Forrest J Ackerman; el monster kid original

    El mundo del horror en los años dorados del cine tenía de todo: desde vampiros hasta simios gigantes, pasando por hombres lobo y momias. Y hubo un hombre que los amó a todos por igual. Era tan devoto a sus monstruos que dedicó las 18 habitaciones de su casa a preservar y atesorar una gran colección. Ésta es la historia de Forrest J Ackerman, el Ackermonster, el tío Forry, y su hermosa Ackermansion.

    basil-gogos-0025
    El Ackermonster bajo la mirada de Basil Gogos

    Ackerman pasó toda su vida en California, y puedo asegurarles que no pasó un solo minuto aburrido. Ackerman fue editor, escritor de ciencia ficción, agente literario y acuñó el término Sci-Fi para referirnos de manera corta a la ciencia ficción. Además de que fue, posiblemente, el más ávido coleccionista de memorabilia de cine fantástico en el mundo.

    Ackerman mostró desde joven una peculiar personalidad. Cuando tenía 16 años comenzó a referirse a sí mismo como Forrest J Ackerman (sin punto después de la segunda inicial). Siempre estuvo fascinado con la ficción y la fantasía. Vio su primer “imagi-movie” en 1922, en 1926 compró su primer revista de ciencia ficción, y para 1930 ya había fundado el Boys Scientifiction Club pues, en sus propias palabras, “las Fan-girls eran tan raras como los cuernos de unicornio en ese entonces.”

    Contribuyó a las revistas The Science Fiction Magazine, editada por Jerry Siegel y Joe Shuster (sí, los creadores de Superman). En 1939 asistió a la primera World Science Fiction Convention, en Nueva York, en la que utilizó por primera vez uno de sus futuristicostumes, uno de los primeros precedentes del cosplay actual. Ackerman era asiduo asistente a todas las convenciones de ciencia ficción estadounidenses, como la Worldcon, a la que únicamente faltó dos veces en toda su vida.

    21

    Ackerman forjó amistad con dos de los nombres más grandes en la ciencia ficción, Ray Bradbury y Ray Harryhausen. Primero conoció a Bradbury, a quien solía invitar a la Los Angeles Science Fantasy Society. Después presentó a los dos Rays entre sí y se inicio una amistad legendaria.

    Ackerman vivió otra faceta de su eterno amor con la ciencia ficción como agente literario y conoció a casi todos los escritores prominentes del género en el siglo XX. Forrest fue agente de Ed Wood y Ron L. Hubbard, además de inspirar a muchos escritores más como Bradbury, Charles Beaumont y Marion Zimmer Bradley.

    Pero también se dedico a escribir sus propias historias. Publicó alrededor de 50 y tuvo colaboraciones con Francis Flagg, Catherine Moore y varios más. Ackerman también dedicó parte de su vida a escribir historias lésbicas bajo el seudónimo “Laurajean Ermayne” para la revista Vice Versa, y ayudó a publicar al primer grupo de derechos civiles y políticos lésbicos de San Francisco, Daughters of Bilitis. Fue nombrado “Lesbiana honoraria” en una fiesta de la asociación.

    Ackerman with head from Frankenstein's Bride. (1982)
    La novia del Ackermonstruo.

    Pero quizá el momento de mayor fama y presencia de Forrest en la vida pública fue a finales de los años 50 cuando co-fundó la revista Famous Monsters of Filmland. Cuando la mayoría de las publicaciones sobre cine se enfocaban en los rostros que veíamos en pantalla, Ackerman se preocupó por mostrar a la gente del otro lado de la cámara: directores, productores, efectos especiales, y de esa manera inspiró a una generación de jóvenes que se llegaron a convertir en el rostro del horror y la fantasía.

    Originalmente, Famous Monsters fue planeada para un one-shot, pero la euforia con la que fue recibida los obligó a hacer una segunda impresión, por lo cual su destino fue decidido fácilmente. Gracias a Famous Monsters nacieron varias revistas parecidas como Eerie, Creepy, Vampirella (a quien Ackerman dio nombre y también creó su historia de origen) y Screen Thrills Ilustrated.

    Durante su tiempo como editor de FMoF (donde recibió el apodo ‘Uncle Forry’ por parte de los lectores), Ackerman rindió tributo a Lon Chaney Sr. y conectó con sus lectores de manera diferente, adoptaba su manera de hablar y sus costumbres, y les relataba historias desde un punto de vista personal. La revista vivió varios años de mucho éxito, hasta principio de los años 80 cuando James Warren, co-fundador de la revista, enfermó gravemente y Ackerman dejó su puesto de editor. La revista navegó sin rumbo durante algún tiempo hasta que fue cancelada en 1983 con 191 números en su haber.

    Famous Monsters formó una parte tan importante en la vida de los fans que en noviembre de 1974 y 1975 realizaron la Famous Monsters Convention, organizada por los admiradores y con invitados como el mismo Ackerman, James Warren y Peter Cushing.

    Forrest Ackerman "The Wizzard" and some of the monsters that inhabit his mansion. (1969)
    Forry y algunos de los monstruos que habitaban su mansión.

    Pero vamos a la parte que volvió una leyenda viviente a Ackerman, la Ackermansion. Aunque quizá deberíamos llamarla Ackermansion II o Son of Ackermansion, como hacía el mismo Forry, pues la original fue la casa en la que vivió entre 1950 y 1970. Esta segunda casa, ubicada en Los Feliz, California, albergó más de 30o,000 artículos de memorabilia de películas de horror y ciencia ficción, piezas de utilería, disfraces, máscaras, pósters, lobby cards y alrededor de 50,000 libros de ficción y fantasía. Todo lo que estuviera relacionado con películas y series de ciencia ficción, horror y fantasía era probable que Ackerman lo tuviera.

    Entre sus posesiones más valiosas se encontraban una edición de Dracula firmada por Bram Stoker, Bela Lugosi, Vincent Price, Vampira y Christopher Lee; el anillo que uso Bela Lugosi en Abbott & Costello meet Frankenstein; una de las capas que utilizó el mismo Lugosi en Dracula; 125,000 fotogramas de distintas películas entre Frankenstein, Dracula, The Invisible Man y, su favorita personal, Metropolis. Ackerman vio esta cinta alrededor de 100 veces durante su vida, estuvo obsesionado con conseguir a la Maria original de la película, pero el robot fue quemado al concluir la filmación, así que Ackerman tuvo que conformarse con una réplica construida por Bill Malone usando los diseños originales del personaje. Solamente dos de esas réplicas fueron construidas y una fue enterrada junto con Fritz Lang (director de la cinta) en 1976.

    Más allá del valor monetario que pudieran tener las piezas de su colección, Ackerman sabía que representaban recuerdos maravillosos para él y, seguramente, para miles de personas más, por lo que desde 1970 hasta principios del siglo XXI se dedicó a dar visitas guiadas por la Ackermansion, compartía la magia y los recuerdos con todos sus “sobrinos”. Desafortunadamente, a finales de 2003 la salud de Forrest se vio severamente mermada, y no era para menos, pues estaba por cumplir 90 años, así que acabaron las visitas guiadas y las puertas de la Ackermansion fueron cerradas definitivamente.

    Ackerman_1175530c

    Ackerman murió en diciembre de 2008, a los 92 años de edad, tras una larga lucha con una infección bacteriana. Atrás dejó un legado de interminables seguidores, una enorme colección y, sobretodo, el amor de cientos de fanáticos que crecieron en un mundo de fantasía gracias a él.