DC New 52 | I, Vampire de (Reseña)

Imagínate que estás viendo las películas de Crepúsculo y cuando Edward convierte a Bella en vampiro, ella decide que su nuevo plan de vida es formar un ejército de nosferatus, autoproclamarse la Reina de la Sangre y pasar los siguientes siglos en una sangrienta campaña contra los humanos mientras un enamorado y arrepentido Edward, quien ahora es un cazador de vampiros, intenta detenerla. Bien, esta es una película que pagaría por ver.

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RESUCITANDO MUERTOS OLVIDADOS

Cuando anunciaron la alineación de títulos para los Nuevos 52, I, Vampire fue probablemente una de los que causaron más curiosidad. Se trataba del relanzamiento de un viejo título de terror poco recordado y que no tuvo tanto éxito en su encarnación original. Fue el intento de DC por subirse al tren de los vampiros enamorados. Por suerte para todos nosotros, contrataron a Joshua Hale Fialkov y a Andrea Sorrentino, quienes convirtieron el cómic en una de las mejores propuestas del relanzamiento.

CHICOS PERDIDOS

La historia sigue a Andrew Bennet, un vampiro con varios siglos de edad que intenta detener al ejército vampírico liderado por Mary, la Reina de la Sangre, su viejo amor y a quien él mismo convirtió en una no-muerta.

Andrew es el clásico héroe torturado, un monstruo arrepentido que busca absolverse de sus pecados al detener a los vampiros que asesinan humanos. A primera vista no es un personaje muy interesante, pero Falko lo escribe con suficiente gracia como para que te interese aún si su actitud resulta algo cliché, presentándolo como alguien que intenta a toda costa hacer lo correcto y salvar a tantos como pueda, pero que no sabe cómo hacerlo, por lo que de verdad querrás que triunfe, aún cuando veas que las decisiones que toma no son las más sabias.

Mary por otro lado es fascinante, una villana en toda forma, su transformación de chica enamorada a asesina despiadada está muy bien justificada cuando se revela su vida como servidumbre de una familia adinerada. Aquí tenemos a una mujer que no tenía nada y que se le dio el poder para tomarlo todo. Es de esos enemigos que entiendes y con los que simpatizas aún cuando sabes que lo que hacen está mal. También ayuda que sea brutal y despiadada .

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CRÓNICAS VAMPÍRICAS 

A lo largo de la serie Andrew y Mary están en un baile constante entre amantes y enemigos. Lo que al principio se cuenta como el bonito relato del hijo de una familia adinerada que se enamora de la hermosa chica de la servidumbre pronto se revela como algo más oscuro, al descubrir los abusos que Mary sufría por parte de sus patrones. Claro, él no estaba al tanto y su amor era genuino (al igual que el de ella hacía él), pero esto ciertamente fija las bases de su relación, el eje conductor de la historia.

Uno de los aspectos más disfrutables de la serie es lo rápido que se mueve. El autor siempre tiene el pie puesto en el acelerador, consciente de que no estaba al frente del título más rentable de la compañía y pensaba contarnos tanta historia como le fuera posible antes de la cancelación, que llegó en el número 19. Pero antes de eso vimos a un ejército de vampiros invadir Gotham, el despertar de Cain, un holocausto zombi, una batalla campal entre vampiros y cazadores de vampiros. En fin, esta serie nunca se conformó.

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EL RETRATO DE ANDREA SORRENTINO

La otra arma secreta de este título fue Andrea Sorrentino. El dibujante tomó al mundo del cómic por sorpresa con un estilo que recordaba a Jae Lee pero con una inclinación un poco más oscura. Su trabajo fue una de las mejores facetas de este título, ya que a cada página le daba ese ambiente oscuro y brutal que esperamos de una historia de este tipo.

Tan bueno fue su trabajo que, ante la inminente cancelación, DC movió al artista a Green Arrow, obligando a que los últimos números fueran dibujados por otras persona, que si bien no hizo mal trabajo, el estilo de Sorrentino era tan especifico y agregaba una personalidad tan única a la serie que el mínimo cambio resultó en un trago amargo.

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LA SOMBRA DEL VAMPIRO 

En los últimos capítulos de la serie se nota la premura por cerrar las tramas en el número 19, pero en general el final es satisfactorio.

I, Vampire no era perfecta, su ritmo frenético a veces llevaba a situaciones que se sentían forzadas o extrañas, el peor de los casos es ese número donde Andrew le enseña a un vampiro desconocido cómo convertirse en bestia, poder que usa para asesinar a toda la gente de un bar ¿por qué le enseñó eso? ¿se veía como un vampiro de confianza?

Pero aún con sus fallas, se trata de una montaña rusa de diversión llena de monstruos, sangre y magia y uno de los títulos más extraños en salir de esta iniciativa editorial.

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