Doctor Who: Twice upon a time – reseña

Regenerarse o morir, ese es el dilema. Y es que todo lo bueno acaba. Pero si nada se acabara, nada bueno empezaría. En otras palabras, unas historias deben irse para darle lugar a otras.

Así pues, llegó por fin el momento que todos los Whovians habíamos esperado y temido: la regeneración del duodécimo Doctor en el especial navideño de Doctor Who: Twice Upon a Time:

ADIÓS AL DOCTOR

Érase dos veces, el nombre en español de este especial, no es cualquier capítulo, es el último en el que tendremos la oportunidad de ver a Peter Capaldi encarnando al icónico personaje de la serie británica.

Antes del especial navideño, la última vez que lo vimos en el final de la décima temporada se encontraba en plena regeneración pero se negaba a aceptarla, indicando que probablemente pensaba dejarse morir.

Para los que no sean fans la serie permítanme explicarles: el doctor es un Time Lord del planeta Gallifrey, especie que puede decirse inmortal, ya que suelen engañar a la muerte cambiando de cuerpo cuando sienten que su fin está cerca.

Este especial, que en nuestro país fue proyectado en Cinépolis, viene acompañado de dos episodios documentales de detrás de cámaras, uno antes del episodio y otro al final. En ellos, los protagonistas hablan sobre su experiencia durante la filmación, pero al mismo tiempo sirven para decirle adiós al legendario Peter y al showrunner Steven Moffat, quien también dejará la serie con un legado es innegable.

Ahí discuten el rol de Capaldi como El Doctor, quien se distinguió por su temperamento a veces impredecible, pues no siempre era fácil adivinar sus intenciones. En ciertas aventuras, aparentaba ser un poco malévolo pero siempre terminaba por mostrarnos que en realidad era un héroe que actuaba de manera oculta.

La despedida de Capaldi, como un rockstar

DOS TIPOS DE CUIDADO

Que Capaldi haya encarnado al doctor es, de cierta forma, la representación de que los sueños se hacen realidad. Él creció siendo un gran fanático de Doctor Who. de hecho, es sabido que escribía cartas a la BBC para que lo nombrara presidente del club de fans oficial. Aunque los ejecutivos se irritaban con sus misivas y nunca consiguió tal propósito.

Sin embargo, pasaron los años. Capaldi hizo carrera como actor y finalmente consiguió lo que sólo puede pasar en sueños: se convirtió en el Doctor. Y justo por eso, porque sabe lo que significa ser un fan, siempre se ha mostrado atento y amigable con los suyos. De hecho, cuando Capaldi vino por primera vez a México en 2014, todavía era un don nadie para el fandom y gracias a su actitud no tardó en ser acogido y alabado.

Pero como les decía, la despedida es también para Moffat, quien al igual que Capaldi creció viendo Doctor Who y nos ha provisto de varios episodios icónicos de la serie, tales como The Empy Child, uno de los mejores episodios con Christopher Eccleston; Bilnk, donde conocemos a los temibles Weeping Angels; Silence in the Library, que cuenta con la primera aparición de la River Song; The Eleventh Hour, el primer episodio de Matt Smith como el undécimo Doctor y The Day of the Doctor, el especial de 50 aniversario de la serie que reunía a tres doctores de tres épocas distintas.

Le debemos mucho a ambos y sin duda los extrañaremos. Pero como el mismo Doctor nos lo recuerda en este episodio, los cambios son buenos, así que es hora de darle la bienvenida a una nueva era.

El Doctor a través del tiempo

ÉRASE DOS VECES

Este episodio, escrito por Moffat, da inicio con tomas de una de las aventuras de los años 60 con el Doctor que lo empezó todo: William Hartnell. Mientras lo vemos, su aventura resulta ser recreada por David Bradley, a quien ya habíamos visto interpretar a Hartnell en la película para televisión An Adventure in Space and Time.

Luego de un encuentro con los Cybermen, vemos a sus acompañantes, Ben y Polly, ir a rescatar a nuestro héroe de donde estaba siendo retenido. Una vez libres de la amenaza, el Doctor se encuentra débil, con su cuerpo empezando a regenerarse pero él se opone a cambiar, emprenda camino solo y comienza a deambular por el Polo Sur. Está hablando consigo mismo, hasta que al acercarse a su TARDIS, oye la voz de alguien que afirma ser el Doctor. Ahí entra Capaldi en la escena, quien también se rehusa a regenerarse.

El eterno retorno de todas las cosas

La recreación de ese episodio resulta relevante porque la historia se repite. Si recuerdan bien, al final del último episodio de la temporada 10 nos encontramos en este mismo escenario. Pero eso no es todo, porque en medio de la confusión de quién es quién, un desorientado general de la Primera Guerra Mundial aparece en el plano. Por lo visto, el encuentro del Doctor en dos encarnaciones ha causado un error en la línea del tiempo, provocando que se congele en la navidad de 1914 y sacando a este hombre del momento preciso en el que estaba por morir en el campo de batalla.

Todo esto va a llevar a nuestros héroes a embarcarse en una misión en la que va a haber reencuentros con antiguas compañeras de viaje y el aprendizaje de que el Doctor no es el único ser pacífico y bondadoso de la galaxia, concepto que al parecer lo tenía muy claro el Doctor de Hartnell, pero Capaldi no tanto.

Algo que hay que aplaudir nuevamente del trabajo de Steven Moffat, es esa capacidad creativa para hacer encajar a sus personajes en hechos históricos sin trastocar la naturaleza de los mismos. La fecha y la época mencionada antes no fue elegida al azar. (si saben sobre la historia de esa guerra sabrán por qué, si no, déjense sorprender). Además, es un episodio emotivo, ya que vemos al duodécimo Doctor reencontrarse con las bondades del universo y estar vivo sin necesidad de volver a poner su vida en riesgo para defender nuestro planeta.

También, presenta elementos clásicos del programa que ha enamorado a tantos durante más de 50 años. De éste modo, vuelve a acoger a esos fans de antaño, esos a los que la serie les debe el hecho de haber llegado a este milenio y los conecta con la nueva audiencia. Aparte de contar con la TARDIS clásica, tiene guiños a personajes que es poco probable que los fans de hoy conozcan, pero que un buen fan de antaño tal vez sí tenga en su memoria. Se entiende, por la serie han transcurrido miles, no se agüiten, todos somos fans.

¿Les dice algo el apellido Lethbridge-Stewart? Si sí, ténganlo en mente. Si no, no importa, pero pueden buscarlo.

Doctor, creo que ya no estamos en Kansas

El tema escabroso

Con toda la trama resuelta, llega el momento de hablar de lo inevitable: el cambio de personaje. A estas alturas todos sabemos que Jodie Whittaker será la próxima Doctor Who y por lo tanto su primera encarnación femenina.

Esta actriz llega al rol en un momento que resulta clave, por el tema de representación femenina en el cine o en la televisión. Hay un boom de girl power, de roles femeninos de gran peso. En ese sentido, Doctor Who no podía quedarse atrás, pues siempre ha abrazado la diversidad.

Ahora bien, pudo haber sido una mujer negra, o latina, o asiática y mataban dos pájaros de un tiro porque siempre han sido hombres blancos e ingleses… pero un paso a la vez no está mal.

El emotivo final

“Sé bondadoso, corre rápido, ríe fuerte”, son algunos de los consejos que le da Capaldi a su próximo ser durante su monólogo en la última escena. Pero sin duda el más importante y el que probablemente genere un par de teorías entre fans es :“No debes decir tu nombre a nadie. Nadie lo entendería de todos modos. Excepto por los niños, ellos lo pueden escuchar algunas veces si su corazón está en el lugar correcto y las estrellas también”. Interesante, ¿no? ¿Ustedes cuál creen que pudiera ser el nombre? (nosotros apostamos por Rumpelstiltskin).

Probablemente nunca lo sepamos, pero opino que no hay mejor forma de decir adiós que haciéndolo con tal frase. Seguramente le dará vueltas en la cabeza a todos por mucho tiempo y además, es un guiño al eterno misterio de la serie: todavía no conocemos el nombre del protagonista.

Hasta siempre Peter.

Los Doctores hombres-blancos al menos eran pansexuales