Soy Retro Porque – Reseña

Guillermo Guerrero y Luis Sopelana nos presentan su más reciente libro: Soy Retro Porque, una obra que hace honor a su nombre.

Cuando pasas sus páginas te das cuenta que es un catálogo de recuerdos, te hace pensar: “Sé qué es eso, pero ya no lo vi”, “Yo jugué con eso”, “¡Un momento! Esa canción de Britney no es retro, tiene apenas… ¡20 años!”. Y es justo cuando, si no lo habías hecho, digievolucionas a chavorruco pues, hay que aceptarlo, la fantasía adolescente del ayer es la cougar del ahora.

A través de poco más de 150 páginas, Guerrero y Sopelana nos dan un divertido paseo a nuestros recuerdos mediante imágenes y comentarios de objetos, personas, películas y golosinas que nos acompañaron por nuestra niñez y que dábamos por hecho que siempre estarían ahí, sólo para darnos cuenta que parpadeamos y todas desaparecieron, y es que nada es eterno… Con la excepción de Chabelo.

En aquellos días “LA” televisión (así, con mayúsculas, porque en mayoría de las casas de aquella época sólo era una), estaba en la sala, cual altar, en espera de que la familia llegara a adorarla.

Y, por lo que se lee, en casa de los autores, el que daba la misa desde la pantalla era Televisa, pues si bien su labor arqueológica nos trajo íconos como el tío Gamboin, Chabelo y Raúl Velasco y todas las golosinas, juguetes y programas que se encargaban de vendernos, fuera de Joserra, obviaron esas vetas de nostalgia que son Imevision o el canal 11.

Al terminar de leer el libro de inmediato te preguntas: ¿Dónde están Cositas y GC?, ¿No van a hablar de Keiko y las Supervacaciones? Carrusel, el Club de Gaby y otras cosas que conocimos a través de la empresa de San Ángel, pero también te cuestionas por El Carisaurio, Adriana de Castro, los Dinoplativolos, Los Caballeros del Zodiaco, Sailor Moon, Ventana de Colores, Bizbirije, y lo demás que vimos por otros canales diferentes a los de “El tigre” Azcarraga.

Se comprende que las cosas que más entrañamos de nuestros años mozos difieren uno de otro y el libro no podía abarcar toda y cada una de ellas, y había que hacer una selección. Pero espero que más adelante, si llega a existir una reedición, sea una versión corregida y aumentada, digamos que con “pilón”, o hasta un volumen 2, pues el tema da para eso y más.