Ad Astra: Ciencia Ficción diferente | Reseña

El mundo evoluciona aceleradamente, algunas cosas se vuelven obsoletas en un parpadeo, pero qué tan rápido evoluciona el ser humano y se adapta a los cambios? ¿De qué manera tal proceso vertiginoso pudiera estarle afectando y qué partes permanecen inmutables? Eso es lo que Ad Astra: Hacia las estrellas, nos presenta.

La séptima película de James Gray, galardonado como director con el León de Plata en el Festival Internacional de cine de Venecia por su ópera prima Cuestión de sangre (Little Odessa), conserva el toque personal que el realizador ha querido imprimirle a sus cintas, dando como resultado una historia diferente a lo que hemos visto recientemente sobre películas del espacio.

Cada cabeza es un mundo” y no hay mejor manera de ejemplicficar tal dicho que este film, que nos da un breve recorrido por los mundos más conocidos del Sistema Solar, mientras nos mantiene habitando en el mundo interior de el astronauta Roy McBride (Brad Pitt), hijo del también astronauta y máxima eminencia espacial, Clifford McBride (Tommy Lee Jones). Roy ha crecido afectado por la ausencia de su padre, lo que degeneró en sentimientos de soledad, impotencia, insuficiencia y abandono. Esto lo hace incapaz de mantener una relación emocional con nada ni nadie, aunado a la deseable necesidad de su trabajo de mantenerse inmutable ante situaciones extremas. Si les parecía que Ryan Gossling como Neil Armstrong interpretaba a un ser humano frío en The First Man, en Ad Astra Pitt debe ser un témpano, al que solo conocemos gracias al recurso de voz en off, pues su interacción con los otros personajes es escasa y con diálogos muy limitados. En ese sentido, visto desde afuera, Roy es el típico chico callado de la clase que solo observa y que nadie sabe qué ocurre en su interior.

“En este planeta debe ser fácil el revelado de fotos, ¿no?”

 

McBride es asignado a una importante misión: intentar entablar comunicación con el proyecto Líma, la última misión en la que partició su padre y que desapareció hace muchos años al superar la heliosfera (rango de influencia del viento solar y su campo magnético) y que en la película se ubica después de la órbita de Saturno (aunque en realidad sabemos gracias a las Voyager que se extiende más alla de la de Plutón). La Tierra así como la Luna están experimentando “Tormentas eléctricas” y los expertos suponen que son provocadas por “Rayos cósmicos generados por una fusión nuclear que se está produciendo cerca de la órbita de Neptuno y que crea Antimateria”, se cree que el proyecto Lima es el origen de estos eventos y que el papá de Roy quizá no está muerto, por lo que intentarán que ambos se comuniquen, aunque para ello Roy tenga que viajar a Marte, pues es la única base terrestre cuyas comunicaciones no han sido afectadas por las tormentas eléctricas pues es una base subterránea. Este es un típico caso de película de ciencia ficción en el que la parte “ciencia” se limita en hacer un esfuerzo por mencionar conceptos científicos interesantes y que llamen la atención para decir un bonito discurso, pero existe poca base científica y muchas licencias artísticas, lo que está bien en este caso, porque el largometraje quiere explorar otro aspecto.

“El primero que llegue al Mar de la Tranquilidad gana”

 

Los esfuerzos del director no se enfocan en darnos grandes efectos especiales o mostranos los detalles técnicos de la exploración espacial o la colonización del sistema, él plantea un futuro cercano en el que ya nos hemos establecido en los vecinos más próximos (Luna, Marte) y aborda de manera breve pero critica, la postura de la sociedad ante tales hechos. Para todos aquellos que gustamos del espacio, resulta atractiva la recreación de los otros planetas. Está tan bien representada que realmente crees que pueden llegar a verse así. Observas desde los cráteres de la luna y la oscuridad impresionante del lado oculto, hasta la atmósfera tenue de Marte y sus tormentas de arena, de manera tan realista, que te pueden llegar a hacer sentir una sensación de incomodidad y asfixia. Se trata de una película intimista, que maneja todos los recursos artísitcos que tiene a su alcance, empezando por la música de fondo, que no es otra cosa sino diálogos de los personajes en bucle a diferentes revoluciones, lo que los hace casi irreconocibles o el manejo de una paleta de colores elemental con blanco, azul, negro y rojo como base. Ambos elementos permiten crear una atmósfera de tensión, desolación, o soledad, según sea el caso. No se trata de una cinta de acción, aunque hay un par de escenas que sí la desarrollan a la par de una alta dósis de tensión, es más bien una película que invita a la reflexión.

“¿Cómo que aquí no son las pruebas para la Covacha Radio? ¡Avisen!”

 

La actuación de Brad Pitt es muy buena, pues logra transmitir su estado de desesperanza, desmotivación o su quiebre, incluso con sus silencios. El resto de los personajes son un simple apoyo porque todo el peso recae en él y logra llevarlo adecuadamente (y chicas e interesados: tiene muchos primeros planos y todo el tiempo se ve muy guapo).

La recomendación de esta cinta va más para aquéllos que gustan del tipo de historias como la que plantea Asimov en sus cuentos (no en sus novelas), esa en la que presenta una ciencia ficción más centrada en las implicaciones psicológicas que en las tecnológicas, en el efecto de la modernidad, los viajes y las conquistas en el ser humano. Ya el realizador lo manifestaba en una entrevista:

Me surgió la idea de hacer esta película cuando leía un artículo de la NASA en el que solicitaban gente con el espectro de transtorno Esquizoide como posibles candidatos para un viaje a Marte en 2033. Se necesitaban personas capaces de mantener inmutables sus emociones porque la cápsula en la que viajarían sería muy reducida y permanecerían ahí durante año y medio. Buscaban gente que pudiera bloquear sus emociones, así que pensé ¿es eso realmente bueno? 

La respuesta a esta interrogante es Ad Astra, que aspira a convertirse en una película de culto, enfocada en la naturaleza humana, es la apuesta de Gray para que su cinta sea atemporal, porque después de todo, la tecnología se vuelve rápidamente obsoleta, pero las motivaciones, miedos y emociones que experimenta el ser humano, son mucho más difíciles de abandonar.

FICHA COVACHA

  • Título original: Ad Astra.
  • Director: James Gray.
  • Elenco: Brad Pitt, Liv Tyler, Ruth Negga, Tommy Lee Jones, Donald Sutherland, John Finn.
  • Duración: 122 min.
  • Nacionalidad: Estados Unidos .Co-producción Estados Unidos/Brasil/China
  • Distribuidora: 20th Century Fox.