de Roke (que es uno de los primeros ejemplos literarios de una escuela de magos). Quien recupera los MacGuffins, se enfrenta a los dragones, corona a los reyes prometidos, etc, etc. Pero lo que hace a Sparrowhawk diferente, y a Le Guin salirse de los clichés del genero, es que se preocupa por escribir a un personaje más allá del arquetipo.

Como Dumbledore, pero mejor

Sí, en determinado momento Sparrowhawk es el clásico mago mentor cuya sabiduría le va a traer orden al mundo. Pero también lo vemos ser un niño prodigio con más visceras que sentido común. Un estudiante cuyo ego requiere grandilocuentes demostraciones de poder. Un mago novato que mete la pata y causa problemas para todo, especialmente para sí mismo.

Y después de que Merlín ha coronado a su Arturo y el mundo vive una nueva era… simplemente se retira. Regresa a su isla natal a pastorear ovejas y aprender las pequeñas cosas de la vida que sólo se viven como un simple mortal, y no como el mago más gande de todos los tiempos.

Sparrowhawk es lo más cercano a un hombre “real” al que una obra de ficción puede llegar.

En un género que existe para satisfacer las fantasías de aventura del género masculino, ver a un personaje tan complejo, especialmente uno que al final decide vivir una vida tranquila, es bastante interesante. En otras series, Sparrowhawk sería 5 personajes diferentes, todos bien acomodaditos en su molde.

J.K. ROWLING Y ESOS HOMBRES QUE AMAN A LAS MUJERES

Esto no tratara de Harry Potter… ¡SURPRISE, MADAFOCAS! Para los que no lo sepan, J.K. Rowling tiene más novelas que la saga de Harry Potter. Bajo el pseudónimo de Robert Galbraith publicó Comoran Strike Series, una trilogía de novelas de detectives. Y en 2012, justo después de terminar la saga del maguito inglés en cines, publicó The Casual Vacancy.

The Casual Vacancy gira en torno a la muerte de uno de los miembros de la junta ciudadana de un lugar llamado Pagford. Y aunque retrata la vida de los adolescentes y la política local del pueblo, la trama se centra en la tragedia personal de los amigos y familiares del difunto, así como la lucha de poder que provoca la repentina vacante del puesto.

Pero lo que nos importa es un personaje en específico: un adolecente (Rowling repite aquí su “trio” Ron-Hermione-Harry) llamado Andrew Price. Él es básicamente Harry, pero desarrolla un crush con la chica nueva en el pueblo, una güerita hija de una hippie (la niña se llama “Gaia”, ni más, ni menos) y que ha vivido toda su vida en Londres. Por lo cual tiene el aura de “chica cool” que atrae a todos los varones heteros de la escuela.

En una escena, rumbo al final de la historia, Andrew descubre que su amor platónico no sólo tiene un novio varios años mayor que ella (19, entrando al área del jailbait), sino que… CHAN CHAN CHAN… ella perdió la virginidad con él.

Su reacción es épica: Rowling escribe un párrafo (no recuerdo realmente la extensión, pero no es muy largo) que creo que nos describe a todos los ñoños, nos deconstruye, nos apunta con un dedo flamígero y… nos puede servir un montón.

No voy a citar la frase exacta pero es algo así: “Andrew no esperaba que Gaia fuera una chica virginal que llegara de blanco al matrimonio… De hecho, se consideraba bastante progre en términos de sexualidad y liberación femenina… pero tampoco esperaba esto… Tal vez, tal vez lo que esperaba, era que Gaia fuera una especie de virgen dispuesta a experimentar sexualmente cuando llegara el hombre indicado… y por indicado se refería a él mismo”.

¿Cómo que hacerle favores no basta para que afloje?

Me pareció una exploración de la psique de cierto grupo de hombres (nosotros los ñoños) sumamente profunda. Señalando uno de los mayores problemas de los ñoños sensibles que no son unos pelmazos, a diferencia de los hombres de los que se enamoran sus crushes. Y creo que es algo que el 90% de los que se quejan de la “friendzone” deberían leer.

MARY WOLLSTONECRAFT SHELLEY Y ESOS HOMBRES NECIOS

La novela de El Moderno Prometeo es una historia epistolar (miren SÉ PALABRAS CULTAS) que, según las leyendas, Shelley escribió cuando pasaba una noche de tormenta en el “chateau” (que quiere decir “Castillo” en francés #ElEnanoCultural) de Lord Byron, uno de los amigos de su esposo (#EnanoOnFire). La leyenda también dice que de aquí salió la historia de “El Vampiro” de Polidori.

La novela es considerada una de las primeras obras de ciencia ficción, por lo que el lugar en la historia de Mary esta eternamente asegurado. Aparte, su creación, Frankensten, ya está en el olimpo de criaturas de la ficción que pasarán a la historia. Próximamente será interpretado por Javier Bardem, antes de que les cancelen el “Dark Universe”.

Después del clásico “En realidad Frankenstein es Victor, no el monstruo”, la segunda falacia en torno a Frankenstein o El Moderno Prometeo es que trata sobre “los peligros de la ciencia”. Al igual que la primera, sólo demuestran un entendimiento horriblemente superficial de la obra.

La historia no es ninguna proyección de los miedos de una jovencita de 19 años rodeada de la cultura del romanticismo hacia los descubrimientos científicos. La historia trata a la ciencia con la misma profundidad que Evangelion trata el cristianismo o el Universo Marvel la mitología nórdica… es una excusa para hablar de otra cosa.

Esa otra cosa es simple y sencillamente la irresponsabilidad de muchos hombres hacia sus familiares y seres queridos. Siempre escondidos detrás de GRANDES OBRAS, GRANDES DESCUBRIMIENTOS, GRANDES “LLAMADOS A LA AVENTURA”. Por eso la historia que enmarca la narración trata sobre un marinero y su hermana.

Voy por cigarros, ahorita regreso

El Moderno Prometeo no es una historia sobre “los peligros de la ciencia”, es una historia sobre los peligros de la irresponsabilidad, negligencia o de plano desdén que muchos hombres tienen por la gente que los rodea. En serio, Victor Frankenstein es el mayor idiota de la ficción.

Hay una escena en particular que creo llega a la hiper-obviedad. Tras el asesinato de la esposa de Victor, el pueblo culpa a una mujer inocente y la condenan a la horca. Victor va a verla a la cárcel y habla un buen rato sobre el enorme peso que la criatura le ha causado a su conciencia, y cómo quisiera poder ayudar a la inocente mujer pero no puede. Todo en frases grandilocuentes que haría que un emo se sonrojara. Mientras la pobre mujer ya aceptó su destino, nuestro “héroe” sufre porque su conciencia pesará, pero se crea excusas para no intervenir y salvarla.

Menos sutil habría requerido que algún personaje se detuviera a decir: “Sí, Victor es un idiota egoísta, ensimismado. Que no tiene el más mínimo interés por el bienestar de nadie que no sea él mismo y sus fantasías de gloria”.

Otra lectura errónea es que La Criatura es inocente. Tampoco, de hecho la criatura también sirve para señalar el ciclo de negligencia social y emocional de “los niños Frankenstein”. Sí, Victor es un padre horrible y la criatura es producto de eso. Pero en todo momento es descrita con la inteligencia y autocrítica necesaria para NO SER UN MONSTRUO, pero él decide vivir su vida como tal porque basicamente es un 4chanero enojado porque su papi no le quiere hacer una novia.

Yo, soy rebelde porque el mundo me hizo así…

Estas son algunas de las mejores escritoras de ficción que señalan las conductas masculinas tóxicas. ¿Conocen otra escritora que se aventure con estos temas? ¿Les ofende que las mujeres escriban como si entendieran a los hombres?