Reseña | Spectre

Spectre, la cuarta interpretación de Daniel Craig como el espía más hábil y sensual del mundo, llega a los cines. Desafortunadamente, y como pasa con muchas cintas consecutivas, esta nueva incursión cae en lo mediocre, donde la exposición es mucha, hay poco villano y se quieren sustituir los hoyos en la trama con escenas de sexo y mujeres apantallantes. Sin embargo, no todo está perdido con este James Bond.

LA TRAMA

La aventura comienza en el centro de la ciudad de México, donde el director Sam Mendes nos presenta su idea del Día de Muertos, que incluye disfraces y desfiles.

La escena inicial está muy bien dirigida, y los efectos para aparentar que está filmada en una sola toma es un detalle que se aprecia bastante. Sí, el baile pseudo-veracruzano, el altar a la Gran Calavera y las canciones (La Llorona) no son precisas; sin embargo, que hayan destapado la estatua de Carlos IV y mostraran el paisaje urbano con el que cuenta México es una grata experiencia.

Desde ahí, Bond comienza a investigar al temido grupo Spectre, al punto en que sus acciones se vuelven peligrosas para el servicio de inteligencia británico. Esto, junto con los planes de C (Andrew Scott) por modernizar el sistema y sustituir al programa 00 con drones, obligan al maestro espía a volverse un renegado, trabajando en las sombras con una agenda secreta. Sí, esta pudo haber sido una gran idea si Tom Cruise no la hubiera hecho unos meses atrás.

Sam Mendes (director) y lo que cree que es el Día de Muertos
Sam Mendes (director) y lo que cree que es el Día de Muertos

ACCIÓN Y DIRECCIÓN

Las escenas de acción están bien libradas y la forma en la que la película se liga con el universo de Craig causa algo de nostalgia. Sin embargo, lejos de sentirse como un cierre o conclusión, este filme se siente como un puente, como una película colchón en lo que viene otra con un desenlace más interesante (algo así como Los Juegos del Hambre: Sinsajo Parte 1).

El regreso a la usanza básica de Bond se agradece, ver a Craig piloteando avionetas, bebiendo vodka seco y conduciendo autos increíbles es sumamente divertido. Este quizás es el punto más fuerte de la película, pues regresan a la esencia original del personaje; no obstante, puede considerarse un retroceso después del Bond que nos presentaron en Operación Skyfall.

Bond, acción James Bond.
Bond, acción James Bond.

EL RUBIO EN EL FRIJOL

Una de las grandes decepciones es sin duda Christoph Waltz. Si bien su introducción está bien dirigida, a su personaje le falta tiempo en pantalla para hacerlo creíble, la supuesta sorpresa que viene cargando se siente forzada y lo más malo que vemos del personaje es que no usa calcetines (¡oh, por dios!).

Spectre pasa sin pena ni gloria, trae detalles que le gustarán a fanáticos de la saga y cumple apenas con lo necesario para ser una película entretenida.

Malo, muy malo. Y no usa calcetines.
Malo, muy malo. Y no usa calcetines.

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