Oumuamua: entre la realidad y la ficción

Ciencia Ñoña

¡Es un cometa, es un asteroide, es un artefacto alienígena, eeeeees Oumuamua! tu turuuuu tu tu tu tu tu tu tuuuu.

Hoy vamos a mezclar ciencia ficción con hechos actuales y ciencia porque ¿Por qué no? además, sirve que así no cualquiera viene a querer engañarlos.

ESCRÍBEME EN EL CIELO

Les voy a contar de un cuerpo celeste que desde que apareció por primera vez en nuestros telescopios ha provocado muchas historias, debates y sigue la mata dando, se trata de Oumuamua, el más reciente viajero interestelar (es decir, que viene de otro sistema solar) del que tenemos conocimiento.

La primera vez que vimos a Oumuamua fue el 19 de octubre del 2017, con el telescopio Pan-STARRS de la Universidad de Hawai (por eso lo bautizaron con un nombre hawaiano que significa viajero); el objeto ya había pasado por el punto más cercano sin que nadie se diera cuenta y fue hasta 40 días después, cuando ya estaba más lejos, que pudieron avistarlo.

Cuando los astrónomos ven objetos que no habían notado antes, lo primero que intentan es clasificarlos y para ello deben analizar su trayectoria, espectro (para conocer su composición, color, quizá estructura) y actividad.

La trayectoria de este cuerpo era hiperbólica, por lo que se concluyó que era un visitante de otro sistema solar, proveniente de la región de La Constelación de Lira (a la que hace referencia Orfeo, de los Caballeros del Zodiaco), que es la dirección hacia la que avanza* nuestro Sol. Lo más apropiado, de acuerdo a nuestros conocimientos, era que se tratara de un cometa, pero no parecía que Oumuamua tuviera coma y cola (la “caballera” de gas, polvo y partículas de hielo que envuelve a estos objetos que al acercarse al sol se evapora y ioniza formando la cauda).

Conforme distintos observatorios recopilaban información del viajero, parecía ser un consenso general que Oumuamua debía ser alargado, de un color rojizo y muy oscuro, no parecía emitir gases, por lo que se concluyó que era un asteroide. Es aquí donde empieza a relacionarse con la literatura.

ÑOÑERÍAS ASTRONÓMICAS

En 1972, el reconocido escritor y científico Arthur C. Clarke escribió una de sus novelas de ciencia ficción más premiadas: Cita con Rama, en ella nos cuenta cómo después de haber tenido un incidente con un asteroide que impactó en Italia provocando daños, la humanidad decide desarrollar equipo para detectar ese tipo de objetos de manera más eficaz.

Llega el día en que aparece ese objeto, proveniente de un lugar desconocido fuera del sistema solar y del que no se pueden obtener demasiados datos debido a la distancia tan lejana a la que se encuentra, sin embargo se sabe que avanza en aparente dirección directa al Sol, lo que lo llevaría a atravesar todo nuestro sistema, pasando cerca de la Tierra.

Tal objeto parece ser alargado y presenta una aceleración anómala para lo observado en otros cuerpos y su color también es extraño. Sin mucho por saber desde esta distancia, se decide desviar una misión tripulada que estaba a una distancia próxima, cuando este pasara por Júpiter, a encontrarse con él (así como los rovercitos japoneses que este año se posaron en el asteroide Ryugu, pero más mejor, porque lo que Clarke imaginó era un cohete con una tripulación entera). La cosa se pone interesante cuando empiezan a aparecer indicios de que tal vez Rama no sea un asteroide, sino un artefacto artificial.

Podría hablarles maravillas de esa novela porque es muy interesante, despierta todo tipo de emociones y, como vamos viendo en este texto, es muy actual, pero para no mezclar tantos temas, solo les recomiendo mucho que la lean si aún no lo han hecho. Está disponible en Kindle.

ENTRE FAKE NEWS TE VEAS

Y les digo que Cita con Rama es actual un poco en parte porque seguro gente que cubre las notas científicas la han leído, y otra porque a los científicos no nos gusta quedarnos con dudas; esta semana ha salido una nota sensacionalista planteando la posibilidad de que Oumuamua se trate de un artefacto alienígena, sí, igual que Rama (razón de más para leer la novela y saber cómo acaba).

¿Por qué saltamos de que pudiera ser algo natural a LosAliensAndabanPorAquíPeroNoNosEncontraronChisteYSeFueron?

Resulta que los observatorios que han dado seguimiento a la trayectoria de Oumuamua y los datos arrojados por el telescopio espacial Hubble, muestran que parece existir una anomalía en su trayectoria, por razones desconocidas para nosotros (Chan chan chaaaan).

El movimiento de los cuerpos celestes se debe principalmente a la fuerza de gravedad, esta fuerza curva el Espacio-Tiempo de tal manera que hace que los elementos que transitan en él describan cierto movimiento, pero existen cuerpos, como los cometas, que sí pueden modificar su curso gracias al chorro de gas que expulsan (y que funcionaría como un pequeño motor que los impulsa, recordemos que los cometas son además muy ligeros).

Así que distintos grupos de investigación han presentado teorías sobre lo que creen que pasa con Oumuamua, algunos se están quebrando la cabeza tratando de darle explicación considerándolo un asteroide, como se había acordado, otros como el equipo multinacional liderado por Marco Micheli (de la ESA** y el Observatorio Astronómico de Roma), hace su análisis considerando que sea asteroide, idean ciertos escenarios que expliquen la desviación y descartan otros como la influencia de campos magnéticos o la colisión con algún otro cuerpo. Ante los hechos y la información recabada, concluyen que es más probable que se trate de un cometa, sólo que debido a la distancia y quizá sus características físicas, no pudimos ver su coma y cola.

Pero verbo mata carita, y charolazo y nombre también o ¿cómo era? el caso es que un equipo del centro de Astrofísica de Harvard publicó su estudio en donde postulan que Oumuamua se desvió posiblemente por la influencia de la presión de radiación solar así que hemos vivido engañados y no es ni asteroide, ni cometa, sino una especie de Vela Solar*** extraterrestre (chan chan chaaaaan x10).

Las velas solares son objetos ligeros que se mueven gracias al impulso recibido por factores externos, por lo que deberían poseer algún tipo de celdas que las recubran, como las de tu calculadora solar, pero las de la vela serían celdas fotónicas o celdas de plasma, que usarían la presión lumínica de la radiación solar o captarían el plasma del viento solar, respectivamente.

La publicación del equipo de Harvard dice –grosso modo– que el color rojizo de Omuamua, concuerda con el color que proyectaría una vela solar y, como su idea principal es que lo que provocó la anomalía en la trayectoria fue la presión de la radiación solar y para eso se necesitaría que el cuerpo fuera mucho más ligero de lo que sus dimensiones podrían indicar, por lo que tendría que ser un cometa, no un asteroide, pero nadie vio nada (cola, cauda, gas, polvo, rotación) que indicara que lo es ¡pues es una vela solar alienígena y háganle como quieran!

Sí, bueno, casi, porque nadie en su sano juicio en la comunidad científica se va a quedar con esa explicación cuasi fantástica (más que claro, el equipo que la postuló y que sospechosamente es dirigido por el experto en Velas Solares, Abraham Loeb). Lo que el equipo de Harvard establece es una posibilidad, por lo que se debe tener en cuenta, aunque es muy importante destacar que de las puestas en la mesa hasta ahora, es la más débil, la más remota, pero existe.

La única manera en que podamos salir de dudas es similar a lo que hizo Clarke en su novela: yendo a encontrarnos con Oumuamua, pero en nuestros tiempos no tenemos cohetes como alcanzarlo en una vida humana, así que tendríamos que recurrir a otros tecnologías y la más factible ¿cuál creen que sería? Adivinaron, una vela solar (te estoy viendo a ti, Loeb).

Mientras tanto, sería bueno que todo este rollo se aproveche y a alguien se le ocurra hacer un cómic con Oumuamua como protagonista principal, ¿No creen?


*Así como los planetas rotan alrededor del Sol, nuestra estrella lo hace en torno al centro de la galaxia.
**Agencia Espacial Europea.
*** Recibe ese nombre en analogía a los veleros, pues pareciera que navegan en el océano del espacio tiempo.