Karloff, el inusual, y su trabajo más allá de Universal

    Fui un Monstruo Adolescente | Boris Karloff

    Hay nombres en la historia del cine de horror cuya sola mención evoca miedo y escalofríos. Boris Karloff (nombre de escenario para William Henry Pratt) es uno de esos icónicos apelativos. Su interpretación del monstruo de Frankenstein para la ya clásica cinta de Universal Studios y sus eventuales secuelas son una referencia obligada en la cultura popular, pero no son las únicas interpretaciones de horror que dio el británico.

    Después de la apabullante taquilla generada por Bride of Frankenstein, KARLOFF (cómo era llamado en Universal) se volvió sinónimo de éxito entre el público. Boris no tenía un contrato de exclusividad con el estudio, lo que permitió que Warner Brothers se aproximara a él ofreciéndole un contrato para una cinta, con opción a realizar más. La primera de ellas fue The Walking Dead (¡EN TU CARA ROBERT KIRKMAN!) que trata sobre un hombre inculpado de homicidio que es ejecutado en la silla eléctrica sólo para ser revivido por un noble científico. Al parecer eso de los re-animados se le daba muy bien a Karloff, al igual que acosar a los verdaderos asesinos. En esa película, el enigmático actor nos entregó de paso una de las mejores líneas de su carrera: “Deja los muertos a su creador. El señor nuestro dios es un dios celoso”.

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    Karloff en The Walking Dead

    Desafortunadamente para el actor y los estudios, justo cuando estaban filmando esta cinta comenzó una campaña en contra de las películas de terror, y por supuesto Karloff, junto a Bela Lugosi, se encontraba entre los ofensores principales. Los Warner fueron advertidos que era una pésima idea seguir adelante con la película, pero haciendo caso omiso a las advertencias pusieron a su mejor director de ese entonces, Michael Curtiz, a cargo del proyecto. La cinta fue un éxito en taquilla, tanto doméstica como internacionalmente.

    Warner quedó sumamente feliz con estos resultados, y decidieron seguir contando con los servicios de Karloff para trabajar en otros proyectos pese a no haberle renovado el contrato. El anuario 1936 de Film Daily contenía un anuncio de página completa con retratos de “Las triunfantes estrellas de Warner Bros.” y ahí, entre Warren William y Olivia de Havilland se encontraba… Boris Karloff.

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    Después de trabajar en algunas cintas en Inglaterra, Karloff estaba listo para continuar con Warner. La idea original era filmar una cinta llamada The Black Widow, pero el proyecto fue descartado para dar paso a una adaptación de la obra de Porter Emerson Brown, The Bad Man, aunque cuando decimos adaptación es de la manera más amplia de la palabra. La historia original narraba la vida de Pancho López, el mejor bandido de México, pero la versión de Warner fue inspirada por la entonces latente guerra Sino-Japonesa, así que transformaron a López en un genérico jefe militar chino, el General Fang. La recepción de esta cinta también fue bastante buena, en parte ayudada por una fuerte campaña de mercadotecnia.

    A pesar de eso, parecía que la tendencia en Warner era designar proyectos que serían protagonizados por Karloff que siempre se quedaban a medio camino. La supuesta siguiente cinta del actor para el estudio sería una adaptación de El Pozo y el Péndulo, que tampoco se materializó. En 1937, el New York Times anunció que Warner había adquirido los derechos para producir Without a Warning para ser estelarizada por Karloff. Para mala suerte del estudio, la censura dio un fuerte golpe a la trama de esta historia, que quedó reducida a una triste B-Movie de menos de una hora. En Warner comprendieron el inminente fracaso que esto significaría, así que se decidió programarla, ahora con el titulo The Invisible Menace, en una doble función junto con Swing Your Lady, la infame comedia de Humphrey Bogart.

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    Ese fue el primer tropiezo de Karloff con Warner. Después de muchos rumores sobre cual sería su siguiente cinta para el estudio, finalmente se trató del que sería el éxito más grande de su unión, The Devil’s Island, película aclamada por la critica como “salvajemente realista”. El papel permitió a Karloff explorar una amplia gama de tintes dramáticos. La llama de la pasión que sentía Warner por el actor se había reavivado, pero desafortunadamente fue esa misma flama la que se encargaría de consumirlo todo.

    Tras juguetear con la idea de producir The Return of Dr. X o The Dark Tower, Warner finalmente se decidió por filmar British Intelligence, basada en la obra de Anthony Paul Kelly, Three Faces East. La cinta fue un fracaso total, provocado en parte por un boicot francés ocasionado por el contenido de The Devil’s Island.

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    Karloff caracterizado para su papel en British Intelligence.

    Karloff dejó los tratos con Warner por la paz, pues después de todo seguía teniendo trabajo seguro con Universal y otras productoras gracias a su estatus de figura del horror. Aún así, el actor bien pudo haber regresado gloriosamente a Warner cuando estos se hicieron de los derechos de Arsenic and Old Lace, la obra de Broadway estelarizada por el mismo Karloff como el demencial Jonathan Brewster. Y aunque supuestamente hubo negociaciones para que el actor protagonizara la cinta, éstas se vinieron abajo cuando los productores de la obra pusieron como condición que mientras Karloff grababa la película, el estudio le “prestara” a Humphrey Bogart para hacer el papel de Jonathan. Finalmente el elegido para el rol principal fue Raymond Massey, y aunque el estudio intentó que se viera lo más parecido posible a Karloff, era notoria la ausencia de la macabra presencia del actor.

     

    Aunque varios elementos jugaron en contra del actor durante su estadía en Warner, siempre tuvo memorias agradables de su paso por el legendario estudio.

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